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1 de marzo de 2010

Y aún tengo mi guitarra...

Gilberto Aquino Pérez: Mujeres con guitarra

 Y aún tengo mi guitarra

“…si quieres la despierto y empezamos la fiesta
Como cuando la vida nos dio sus veinte años
 que ya no volverán…”
(Alberto Cortez)


Hace mucho que no nos reuníamos a vivir el tiempo.  Durante los últimos años solo habíamos coincidido en actividades teatrales, al visitar a algún amigo en común hospitalizado o para la muerte de un familiar.  Por eso no me sorprendió la llamada telefónica.  “¿Qué tal vernos solo para charlar? Pedimos pizza, cada una aporta una botella de vino y ¡a ponernos al día!”  Dicho en boricua: ¡a beber y chismear! La cita era ineludible.
Hablamos de todo y de todos.  Las que no sabíamos de unos, sabíamos de otros. Y las noticias, rumores y sorpresas le dieron sabor a la noche.  De momento, una de las chicas desempolvó mi guitarra y me preguntó: ¿todavía tocas? Y yo, que llevo sin tocarla casi el tiempo que tengo de no verlas, acaricié aquel instrumento como si fuera otra vieja amiga que se unía a la reunión.
“La patria y la guitarra la llevo en mí,
Una es fuerte y es fiel, la otra un papel.”
Junto a cada canción  regresaba algún recuerdo de esta amistad de cuarenta años. Una relación, que aunque se había visto interrumpida por temporadas, nunca dejó de existir.  Es cierto que  no nos veíamos a diario, como antes, pero no era necesario: sabíamos que estábamos ahí.“Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas”
La guitarra atrapaba la música del aire, las notas invisibles coqueteaban a nuestro alrededor.  Había sido nuestra compañera desde que nos conocimos en la universidad.  Comenzaba la década del 70.  Años de revolución, de motines estudiantiles, de huelgas y protestas por la presencia militar en el campus.  Casi niñas, nos encontramos en un enfrentamiento entre estudiantes y policía.  De un lado, macanazos y bombas lacrimógenas; del otro, piedras. “A correr, a correr, todo el mundo a correr. Ahí viene un mister con macana. Me dio y me dio de mala gana”
Fueron muchas las actividades políticas que frecuentamos.  Entonces, llevar camisetas del Che  y cantar canciones de protesta era más una moda que un ideal. “Aprendimos a quererte desde la histórica altura donde el sol de tu bravura le puso un cerco a la muerte”.  ¡Cuánto hemos aprendido desde entonces! ¡Cuánto se han afianzado nuestras creencias y nuestra ideología!
En nuestras mentes se sucedían temas de aquellos tiempos; a cada canción la acompañaba alguna experiencia. Recordamos la ilusión del primer amor, aquel novio prohibido que estaba muy lejos de ser el soñado por nuestros padres. 
“Ese con quien sueña su hija, ese ladrón que os desvalija de su amor, soy yo, señora”. ¡Cuántas horas pasamos entonces al teléfono o nos quedábamos en casa de la amiga, solo para poder hablar de ese príncipe azul que luego supimos estaba muy lejos de serlo!
"Guitarra, suena más bajo que alguien puede oírte
quiero le lleves muy suave todo el amor que yo siento
y nadie debe saberlo".
Incontables las lágrimas que derramamos cuando se rompía el romance y creíamos ser las mujeres más infelices del mundo, cual protagonistas sufridas de telenovelas.  “Mas hoy, que estoy tan sola y tan cansada de llorar, quiero saber si tú querrías regresar…”  ¡Qué lejos estábamos de pensar que todo era parte de una etapa, que era cierto que el tiempo todo lo cura y hasta llegaríamos a dar gracias por lo que pudo haber sido y no fue!
Llegó el momento de graduarnos.  Tomar decisiones, irse al extranjero en busca de nuevas oportunidades, mudarnos solas, crecer. “¿Qué va a ser de ti lejos de casa? ¿Nena, qué va a ser de ti?”  Yo también me fui del hogar materno; me siguieron mi perra y mi guitarra.  
Tomamos rumbos distintos, formamos nuestras familias, de amigas nos convertimos en comadres y nos alegramos con cada nacimiento, planificado o no. “¿Será varón? ¿Será mujer? Lo que Dios quiera como la primera vez”.
Pretendimos ser tan buenas madres como las nuestras. “Y para no hacer tanto alarde de esa mujer de quien hablo, es linda, mi amiga gaviota, su nombre es mi madre”   Estuvimos juntas al perderlas, sin darnos cuenta que íbamos ocupando sus lugares.  Con cada partida, perdíamos un pedacito de esta adolescencia compartida y adquiríamos la responsabilidad de llenar el vacío que dejaban.
Cuarenta años han pasado desde que nos conocimos. “Yo también nací en el 53, yo también crecí con el yesterday”.  Alegrías, tristezas, ilusiones, frustraciones, pérdidas, ganancias, logros, decepciones. Cambió el siglo y cambiaron nuestras rutinas. Las obligaciones, trabajo, hijos, luchas ocuparon nuestro tiempo.  Mi guitarra permaneció callada en una tablilla. Me acostumbré a verla como un adorno mientras ella esperaba en silencio una caricia.
Hoy me reencontré con mis amigas. Si alguna vez nos enojamos, no me acuerdo.  Tal vez mis memorias ya pasaron un filtro y las desagradables se quedaron en el cedazo.  Lo que sí puedo afirmar es , que esta noche, una guitarra celebraba la vida.  Hoy también ella y yo nos reencontramos.
Sí, amigas, sí, “aún tengo mi guitarra. Si quieren, la despierto y empezamos la fiesta”.  


Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)

19 de julio de 2009

Día del amigo: 40 aniversario


El Día del Amigo tuvo un antecedente histórico llamado Cruzada mundial de la amistad que fue una campaña en favor de dar valor y realce a la Amistad entre los Seres Humanos, de forma que permita fomentar la Cultura de la Paz. Fue ideada por el Doctor Ramón Artemio Bracho en Puerto Pinasco, Paraguay en 1958. A partir de dicha idea, se fijó el 30 de julio como Día de la Amistad y se celebra en varios países de Sudamérica.

En Argentina se creó el "Día Internacional del Amigo" hace cuarenta años. Su creador fue Enrique Ernesto Febbraro, profesor de psicología, filosofía, historia, músico y odontólogo, socio fundador del Rotary Club del barrio San Cristóbal y del barrio Once (Buenos Aires). Cuando alunizó el Apolo XI el 20 de julio de 1969, Febbraro vio que por una vez en la vida todo el mundo estaba unido, por lo que envió mil cartas a cien países de las cuales recibió 700 respuestas, a partir de este momento fundó el Día del Amigo, aunque esta iniciativa ha sufrido severas críticas y contrapropuestas por ser considerada totalmente opuesta al espíritu de la verdadera amistad.

A partir de la muerte del humorista gráfico y escritor argentino Roberto Fontanarrosa ocurrida el 19 de julio de 2007, apareció una propuesta, difundida por una cadena de correo electrónico, de cambiar la fecha. Este cambio llevaría el Día del Amigo en Argentina al 19 de julio, aniversario de la muerte del famoso humorista. La justificación del cambio que consta en dicho mensaje considera que el motivo de festejarlo el 20 es una “historia ajena” y que celebrarlo el 19 sería un homenajear a un personaje que “hizo pasar momentos felices, emocionar, reír y reflexionar” a muchas personas.
Otra cadena electrónica impugnó severamente los motivos para el 20 de julio aduciendo que la llegada a la Luna y otros pretextos sólo representan una especie de concordia humana abstracta que está muy lejos de los valores propios de la verdadera amistad entre amigos, y propuso el 24 de julio como Día Del Amigo, por ser el día del nacimiento de Alejandro Dumas, creador de la novela de tradición y fama internacional Los Tres Mosqueteros cuyo tema central es la amistad.

Sea por la razón que sea,
cualquier día es bueno para celebrar la amistad.
A mis amigos, gracias por estar.
Un abrazo hoy y siempre.

13 de abril de 2009

Un fin de semana en el paraíso


Utuado no está lejos de mi pueblo costero, pero sentimos que allí entre montañas nos adentramos al paraíso. Llegamos a eso de la una para tomar una lancha en el Embarcadero, la cual atravesando el Lago Dos Bocas, nos llevaría a la casa de campo de AEAP, una pieza de artesanía hecha vivienda.
El lago lleva el nombre de Dos Bocas, debido a la confluencia de dos ríos principales: el Grande de Arecibo y el Caonillas, los cuales se unen en el área donde se construyó la represa.
Desconectados de todos, sin celulares, sin TV, sin computadoras, la naturaleza como única diversión y compañía. Fuimos tras la oferta que hizo Juliann en su blog de Aventuras Ecoturísticas en la Isla del Encanto, para alquilar la casa al borde del lago por tres días y dos noches. Nos pareció apropiada para celebrar el cumpleaños de Maritza, mi hija mayor. Su hermano Noel, y varios amigos llegaron primero para decorar. Desde que se divisaron los globos empezaron las sorpresas. Todas las personas a bordo de la Tanamá entonaron el tradicional Cumpleaños feliz, mientras la cara de Maritza iba cambiando de colores. Subidas aquellas escaleras, comenzaron a transcurrir los minutos de los tres hermosos días que nos esperaban.

Poco después llegaron los kayaks. Esa misma noche los probamos para apenas bajarnos de ellos; el lago llamaba como las sirenas a Ulises. El paisaje era espectacular: aves revoloteando, árboles luciendo todos los verdes imaginables, peces saltando, caballos pastando en la distancia. Y según entraba la noche, surgió el inconfundible canto del coquí.

Me tocó dormir en la litera superior. Incomparable ese despertar escuchando diferentes cantos de pájaros y al abrir los ojos, desde la misma cama, contemplar el apacible lago. Tomar un café boricua sobre la hamaca en la terraza y pensar en que en un ratito prenderíamos la barbacoa. Y no es que no hubieran todas las facilidades: microondas, cafetera, estufa y horno. Pero la carne a la parrilla adquiere ese sabor especial que en el campo sabe aún mejor.
Les habíamos pedido a los encargados de la transportación que nos recogieran a las once. Porqué cuando llegaron no estábamos listos, no puedo explicarlo. Creo que nos olvidamos hasta que los relojes existían. Por eso, cuando sentimos el motor, se formó un corre-corre de película. Y abordamos gracias a la paciencia y comprensión del chófer de la lancha. En el embarcadero habíamos dejado los autos. Ahora a buscar el Río Tanamá que conocíamos de referencia. Preguntando se llega a Roma; tomamos un camino que parecía interminable, pero ¡valió la pena recorrerlo!







Utuado está lleno de hermosos rincones.

Solo es cuestión de pedir orientación a Agustín.

O...¡leer el blog de Juliann!

14 de febrero de 2009

A mis amigos, benditos atorrantes

A todos mis amigos, porque son "lo mejor de cada casa".




Mis amigos son unos atorrantes.
Se exhiben sin pudor, beben a morro,
se pasan las consignas por el forro
y se mofan de cuestiones importantes.
Mis amigos son unos sinvergüenzas
que palpan a las damas el trasero,
que hacen en los lavabos agujeros
y les echan a patadas de las fiestas.
Mis amigos son unos desahogados
que orinan en mitad de la vereda,
contestan sin que nadie les pregunte
y juegan a los chinos sin monedas.
Mi santa madre
me lo decía:
"cuídate mucho, Juanito,
de las malas compañías".
Por eso es que a mis amigos
los mido con vara rasa
y los tengo muy escogidos,
son lo mejor de cada casa.
Mis amigos son unos malhechores,
convictos de atrapar sueños al vuelo,
que aplauden cuando el sol se trepa al cielo
y me abren su corazón como las flores.
Mis amigos son sueños imprevistos
que buscan sus piedras filosofales,
rondando por sórdidos arrabales
donde bajan los dioses sin ser vistos.
Mis amigos son gente cumplidora
que acuden cuando saben que yo espero.
Si les roza la muerte disimulan.
Que pa' ellos la amistad es lo primero.

Joan Manuel Serrat

(¿quién otro podía ser?)


11 de febrero de 2009

Amigos virtuales

El mundo del Internet nos trajo una nueva modalidad de amigos, los amigos virtuales. Aunque eso de modalidad habría que pensarlo. Pues amigos solo hay de una clase: amigos. Puede haber compañeros de trabajo, de juegos, de equipo, de estudios, colegas, conocidos, vecinos, socios, correligionarios, compatriotas, pero se es amigo o no se es. No hay amigos reales e irreales. No hay amigos a medias. No puede haber malos amigos, solo alguno que haya dejado de serlo o que nunca lo fue.
Si se trata de angustiarse con ese amigo por la enfermedad de un ser querido, escucharlo en su confusión por problemas con su pareja, emocionarnos con él por la llegada de un hijo o un nieto, celebrar los triunfos, premios, graduaciones, compartir cumpleaños y navidades, estar presentes en las penas y alegrías de cada día lo hacemos con la misma intensidad a pesar de la distancia. Y si un día tenemos que llorar su partida, el desconsuelo será aún mayor porque no pudimos decirle adiós.
Una amistad virtual se va formando sin necesidad de haberse visto.
Todos somos iguales en Internet, no importa el color de nuestra piel, la ropa que usamos o el grueso de la billetera, el tipo de pelo, dónde vivimos, cuánto pesamos, por quién votamos, ni siquiera la edad o el sexo. El único requisito es poder escribir el mismo idioma. Adquieren importancia las palabras, no la apariencia. De entre los conocidos escogemos a aquellas personas con los que tenemos intereses en común, preocupaciones compartidas, afinidades. Y de momento aquel nick se convierte en un nombre, adquiere un rostro y somos capaces de reconocer su voz. Pero no fue ninguno de estos factores los que nos llamó la atención (o que quizás hasta nos hubieran disgustado) sino sus expresiones en nuestro monitor.
Y si por casualidad llegamos a encontrarnos, a poder compartir un café y darnos un abrazo, ¡el milagro se hace palpable pero no por eso más real! El verdadero encuentro fue en la red, cuando por primera vez nos llamamos amigos.
Siluz

a Airthon (Pretinho)
quien el lunes partió en su viaje definitivo
y a Raziel (Pretinha) porque sé que nunca dejará de extrañarlo.


Gracias, Caleb, por este hemoso video.

20 de julio de 2008

en el Día del Amigo

A los amigos nos unen los recuerdos, las experiencias compartidas, las risas y las lágrimas.
Hay amigos con los que vivimos día a día aun en la distancia; otros a los que dejamos de ver por años pero cuando nos reencontramos es como si nunca nos hubiéramos alejado.
Hay amigos que nos conocen tanto que pueden adivinar nuestros pensamientos y anticipar nuestras reacciones.
Hay amigos con los que crecimos, con quienes pasamos de los juegos al estudio, de la niñez a ser adultos.
Hay amigos que nos acompañaron en ciertas etapas, que fueron esenciales en momentos críticos y nos ayudaron cuando el mundo se venía abajo.
Hay amigos que se alegran cuando tenemos éxito, aplauden nuestros triunfos y nos estimulan a seguir adelante.
Hay amigos que siempre han estado, a quienes no hay que llamar porque saben cuando los necesitamos.
Hay amigos con quienes compartimos aficiones, vitoreamos a nuestro equipo, botamos la frustración cuando los nuestros pierden y celebramos las victorias.
Hay amigos que nos ayudan a desarrollarnos, que evalúan nuestros trabajos, nos dicen con sinceridad si es bueno o es malo y nos dan sugerencias para mejorarlos.
Hay amigos que nos aconsejan, nos dicen la verdad aunque sea dura, comprenden nuestros errores sin enjuiciarnos.
La vida es más fácil porque...¡hay amigos!
El único requisito para tenerlos es que hay que serlo pues la amistad es una carretera de doble vía que no se transita solo. Gracias por permitirme ser tu amiga.
Y poderte llamar amigo.
Siluz
El Día Internacional del Amigo tiene origen en Argentina, y se lo debemos a Enrique Ernesto Febbraro, un profesor de Psicología, Músico y Odontólogo que un 20 de julio, en honor a la llegada del hombre a la luna, envió mas de 1000 cartas a diferentes países. Le respondieron 700 personas y enseguida, el Día del Amigo quedó instaurado en 100 naciones diferentes. Su iniciativa tuvo éxito ya que cada 20 de julio, en muchos países, los amigos esperan reunirse y dedican un día a la amistad.
Enrique Ernesto Febbraro fue candidato dos veces al Premio Nobel de la Paz.

6 de junio de 2008

Día de playa

A mis ahijadas,
que son también un poco hijas mías.
Siluz

Llega el verano y con él, las vacaciones. En casa, tres chicos deseosos de correr al aire libre, nadar en las aguas azules y cálidas de la costa, hacer castillos en la arena, jugar con la bola de aire recién comprada, broncear más sus pieles morenas. Impacientes por complacerlos y con poco presupuesto, invento pasadías. La isla ofrece en cada rincón un buen sitio para disfrutar de la naturaleza en familia.
—¿Echaste el carbón?
—No se te olviden los fósforos, como la última vez.
—Tenemos que parar a comprar hielo.
La neverita ya está repleta de refrescos, frutas y jugos. Lleno el bolso con salchichas, pan, hamburguesas, presas de pollo, galletitas. Todo lo que encuentro en el refrigerador que pueda asarse a la parrilla y que estará listo cuando se cansen de chapotear y pronuncien a coro el acostumbrado: “ ¡Mami, tengo hambre!”
Pongo un rollo a la cámara. Acostumbro preparar álbumes por fechas, por temas, por hijo. Ya tengo una colección de fotografías impresionante: “Sonrisas angelicales”, “Surgen los dientes”, “Aprendiendo a caminar”; ¡hasta los destrozos que hizo el menor en su primera caminata por la casa!
Miro el anaquel donde están todos colocados. Los conozco de memoria: el álbum con las fotos de cada comienzo de clases estrenando uniformes y mochilas, el de la mayor cuando se graduó de sexto grado, el de los premios que ganara el del medio en los torneos de Taekwondo, el del pequeño con el disfraz de coquí que confeccioné en una noche para la obra escolar en la que luego él se negó a salir.
Cada momento con ellos captado para la eternidad.

—Mami, ¡llegó Madrina con las nenas!
Los compadres me acompañan en todas las locuras que se me ocurren. Son los padrinos de mis hijos y yo la madrina de las cuatro de ellos. Como los tres somos maestros compartimos el mismo tiempo de vacaciones. Un día, alquilamos una película y preparamos palomitas de maíz. Otro, hay taller de artesanía. Pinturas, crayolas, revistas de colores, cartones, pega, cartulinas, periódicos, escarcha; todo sirve para crear esa obra de arte que luego mostrarán orgullosos. Mañana quizás los adultos seamos el público de esos titiriteros noveles quienes nos presentarán una pieza escrita por ellos con los muñecos que hicieron.

Dos meses de vacaciones; sesenta días para entretener a siete niños llenos de vitalidad.
Y si se unen los sobrinos y los primos de los primos formamos un campamento. Lazos que continuarán en la adolescencia y ¡más allá!

Hoy nos toca ir de playa, la diversión que sin duda más los emociona. La niña despertó con el traje de baño ya puesto. El mayor de los varones espera en la “mini-van”; cinturón de seguridad amarrado, ventanilla asegurada. El más chico, se envuelve en la enorme toalla de Woody, su personaje favorito, dispuesto a lanzarse al agua según llegue.
—¿Nos vamos?
Palabras mágicas. Dicho y hecho. El entusiasmo es contagioso entre los niños, quienes sin notarlo, recopilan sus propios recuerdos de infancia. Crecerán, más pronto de lo que nadie imagina. Dentro de poco, escogerán sus amigos, diversiones, prioridades, intereses. La universidad, el matrimonio, viajes, proyectos, trabajo; en fin, la vida le trazará a cada uno rumbos diferentes.
Mientras, conservo mis imágenes en fotografías que miraré una y otra vez,
quizás con la vista nublada ya por la edad o la nostalgia.
Sí, llegará ese día, más no es todavía. Hoy aún puedo gritar:
—¡Al agua, chicos!

A mí me dieron el mar:
Piero

20 de febrero de 2008

Eclipse lunar

" La luna está desnuda, sin enigma,
y se tumba en las aguas, como un faquir.
Desde la estrella el mito aplaude, aplaude".
Luis Álvarez Piner

a mi hija, gracias por aplaudir conmigo...

Diferentes horas pero la misma. Pensamientos de amigos en diferentes partes del planeta se entrelazan. Todos observan el cielo al unísono. Es un espectáculo que nos brinda la Naturaleza. Una luna hermosa que de tantas miradas, se sonroja.

“Esa luna, esa luna...”*

Desde la ventana de su celda, una mujer observa. Con ella vuela su mente a su barrio. Imagina a los hijos en el patio del que fue hasta hace poco su hogar. Le parece escuchar a la abuela contándoles historias mientras ellos la miran embelesados.

“La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando”.*

A las once de la noche los ojos de un joven boricua intenta acortar la distancia. A la misma vez y en algún punto de ese inmenso cielo estrellado se cruza su mirada con la de la esposa quien espera que dé la una en el reloj porteño.

“En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño”. *

Como musa traviesa, revolotea entre los pinceles del artista, se cuela en la pluma de algún escritor, acompaña a estudiantes teatreros en noches de bohemia, susurra una melodía al compositor y unos versos al poeta.

“Sé que entre todas las palabras, una
Hay para recordarla o figurarla.
El secreto, a mi ver, está en usarla
Con humildad. Es la palabra luna.
Ya no me atrevo a macular su pura
Aparición con una imagen vana;
La veo indescifrable y cotidiana
Y más allá de mi literatura. **


En el bosque, un toro abandona la “maná”, enamorado como nunca. A lo lejos, aúllan los lobos. Los coquíes cantan enloquecidos. Los microorganismos en la laguna resplandecen. El firmamento se oscurece para esperar el regreso de la diosa hechicera.

Entre árboles y trincheras, guerrilleros escondidos, ven signos redentores. Más escondidos aún, rehenes vislumbran señales de esperanza.
Es noche de magia, de ideales, de euforia y utopía.
Hoy hay eclipse.


Siluz Poemas: * Federico García Lorca y ** Jorge Luis Borges

14 de febrero de 2008

A mis amigos

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo;
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida, paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas;
los arrebatos de humor, la negligencia, las vanidades, los temores y las dudas.
Un barco frágil de papel,
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel,
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel:
un corazón.
A mis amigos les adeudo algún enfado que perturbara sin querer nuestra armonía;
sabemos todos que no puede ser pecado el discutir, alguna vez, por tonterías.
A mis amigos legaré cuando me muera mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema, mi pobre alma incorregible de cigarra.

Un barco frágil de papel, parece a veces la amistad
pero jamás puede con él la más violenta tempestad
porque ese barco de papel, tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel: un corazón.

Amigo mío si esta copla como el viento,
adonde quieras escucharla te reclama,
serás plural, porque lo exige el sentimiento
cuando se lleva a los amigos en el alma.

Letra y música: Alberto Cortez

20 de diciembre de 2007

El inventario del 2007

"Y sabe que el ayer no es sino el recuerdo del hoy
y el mañana el sueño del presente."
(Khalil Gibrán)
Gracias por visitarme, por leer lo que escribo en voz alta, por dejar un comentario. A los compañeros de taller, gracias por sus correcciones y sugerencias. Gracias a mis amigos y a mi familia porque siempre están. A mis hijos y nietos, por ser la razón de mi vida.
El 2007 pronto no será más que un recuerdo y ese futuro que hoy soñamos será nuestro presente. Que el 2008 llegue acompañado de amor, salud, éxitos y paz. Que cada día estemos más cerca de alcanzar nuestras metas y si lo logramos, que tengamos el entusiasmo para trazarnos nuevas. Vivamos, decía Gandhi, como si fuéramos a morir mañana pero aprendamos como si fuéramos a vivir para siempre.
Conocí esta canción de Chico Novarro hace mucho tiempo interpretada por los hermanos Croatto: Nelly y Tony. Hoy encuentro otra versión del cantor dominicano, Fausto Rey.
Estoy haciendo el inventario
la lista de los bienes que poseo;
es tanta mi fortuna que me asusta,
es tanta que al pensarlo siento miedo.
Estoy haciendo el inventario
la suma de las cosas que yo tengo;
es tanto mi tesoro y tan profundo
pues nadie tiene más en este mundo.
Tengo el sol, las flores y la brisa.
Tengo el mar y la luz de tu sonrisa.
Tengo el cielo infinito.
Tengo miles de estrellas.
Tengo fe pues no hay nada sin ella.
Tengo al fin la suerte de estar vivo,
de tener un hermano y un amigo,
de abrazar a mi madre,
de besar a a mi hijo,
tengo a Dios que esta tierra bendijo.
Tengo amor
¿y qué más, qué más puedo pedir?
¡Nada más!
Para todos, ¡feliz Navidad y un nuevo año grandioso!

30 de octubre de 2007

Reencuentros en Facebook

Hay personas que calan hondo en nuestras vidas, que por un motivo u otro nunca olvidamos. Hay rostros que podemos reconocer aunque hayan cambiado con el paso de los años . Hay amigos a los que no vemos en mucho tiempo pero que al volverlos a encontrar, es como si los hubieras visto ayer.

En Internet hay millones de formas de hacer nuevos amigos, de “conocer” gente de diferentes países del mundo, de todas las creencias y de diversas edades. Entre esos medios, he encontrado una herramienta ideal y efectiva, no para hacer nuevos amigos (¡lo que es fabuloso!) sino para reencontrar aquellos que un día fueron significativos en mi vida. O yo en la de ellos. Me refiero a excompañeros de escuela, excompañeros de trabajo, ex vecinos, ex estudiantes...a tantos ex que se van acumulando a lo largo de los años.

Cuando llega ese temido y esperado día en que nos alejamos de nuestra escuela superior, de los compañeros con los que hemos compartido tantos años y experiencias, juramos que nunca nos alejaremos. “Te recordaré siempre”, “no te olvidaré”, son frases escritas en los dorsos de las fotos que repartimos. Y luego, sin poder evitarlo, cada uno escoge su sendero, y los caminos que corrían paralelos, se van por diferentes rumbos y se pierden en el tiempo y el espacio.

Llega nueva gente a nuestra vida, estudiantes universitarios, compañeros de hospedaje, compañeros de trabajo. Crece la familia, nos emparejamos, nos convertimos en padres, tíos, cuñados, suegros, abuelos. Conocemos clientes, pacientes, alumnos, colegas, jefes, subalternos. Nuestros círculos se amplían , se mezclan, se disuelven o desaparecen.

Se ha dicho mucho sobre facebook. Ha sido juzgado antes y después de ser analizado, por gente que lo usa y por gente que no lo conoce, por personas que desconfían y otros que les dedican horas. Como todo, tiene su lado bueno y su lado malo. Puede ser una herramienta útil o un arma de doble filo. Puede ser un instrumento social o una invasión a la privacidad. Aún así, a Facebook le debo haberme reencontrado con compañeros de escuela de los que no sabía desde que nos graduamos en el 1970. Me he comunicado con alumnos a los que le di clase a lo largo de treinta años en la Escuela superior de Vega Baja. He tenido noticias de muchos de ellos, cosa que no creo hubiera sucedido de otra manera. Algunos están fuera de Puerto Rico, otros en diversos puntos de la isla, algunos no recuerdo sus nombres pero sí sus caras. Compartir fotos de aquella época nos ayuda a recordar. Y como sabemos, recordar es revivir. Me entristece enterarme de sucesos desagradables o del fallecimiento de alguno, pero ¡qué lindo ver a la mayoría convertidos en padres y adultos responsables! ¡Cuánto orgullo siento al saber qué no me han olvidado!


Hacer un nuevo amigo es una maravilla. Recuperar a un viejo amigo es un milagro.

Teatreros de la Lino: http://www.facebook.com/group.php?gid=21228997176