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28 de abril de 2011

Palabras

"Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho
no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde".
André Gide

"Una palabra hiere más profundamente que una espada".
Robert Burton

"Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento".
Voltaire

Una lengua que no evoluciona es una lengua muerta. Y así como se transforman los pueblos que la hablan, las palabras nacen, mueren o cambian.

En ocasiones el motivo para este cambio son factores históricos: objetos que se dejan de usar, creación de nuevos objetos, avances tecnológicos. Dentro de poco ya nadie se acordará de lo que es un telegrama, como nadie podría haber adivinado hace unas décadas lo que seria “textear”. Lo curioso es que muchas veces un nuevo invento adquiere el nombre del que desplaza. Por ejemplo, ya nadie escribe con una pluma de ave; sin embargo, seguimos llamando pluma al instrumento que la reemplazó.

Usamos también imágenes o figuras del pasado como frases. Tampoco nadie usa ya plumas fuentes ni tinteros, pero decimos que dejamos algo "en el tintero” cuando dejamos un asunto pendiente.

En otras ocasiones una palabra pierde su significado original y adquiere otro distinto. Con algo “nítido” nos referíamos antes a algo muy limpio, hoy decimos que algo es “nítido” cuando es de nuestro agrado.

Frases en desuso en Puerto Rico y otros países:

Discar
Ya los teléfonos no tienen aquel disco con diez agujeros, uno por cada número del 0 al 9, al que se le daba una vuelta con el dedo indice. Literalmente se discaba, hoy se aprietan botones.

Colgar el teléfono
 Cuando se inventaron los teléfonos el auricular estaba separado del micrófono y para cortar la comunicación era necesario colgarlo de la horquilla que estaba al costado del aparato. Todavía hoy decimos “me colgó”, a pesar de que apretamos un botón para cortar la comunicación.

Halar la cadena
Los servicios sanitarios tenían una cadena que colgaba del techo, y se tiraba de ella para que se vaciara. Luego pudo pasar a referirse a la cadenita que tenían dentro del tanque para quitarle el tapón y dejar salir el agua. También esta cadenita ha sido cambiada por otros mecanismos.
Rebobinar
En sentido figurado, dar marcha atrás, volver atrás. Dejó de referirse a las cintas en casete o en VHS, que había que rebobinar para volver a empezarlas.

Copia al carbón
Se refiere a algo que es idéntico a otra cosa o a dos personas muy parecidas. Ahora decimos una fotocopia. Ya nadie usa papel carbón para hacer otra copia a la vez que se hace el original.

Escribir en taquigrafía
Se refería a los símbolos que usaban las secretarias al tomar dictado.  Hoy lo usamos para describir la letra de alguien cuando no se le entiende nada. Algo parecido a tener “letra de médico”

“más jalaó que un timbre de guagua”
Ya las guaguas no tienen un cordel que el pasajero halaba, para que sonara un timbre y el conductor supiera que se quería bajar. Significa estar flaco, débil.

peseta
A pesar de que ya no se usa en España y desde mucho tampoco en Puerto Rico, se le sigue llamando así a la moneda de veinticinco centavos.

“el benjamín”
Se llamaba así al hermano menor.. Viene de la Biblia. Benjamín era el menor de los diez hermanos de José.

Ya las mujeres no usan blúmers, un troyano no es un héroe griego, a las maquinas les dan virus y un trolley no tiene que ir sobre rieles. Ya no te sacan de quicio sino por el techo, las niñas no cantan el gallo sino que son señoritas, una mujer no está en “estado interesante” sino “esperando”, nadie se agobia sino que se estresa. Un villano no es alguien de una villa sino un maleante, un pestillo no es un pretendiente ni ya las parejas se apestillan, ya no hay don juanes ni picaflores. Un ratón no tiene patas ni una gata, bigotes; un pirata no va en barcos, un archivo no es un mueble de oficina y la gente no charla sino que chatea.

La lengua vernácula es similar a una hija. Hay que protegerla, cuidarla pero también dejarla crecer, reforzar sus raíces sin cortarle las alas.

4 de enero de 2009

Berrinche deportivo

Sin darnos cuenta, a veces utilizamos frases solo porque lo hemos hecho toda la vida. Pero ni idea de donde surgen. ¿Tiene alguien una idea de por qué nos vamos “pitando la Borinqueña” o “a las millas de Chaflán”?
Pensando en frases similares, me di cuenta que muchas de estas frases provienen del argot deportivo aplicado a circunstancias de la vida.



Oigamos un berrinche de Zoila Fan. Si no lo entiendes puede que no seas tú fan de ningún equipo. Aunque...¿se puede vivir sin serlo?


"Este hombre sí que botó la bola. Bajé la guardia y me dio un golpe bajo. Pero le voy a cantar las cuarenta. Ni crea que voy a tirar la toalla. Él quiso ponerme entre la espada y la pared y ni se imagina que voy a ser yo la que le dé un jaque mate. Aquí ya no hay tarjeta amarilla que valga, ya le canté la quinta.
Debí sospechármelo, creí que su vida era dar bandazos y lo que hacía era velando güira a ver que caía. Pues claro, si quería jugar en las dos ligas. Pero lo agarré picando fuera del hoyo y yo, que no ando con gríngolas, lo puse en tres y dos. ¿Qué pensaba? ¿Que iba a poncharme? ¿Que porque él era el designado no iba yo a encontrar un bateador emergente?
Ay, papito, yo tengo las de ganar… Voy a poner las cartas sobre la mesa pues no hay mejor defensa que un buen ataque. No habrá campana que te salve esta vez. Así no las tenga todas conmigo, voy a montarte un preseo del que no te podrás escapar. No tengo miedo, tengo un plan que es un bombito al “pitcher”. No voy a dar mi brazo a torcer. Voy a noquearte y sin posibilidades de revancha. Yo sí que voy a batearte fuera del parque... ¡y con las bases llenas!"



Glosario (por si te hace falta...)

Del boxeo o lucha:A la tercera va la vencida
En épocas remotas se decía que a la tercera caída del oponente, ya un luchador era victorioso. Significa que al tercer intento seguro se logra ganar.
Tirar la toalla
Un entrenador al tirar la toalla de su pupilo al cuadrilátero pedía que se suspendiera una pelea. Sería el equivalente a “sacar bandera blanca”. Rendirse, darse por vencido.
Dar la revancha
Dar otra oportunidad tras ser derrotado. Presentarse a un segundo enfrentamiento.
Noquear a alguien
Viene del inglés “knock-out” cuando un peleador cae al suelo y ya no puede levantarse.
Bajar la guardia
No esforzarse, disminuir la precaución y arriesgarse a recibir golpes por descuido
Un golpe bajo
Golpes bajo la cintura. En el habla cotidiana se refiere a recibir un golpe , no necesariamente físico, a traición.

Lo salvó la campana
La campana suena al finalizar cada asalto. Es decir, que un boxeador a punto de caer podía salvarse si sonaba. En la vida, librarse de una situación difícil por un suceso fortuito.

Del béisbol

Ser el designado
El bateador designado es aquel que solo batea, sin tener que jugar en el campo turnos defensivos. Se habla del chofer designado cuando se escoge una persona que maneje y no tome alcohol.
Jugar de emergente

En ocasiones se recurre a un bateador de mucha fuerza para sustituir a otro en una jugada crucial o para correr las bases. En la vida, a veces es necesario sustituir a otra persona en situaciones inesperadas.
Estar fuera de liga
Se usa en dos sentidos, pero siempre algo que no está dentro de lo promedio: o muy bueno o muy malo.
Jugar en las dos ligas
Hay dos ligas mayores de béisbol en Estados Unidos: la nacional y la americana. No se puede estar en dos bandos a la vez como no se puede estar con Dios y con el diablo. Cuando una persona es bisexual se dice que juega en las dos ligas.
Ponerme en tres y dos
Una situación crítica en béisbol para un bateador es tener dos Strikes y tres bolas cantadas. Al tercer strike se poncha y a la cuarta bola pasa a primera base. Por lo tanto, está en una situación crítica, determinante.
Poncharse
Después de tres strikes corridos un jugador termina su turno al bate. Tratar de salir a flote pero no lograrlo. Perder alguna oportunidad. Un ponchado es un perdedor, un fracasado.
Batear con las bases llenas

Triunfar. Hacer algún movimiento o tener algún golpe de suerte.
Es un bombito al “pitcher”
Una situación fácil de solucionar como una bola bateada que agarra el mismo lanzador muy fácilmente.
Botar la bola
Sacarla del parque. Hacer algo en forma exagerada.


Baloncesto (basket)
Tener un preseo
Tener a alguien controlando y obstaculizando todos tus movimientos.
Velando güira
Esperar una oportunidad para acercarse al canasto y encestar. En la vida, esperar con calma una oportunidad para lograr lo deseado. Un hombre que está siempre cerca de una chica que no le corresponde sirviéndole de ayuda y consuelo, se dice que está velando la güirita.
Darle la quinta
A la quinta falta, un jugador es expulsado del juego. Así mismo, le damos la quinta a alguien que sacamos de nuestra vida.


Fútbol
Sacar tarjeta amarilla

Señal de amonestación ¡Estás advertido!
Sacar tarjeta roja

Señal de expulsión ¡Fuera de mi vida!
No hay mejor defensa que un buen ataque
Se logra detener al enemigo jugando una buena ofensiva.

Barajas (naipes)
Cantas las cuarenta
Se cantan o se anuncian cuarenta puntos al tener en la mano el rey y el caballo del mismo palo (que sirve de vida) en el tute.
Desahogarse con alguien, decir todo lo que se piensa, por lo general, en forma agresiva.
No tenerlas todas consigo
No tener las cartas necesarias para ganar. No tener suerte, no tener lo necesario para triunfar.
Llevar las de ganar, llevar las de perder
Se refiere a las cartas que se tienen en la mano. Puedes tener las apropiadas para ganar o las que te harán perder.
Poner las cartas sobre la mesa
Sincerarse, decir lo que se piensa, hablar claro

Otros
Dar bandazos 
(como una bola alrededor de la mesa de billar, sin caer en ningún hoyo.)
Andar con gríngolas (impedirle la visión lateral a un caballo para que no se distraiga en la carrera)
Entre la espada y la pared (como un esgrimista a su oponente acorralado)
Picar fuera del hoyo (cuando se escoge una alternativa equivocada o se toma una decisión incorrecta, como una bola de golf que no entra)
No dar el brazo a torcer (no ceder, no dase por vencido, tal cual un pulseador)
Poner en jaque (estar en una situación peligrosa como un rey amenazado en el ajedrez)
Dar un jaque mate (poner a alguien en una situación sin salida, no tener alternativa o escapatoria, como un rey en el ajedrez que ya no tiene jugada posible)

Siluz

18 de diciembre de 2007

En cien palabras

La fotografía

De pronto la recordó. Esa fotografía era la única evidencia de aquel suceso. ¿Cómo no la destruyó antes? ¿Por qué venía a su mente ahora?


—Revisa ahí. Necesitamos el número de tu tía. Hay que avisarle.


No comprendía las palabras de su esposa. Ni porqué lloraba. Intentó levantarse sin éxito. Estaba en su cama pero rodeado de máquinas, cables, relojes, oxígeno. Tampoco pudo evitar que su hijo abriera esa gaveta y rebuscara entre papeles.

¡Allí estaba aquella vergonzosa fotografía!

En los oídos le retumbaron tres palabras:
—¿Papá, cómo pudiste?

Entonces lo arropó el silencio, la oscuridad, la inmensidad, la nada.


(Este cuento surgió de una consigna de Tallerines: escribir un cuento en cien palabras. Tuvo mención en el certamen de Librería Mediática de Venezuela en abril de 2006.)

17 de marzo de 2007

¿AMA DE CASA...VOS?

Ama de casa...¿vos?
(Peripecias de una boricua en San Miguel, Argentina )

Siluz

En el colmadito de la esquina tenían de todo –allá- desde aceite de transmisión para el auto hasta aspirinas, comidas preparadas o licores, papel sanitario o boletos de lotería. Acá para comprar aguja e hilo tengo que ir a la mercería, a un puesto de revistas para buscar el periódico, a un kiosco por cigarrillos, a la verdulería por cebollas y a la panadería por el pan. Por lo menos, todo está cerca de todo. Pero para ser ama de casa, o ni tanto, para simplemente encargarse de las compras diarias, hay que aprender primero a pensar en argentino.

8:00 a.m.
Se me apetece un café con leche.
—¿Me da un café?
—¿Chico o en jarrita?
Primera cara de idiota que pongo en el día.
—Chico. —digo, por decir algo.
Me sirven café negro en pocillo.
—Pero yo lo quería con leche.
—Ah, un cortado.
Para mí, un café; así, a secas, es café con leche. Sin leche, es café negro.

A media mañana pienso en desayunar a lo boricua: huevos fritos o revoltillo, salchichas, tostadas con mantequilla. Pido un desayuno.
—¿Medialunas o facturas?
Ni idea...
—Traiga solamente un jugo de china.
—¿De qué?
—Olvídelo. Traiga un cortado.
—Listo.
Lista tengo que estar yo para ir aprendiendo.

Llega la tarde. Mi estómago me dice que es hora de comer. Quiero ir a un restaurante.
—Es muy temprano para la cena. —me dicen. —No son ni las 18. Aquí cenamos a las 21. —Cuento con los dedos: 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18...¡Las 6! Me río. Allá cuando daban las 7 la cena estaba hace rato servida, la cocina limpia y los trastes fregados.

Decido mejor ir de compras para preparar la comida en casa. Ni pensar en arroz con gandules, lechón y tostones. Voy a la carnicería. Allá son famosos los churrascos argentinos por lo que supongo que no me debe ser difícil conseguirlos.
—Churrascos, por favor.
—¿Cuántos kilos?
—No sé, deme 3 o 4 churrascos.
—¿De cuadril, lomo o paleta?
Nueva cara de idiota. O ¿será la misma?
—Perdone, deme mejor tres milanesas.
—¿Bola de lomo, cuadrada o nalga?
Pensar en las nalgas de la pobre vaca me hizo perder el hambre al instante.
—No, deme 3 “steaks”.
—¿Bife?
—Sí, eso, bife…
—¿Anchos o angostos?
—Ay, deme 3 chorizos, de esos rojitos.
—¿De los colorados?
—Sí, de esos que tiene ahí colgando.

Voy a la panadería. Total, son muy ricos los choripanes.
—¿Me da una libra de pan?
—¿Una qué?
—Ah, medio kilo.
Me sentí contenta de haber podido batear ésa.
—¿De flauta, caseros, miñones o milongas?
Ponchada. Siento regresar la cara de idiota.

Al otro día, voy con el libreto memorizado.
—Deme un kilo de cuadril.
No voy a describir mi cara cuando el carnicero me dijo:
—Hoy no tenemos. Falda, asado o vacío, ¿puede ser?

Me preparo un diccionario mental. El maíz es choclo; popcorn es pochoclo; la calabaza, zapallo; la toronja, pomelo; la china, naranja; el aguacate, palta; las habichuelas, porotos; los pitipuas, arvejas; el cerdo, chancho; la mantequilla, manteca; la manteca, grasa; una cadera de pollo es un muslo; un muslo es una pata, una empanadilla es una empanada, una empanada es una milanesa.

¡Menos mal que allá y acá hablamos todos español! La primera vez que me dijeron : “¡estás chocha!” por poco me ofendo. Y ni se diga cuando me dijeron: “¡qué hija de la gran puta!”. Si tienes miedo, eres una cagona o una maricona, un pato es un puto, a las Patricias les llaman Pata y encuentras bichos por dondequiera.

Por hoy me conformaré con unos sándwiches. No soporto un bochorno más.
—Me da jamón cocido.
—¿Cuánto?
La pregunta temida...
—Más o menos como le dio al señor que atendió antes.
—¿Así está bien?
Y me indicó por donde cortaría.
—Sí, muy bien.
Toma el jamón, lo corta, lo empaqueta y me lo da.
—Pero, ¿no lo puede rebanar? Es para sándwiches.
Me miró con paciencia.
—Por eso le pregunté y me dijo que ahí.
Lo rebanó.
—Deme queso también.
—¿De cuál?
—Para sándwiches. ¿No le dije que quiero hacer sándwiches?
—¿De máquina?
—Será...
Poco me importaba a mí si lo habían hecho en máquina o a mano.
—¿Doscientos?
—¡200!
Pensé en rebanadas.
—Si quiere 200 gramos, señora...
—Ah, sí... supongo...
Ya la cara de idiota era permanente. Notando mi desconcierto y quizás por mi acento, trató de ser amable.
—No se preocupe. Para eso estoy aquí, para servirle. Me llamo Chiche.
—Mucho gusto, Elsia —le dije, presentándome.
Me dio la mano y añadió: —Chiche, el gusto es mío.
No pude evitar una carcajada.

Elsia Luz Cruz Torruellas

10 de mayo de 2006