Son las
7:45 am. Desde mi cuarto, aún en bata de
dormir, escucho a mis vecinos gritándoles a las nenas que se den prisa. Oigo
que meten bultos a la guagua, niñas ya listas, vestidas y peinadas, para ir a la escuela. Nahuel
duerme.
No tengo
duda que esta es una ventaja de que estudie en casa. Se despierta cuando no
tiene sueño, con una sonrisa, con deseos de vivir un nuevo día y la pregunta: ¿qué
vamos a hacer hoy? En sandalias, sin
peinarse aún, vamos al pequeño huerto, echamos agua a las matas, vemos su
progreso, conversamos. Y aún en pijama,
a desayunar.
Nuestro
horario es flexible, nadie nos impone clases fragmentadas ni un orden fijo, ni tocan
timbres cada cincuenta minutos que nos limiten.
Podemos estar horas estudiando las frutas y los vegetales, y usar el
tema, para conocer las diferencias, las
propiedades, las ventajas de consumirlas, la siembra, sumarlas y restarlas,
aprender sus nombres en inglés y su correcta ortografía en español, usarlas en
oraciones completas, dibujarlas, hacerlas en plasticina, etc.
Estudiamos
la historia de Puerto Rico. Nahuel conoce a Oscar López, a Mariana Bracetti, el Grito de Lares, el verdadero himno de Puerto Rico, el azul de nuestra bandera, porqué desaparecieron nuestros taínos. Intentamos mostrarle el otro lado de la
historia, que conozca también la versión del conquistado, no solo la que
escribe el conquistador.
Leemos,
comentamos, cantamos, dramatizamos, dibujamos.
Daríamos un gracioso espectáculo a quien nos viera imitando cómo se reconocen
los murciélagos: él, un bebé murciélago y yo la madre que había ido a buscar su
alimento. O convirtiéndonos, yo en el Sol y él en la Tierra que gira a mi
alrededor. Hablamos de temas de
actualidad, de descubrimientos espaciales, de mitos y leyendas, de nuestra
identidad latinoamericana, de los seres vivos, de valores, arte, música, poesía.
No tenemos
que ir al mismo nivel en todas las materias.
Puede ir a su propio ritmo. Si tiene
habilidad para las matemáticas, y puede
seguir avanzando, ¿por qué limitarlo a lo que se supone que se cubra en un
grado? O si tiene dificultad en otro
tema, ¿por qué no tomar ese con más calma hasta que lo comprenda? Nuestra meta no es pasar de grado, es
aprender.
Puede utilizar los recursos tecnológicos y la biblioteca, cuando quiera. Si quiere más información sobre algún tema, va de inmediato a la enciclopedia o a la computadora. Tiene sus libros de referencia al alcance, igual que los buscadores virtuales. Y si es importante que los sepa usar, más lo es el que lo quiera hacer. Innumerables veces me pide buscar vídeos sobre el espacio, los planetas, las estrellas más grandes que el sol, el Big Bang, las supernovas, otras galaxias. Y la interrogante que siempre aparece: ¿estamos solos en tanta inmensidad?
El
aprender puede ser divertido. Buscamos la forma de hacer ejercicios y proyectos
amenos, de jugar aprendiendo, de usar expresiones artísticas. De que estudiar sea una tarea agradable y
gratificante por sí misma, no una competencia o una imposición. No recibe
castigos ni humillaciones por no entender algo, no tiene miedo de preguntar,
nadie se burla de él ni le hace bromas pesadas, no sabe lo que es "bullying", no necesita sacar
una determinada calificación ni pasar un examen. No hay nervios ni presiones innecesarias. Para
enfrentarse al mundo, habrá tiempo. Y
estará más preparado para hacerlo con la seguridad y confianza que le dé el
haber tenido una infancia feliz.
No todos
los días amanecen iguales. Tampoco nosotros. Hay días que estamos más enérgicos
que otros, hay días que cubrimos muchos temas, hay días que apenas nos da el
tiempo para nada. Hay días que estamos más receptivos, hay días en que nada
parece funcionar, hay días que queremos hacerlo todo, hay otros en que solo
queremos descansar y charlar. Pero aún de
una película, un juego, una conversación, podemos aprender tanto.
Cuando nos
preguntan ¿y la socialización?, me
pregunto; ¿de qué socialización
hablan? De estar sentado al lado de un grupo
de niños toda una mañana, escuchando, callando y escribiendo. ¿Por qué tenemos que socializar con unos
niños con los que lo único que tenemos en común es nuestro año de nacimiento? Y sí, entiendo que hay que compartir. Nahuel lo hace muy bien, no solo con niños de 6 años, como él, sino también con adultos jóvenes y mayores, adolescentes, niños de otras edades. Y para desarrollarse adecuadamente están los talleres de teatro, los equipos de deporte, las clases de música, las excursiones por la isla, las actividades familiares.
Hay grupos
de apoyo para los “homeschoolers”. Hay
muchísimas páginas que nos ayudan, que nos orientan. En especial, recomiendo: http://prhomeschooling.blogspot.com para los que necesiten información sobre la
Educación en el Hogar en Puerto Rico, su legalidad, así como enlaces de
diferentes asignaturas. Hay también muchísimos recursos , material de referencia,
juegos y ejercicios; entre ellos:
Orientándonos,
hemos formado nuestro propio currículo, de acuerdo a
nuestra realidad, creencias, edad, intereses, habilidades, adaptando los cursos
tradicionales, probando métodos, buscando y descubriendo. Cada día es un escalón, lo subimos gateando,
nos sujetamos de los pasamanos, si caemos nos levantamos y reintentamos, hasta que llegamos al próximo
escalón con la mirada puesta en la meta.
Es agotador
sí, lo es. Quizás
más para la maestra que para el pupilo. Se necesita mucha paciencia, calma,
organización del tiempo, constancia, tolerancia para aceptar las críticas y fe
en lo que hacemos.
Y no
siempre marcha todo sobre ruedas. Más
bien, aprendemos en la marcha. Él y
yo. Nos equivocamos, pues volvemos a
empezar. En fin, no hay supervisores que
nos evalúen, no hay miedo a perder el trabajo o a que nos regañen¸ no hay un
libro que completar o un manual dictador.
Tampoco es que no haya disciplina y orden pero nos lo dicta el sentido
común, la lógica, el aprovechamiento natural del tiempo y la innata curiosidad
del niño.
En fin,
creo que estamos educando. Y nos sobra tiempo para jugar. Y abrazar. Antes que
llegue la noche y surjan nuevas preguntas.
Y sus dudas no me dejen dormir buscando la forma en que encontraremos las
respuestas. Mañana será otro día.





