22 de diciembre de 2008

Todavía es Navidad

La brisa está impregnada de diciembre
y esta niña aún brinca de felicidad.
Es que
todavía es Navidad en Puerto Rico
en los 2000 como en 1950.
Todavía cantamos,
amamos, esperamos,
soñamos
pero sobretodo,
todavía tenemos el mañana como bandera.
¡Feliz Navidad, amigos lectores!
Gracias por estar.

Todavía es Navidad
Canta: Danny Rivera

Oye,
¡todavía es Navidad en Puerto Rico
y seguirá por siempre!

Todavía la Navidad es en mi pueblo
El motivo más lindo para celebrar
Y es el tiempo para que vuele la esperanza
Desplegando en cielo de paz sus limpias alas
Y anidando en los sueños de la humanidad
Todavía juega su magia el aguinaldo
Y las tarde cambian su luz y su color
Y la fiesta más que placer es alabanza
Y en las coplas el corazón es el que canta
Arrullado por la grandeza del amor
Es la brisa que está impregnada de diciembre
Una niña que salta de felicidad
Sube y baja del alto pico
Alborota al grande y al chico
Eso hermano para mi pueblo es Navidad
Sube y baja del alto pico
Alborota el grande o el chico
Eso hermano para mi pueblo es Navidad
Mi pueblo canta,
Mi pueblo espera,
mi pueblo ama
Mi pueblo sueña
Con el mañana como bandera.
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera

¡Cántenlo!

Todavía hay figuras de aquel Nacimiento
Que recuerdan nuestra primera Navidad
Cuando Dios para demostrarnos su cariño
Siendo Verbo de amor al fin se volvió niño
Y nació con una corona de humildad
Todavía cuando llega el 5 de enero
Nuestros niños cortan la yerba con afán
Y la ponen para que coman los camellos
Esa noche de gran fortuna para ellos
Porque vienen Gaspar, Melchor y Baltasar
Es la brisa que está impregnada de diciembre
Una niña que salta de felicidad
Sube y baja del alto pico
Alborota al grande y al chico
Eso hermano para mi pueblo es Navidad.
Sube y baja del alto pico
Alborota al grande y al chico
Eso hermano para mi pueblo es Navidad.
Mi pueblo canta,
mi pueblo espera,
mi pueblo ama,
mi pueblo sueña
con el mañana como bandera
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera.
Mi pueblo canta
Mi pueblo espera
Mi pueblo ama
Mi pueblo sueña
Con el mañana como bandera
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera.
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera.

(Música)

Mi pueblo canta,
mi pueblo espera
Mi pueblo ama,
mi pueblo sueña
Con el mañana como bandera
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera
Mi pueblo ama,
mi pueblo espera.
video: fotos familiares (1949-2008)

9 de diciembre de 2008

De árbol a árbol

De árbol a árbol
(Mario Benedetti - Joan Manuel Serrat)
Seguro que los diarios
no lo preguntarán
¿los árboles serán acaso solidarios?
¿los árboles serán acaso solidarios?
¿Digamos el olivo de Jaén
con el terco quebracho de Entre Ríos?
¿O el triste sauce de Tacuarembó
con el castaño de Campos Elíseos?
¿Qué se revelarán de árbol a árbol?
¿Desde Westfalia avisará la encina
al demacrado alerce del Tirol
que administre mejor su trementina?
Seguro que los diarios
no lo preguntarán
¿los árboles serán acaso solidarios?
¿los árboles serán acaso solidarios?
¿Se sentirá el ombú en su pampa húmeda
un hermano de la ceiba antillana?
¿Los de ese bosque y los de aquel jardín
permutarán insectos y hojarasca?
¿Se dirán copa a copa que aquel muérdago
otrora tan sagrado entre los galos
usaba chupadores de corteza
como el menos cordial de los parásitos?
Seguro que los diarios
no lo preguntarán
¿los árboles serán acaso solidarios?
¿los árboles serán acaso solidarios?
¿Sabrán por fin los cedros libaneses
que su voraz y sádico enemigo
no es el ébano gris de Camerún
ni el arrayán bastardo ni el morisco
ni la palma lineal de Camagüey
sino las hachas de los leñadores,
la sierra de las grandes madereras,
el rayo como látigo en la noche?

Y enemigos también son los humanos quienes tienen el deber de protegerlos y fomentan su destrucción o se hacen de la vista larga. No seamos cómplices de esta masacre en potencia. Firma la solicitud para revocar la orden que permite matar diez árboles diarios. Házlo ahora. Mientras lo piensas puede estar cayendo otro árbol. Recuerda la profecía de los Indios Cree:

"Solo cuando se haya talado el último árbol;

solo cuando se haya envenenado el último río;

solo cuando se haya pescado el último pez;

solo entonces descubrirá el hombre blanco

que no se puede comer el dinero".

4 de diciembre de 2008

Yunquetazo


En diciembre de 1986 salió en Claridad el siguiente poema de Dinorah Marzán. Entonces se trataba de deforestar el Yunque y por supuesto, el pueblo se opuso. Si hay un pedacito de tierra venerado es este bosque nacional. Recuerdo una de las manifestaciones más concurridas en contra de esta barbaridad.
Hoy vuelve a cobrar vigencia. Aunque en realidad, nunca la ha perdido. Porque por desgracia, estas cosas pasan todos los días. Es como si no quisieran que olvidáramos que son los dueños y señores.

Un secreto a gritos: ha surgido un interés especial en el Yunque. Bien lo ilustra Kike en su página. Una vez más gritaremos en defensa del Yunque. ¡Es nuestro y lo defenderemos!

Yunquetazo
¿De qué se trata ahora?
De perseguir fertilidad de mujeres,
De robar hombres
Y mandar a matarlos en Oriente,
De secar ríos, de dañar aires,
De violar islas infantes, islas grandes.
De qué se trata ahora:
Solo de cortar árboles
Solo de castrar montes
Solo de crear valles
En este terruñito que es parte de sus partes.
Y qué de malo tiene
El que ejerzan de nuevo
Su derecho de amos, de tiranos cobardes.
¡Que lo hagan, que lo sigan haciendo!
Que satisfagan con la cascada
Su sed de manantiales.
Que controlen los vientres de todas nuestras madres,
Es más, si lo desean
Que se lleven las calles,
Los adoquines grises,
La garita del Morro, la tierra,
las semillas,los pájaros y el aire.
Ésta no es tierra de nadie, tiene dueño, son federales.
Que otra cosa sería si fuéramos nosotros
Los dueños de la sombra,
De todos estos árboles,
Los amos y señores de esta agua,
De estos montes,
De estos ríos y valles
Que otra cosa será
Por eso, mientras tanto
¡rápido, corten árboles!
(De paso hagan un hoyo grande, grande)
Con leña prenderemos su hoguera
Con su sangre regaremos los valles.

Dinorah Marzán
Octubre de 1986

2 de diciembre de 2008

Balada para un loco

Viendo unas fotos en facebook de Analía, una amiga de la Patagonia argentina en las que recorría con su familia las calles de Buenos Aires, recordé la "Balada para un loco" de Ferrer y Piazzolla. Encontré esta versión en youtube y me trajo muchos recuerdos. Yo también salí muchas veces de mi casa en Arenales para pasear por Callao y Corrientes. Es que "las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo, ¿viste?"



BALADA PARA UN LOCO
Letra: Horacio Ferrer.
Música: Astor Piazzolla.

Para recitar
Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste?
Salgo de casa por Arenales, lo de siempre en la calle y en mí,
cuando de repente, detrás de ese árbol, se aparece él,
mezcla rara de penúltimo linyera
y de primer polizonte en el viaje a Venus.
Medio melón en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies,
y una banderita de taxi libre levantada en cada mano... Ja...ja...ja...ja...
Parece que sólo yo lo veo, porque él pasa entre la gente
y los maniquíes me guiñan,
los semáforos me dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina le tiran azahares,
y así, medio bailando, medio volando,
se saca el melón, me saluda, me regala una banderita
y me dice:
Para cantar:
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
no ves que va la luna rodando por Callao
y un coro de astronautas y niños con un vals
me baila alrededor...
baila, vení, volá...
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste; vení, volá, sentí,
el loco berretín que tengo para vos.
Loco, loco, loco, cuando anochezca
en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré, con un poema y un trombón, a desvelar tu corazón.
Loco, loco, loco,
como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí tu corazón de libertad, ya vas a ver.

Para recitar:
Y así el loco me convida a andar en su ilusión súper-sport,
y vamos a correr por las cornisas
con una golondrina por motor.
De Vieytes nos aplauden:
Viva, viva...los locos que inventaron el amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda y el loco,
pero tuyo, qué sé yo, loco mío,
provoca campanarios con su risa
y al fin, me mira y canta a media voz:

Para cantar:
Quereme así, piantao, piantao, piantao...
trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondra y volá, volá conmigo ya:
vení, quereme así piantao, piantao, piantao,
abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir,
vení, volá, vení, tra...lala...lara...
loco él y loca yo, locos todos... locos.. locos.. locos..
loco él y loca yo.


Un saludo especial a mi hijo, nuera y nieta,
a Dady y todos mis queridos amigos argentinos.

30 de noviembre de 2008

El hijo de mi abuela

Aquí lo dice muy claro. Soy hijo de Rosa García y Esteban Meléndez. ¿Por qué entonces Gabriel dice que a mí me parió mi abuela? Claro que me lo soltó en medio de la bronca. Por eso mismo quiero saber qué quiso decir con eso. Es como cuando mi tío Carlos está borracho. Dice una de cosas. Y a la larga siempre resulta que no miente. Como cuando espepitó a toa boca que el novio de mi prima era un sucio, un degenerao, que no le gustaba nada cómo miraba a su nena, que algo malo se traía entre manos. Y mi tía con la misma cantaleta: “Tú siempre, Carlos, déjalos en paz.” Al final la dejó preñá y se escabulló. En parte, le daba la razón, me caía mal el tipo. Siempre estaba fumando y sus ropas tenían un olor raro. Yo también se lo advertí a Susanita. Y ella, “no te metas en eso, no es asunto tuyo”. Chávate ahora, primita. Pero no, no estuve de acuerdo cuando la botaron de la casa. Eso sí que no. No era pá tanto. No la he vuelto a ver pero algún día la buscaré. Extraño a la primita. Parió sola y después de ése, creo que algunos más. Menos mal que nací varón, porque eso de parir... ¿De dónde saca éste que a mí me parió mi abuela? Debe estar loco. Esperaré que llegue mi mai. Voy a preguntarle si entiende qué quiso decir Gabriel. Aunque tal vez sea mejor no mencionar ná. Nunca contesta cuando le pregunto cosas. El otro día, cuando le pedí permiso pá ir a “surfear” con los panas, dijo que no. Sin explicaciones. Le pregunté por qué y se hizo la chiva loca. No me deja ir a ningún sitio. Siempre me dice que es peligroso, que si me puede pasar algo. Me parece a veces que le gustaría meterme en una burbuja de cristal, como a un nene que vi una vez en una película. Lo tenían allí adentro pá que no se enfermara. Cualquier cosita podía matarlo. Luego se pone tierna y me llena de besos. Yo no protesto. Porque es lindo estar entre los brazos de la mai aunque ya uno esté viejo pá mimos. Después que nadie nos vea. Mis amigos me llamarían “mama’s boy” Así le dicen al Luiggi. Aunque a mí me está que ese nene cojea de la otra pata. Mi pai dice que si no lo cuidan, se volteará pá’l otro lao. Y luego me repite: “Como yo te vea con manerismos como los de ese Luiggi, te caigo a palos. Bastante trabajo nos dio que nacieras para que me vayas a salir maricón.” Mi mai se vuelve un ocho cuando dice cosas así. Y siempre aclara: “Tú sabes que Esteban Alberto es perfecto. Ni mandado a hacer.” Y se ríen los dos. ¿Tendrá algo que ver con eso de que me parió mi abuela? Nunca lo había pensao…

Y no lo pensaste más hasta diez años después, primito, hasta el velatorio del Luiggi. La playa, las maldades, las bromas, la música, la escuela, las muchachas, lo prohibido… todo fue dejando atrás aquella duda que sin tú saberlo, permanecería latente en tu inconsciente. Esa noche fue un triste reencuentro de amigos en la funeraria. ¡Cuánto habían cambiado! ¡Cuánto tiempo habían perdido!

—Es una pena esto de Luiggi. Luchó mucho pero al final la enfermedad lo venció.

—¡Sufrió tanto! Ya no quería ni que lo visitaran. No soportaba que lo vieran así.

Resurgieron los relatos, las aventuras, los sustos, los coqueteos, las travesuras. Eran tantos los recuerdos.

—De veras, Gabriel, me alegro tanto de verte. Pensar que nunca nos separábamos cuando chicos.

—Jamás, por algo nos decían el Dúo Dinámico. Si éramos más unidos que Batman y Robin.

—Aunque tuvimos nuestras peleítas.

—Casi nunca. Sólo recuerdo una: cuando no me prestaste el radio que te regaló tu abuela. ¿O tu mamá? Ya ni me acuerdo cómo iba la cosa…

Palideciste, Esteban. Viste en tu amigo una mirada furtiva. Alcanzaste a ver en ella esa chispa victoriosa de saber algo que tú ignorabas sumado a un rictus en su rostro, propio del dueño de un secreto. Aquella supremacía que de alguna manera siempre tuvo sobre ti y nunca llegaste a descubrir por qué.
Te acordaste entonces de mí. Seguro que la prima sabía. Pensaste en Susanita, a quién la vida le había dado la no buscada bendición de cinco hijos que apenas podía mantener. Susana, la hija despreciada por el tío Carlos cuando se enteró de que lo haría abuelo. Susana, la prima innombrable que buscaste al crecer para convertirte en mi refugio. Preguntaste. Tuviste que amenazarme con abandonarme a mi suerte, con marcharte lejos, con dejar a mis hijos sin el padrino a quien tanto quieren. Me pedías tan poco y me habías dado tanto. Sólo reclamabas tu derecho a la verdad. Te hablé claro. Esteban, tu madre nació sin útero. Tras diez años de matrimonio, sin hijos, buscaron la fertilización in vitro. Necesitaron un vientre substituto; el de la abuela era el más adecuado: aún joven, la misma sangre, saludable. Sí, Esteban, te dije que eras producto de tus padres pero que fue la Abuela quien te trajo al mundo.
No podías creer lo que escuchabas pero eso no te impidió entender su silencio. Eres un gran tipo, Esteban. Comprendiste el engaño. Justificaste la mentira. En aquella época algo así significaba rechazo, burla, hasta pecado. Jugar a ser Dios, pensaban algunos. Pero esa historia que parecía sacada de una revista sensacionalista era la tuya y eso era difícil de asimilar. Sin embargo, meditaste. Te diste cuenta de que eras algo especial, un niño buscado, un niño querido, no como los míos que llegaron de diferentes padres y sin un pan bajo el brazo. Y por primera vez, te vi llorar.

Cuando sonó el teléfono contestaste como un autómata. No te habías acordado de la cena de Acción de Gracias. Si, Mamá, ¿a qué hora? Voy a llevar a Susanita. Yo te miraba sorprendida. ¿Te has vuelto loco, primito? Estarán allí tus tíos. No tomo un no por respuesta, dijiste. Si yo puedo aceptar algo como lo que me acabas de contar, ellos pueden hacer lo mismo con tu historia. Total, es mucho más común de lo que piensas. A pesar de mi negativa a entrar a tu auto, lo hicimos. Mis cinco hijos y yo partimos hacia la casa de la Abuela con la esperanza de que de verdad creyeran en ese Dios al que iban a agradecer.

Cuando se abra esa puerta, sabré; de los gestos y las palabras que salgan por esa puerta, dependeré… Cruzo los dedos.

ding...dong…

Esteban, pase lo que pase, me alegro de que hayas nacido.


Elsia Luz Cruz Torruellas (Siluz)

25 de noviembre de 2008

El signo que no envejece


¿Recuerdan cuando cincuenta olía a Viejo? Pensábamos que después de cincuenta no había más cuenta: no más cumpleaños, no más alegría, a rezar el rosario y envejecer. De los cincuenta a la muerte solo había un paso. Pero como dijo alguien: "la vejez es siempre quince años mayor que uno". Nos fuimos acercando a los treinta y cinco y entendimos aquello de que “los cincuenta son la juventud de la edad madura”. Así estuvimos preparados cuando llegaron.


Los que crecimos durante la década del 60 recordamos:


los hippies
El pelo largo y las barbas
Amor libre
LSD
Lo sicodélico
El poder negro
Martin Luther King
Fidel y la revolución cubana
El antimilitarismo
El Concilio Vaticano II
Los Beatles
El alunizaje
La guerra de Vietnam
Paz y amor
Cien años de soledad
El Che
El Club del Clan
Los volkies y “volkas”
Woodstock
Janis Joplin, Bob Dylan, Joan Baez
Festival Marysol


Y por supuesto: el símbolo de paz que este año cumplió los temidos cincuenta.

El símbolo de la paz, presente en protestas alrededor del mundo, tuvo su primera aparición en público un Viernes Santo hace 50 años cuando miles de británicos realizaron una manifestación desde Trafalgar Square hasta una fábrica de armamento nuclear en Aldermaston..El diseñador y ex objetor de conciencia de la II Guerra Mundial, Gerald Holtom, había convencido a las organizaciones Direct Action Committee Against Nuclear War (DAC) y Campaign for Nuclear Disarmament (CND) de que necesitaban una imagen para causar más impacto e inventó el signo que fue llamado "Ban the bomb" (prohíban la bomba).
Se inspiró en una pintura del español Goya, donde aparece un campesino frente al pelotón de fusilamiento. "Estaba desesperado. Me dibujé a mí mismo: la representación de un individuo en desesperación, con las palmas de las manos extendidas hacia abajo. Concluí el dibujo encerrándolo en un círculo” explicó.

Se ha dicho también que usó los símbolos del lenguaje de señales, N, por nuclear, y D, por desarme superpuestos dentro de un círculo que simbolizaba la tierra.
Luego de atravesar el Océano Atlántico tomó un significado adicional al ser adoptado por los movimientos de derechos civiles y por la contracultura de las décadas de los 60 y 70. Invadió todas las marchas e incluso llegó a adornar autos Volkswagen psicodélicos y cascos de soldados en la guerra de Vietnam. Algunos veían en el símbolo una patita de la paloma de la paz. Muchas interpretaciones pero el mismo grito: "Dénle a la paz una oportunidad" (J. Lennnon).
El CND nunca lo registró: "un símbolo de la libertad debe ser libre para todos". Por eso, ha sido comercializado en todo tipo de mercadería, quizás solo compitiendo en popularidad con el rostro del Che. Incluso ha tenido un nuevo auge este año, cuando cumplió sus cincuenta años.

Ahora, cuando los hippies perdieron sus melenas y las chicas alargamos nuestras faldas, los “babyboomers” vemos a nuestros nietos usando en sus ropas y accesorios ese símbolo que no envejeció con nosotros y que aún exige amor y paz.

17 de noviembre de 2008

¿Dónde está Oscar?


Una mascota no es mercancía, su valor no se mide en dinero sino en cuánto se quiere y cuánta felicidad da a una familia.

Desde el viernes, Oscar no aparece. Antes de mi hijo y su compañera salir para una obra de teatro, estaba en el patio jugando con los otros perros. Al regresar, ya no estaba.

No se cómo ni para qué, pero alguien se llevó a Oscar de su hogar en Hato Rey (Río Piedras). Quizás alguien lo ve perdido por alguna calle, quizás a alguien se lo intentan vender, quizás alguien lo ve en otro sitio que no es su casa. Avísanos a través de este blog, de un e-mail, de facebook o al telefono bajo la foto.

Hace poco vi que a través de los blogs apareció un perrito llamado Pancho, pues un joven reconoció al perrito que su abuela había encontrado en la calle. Por favor, ayúdame a divulgar este mensaje. Ayúdanos a encontrar a Oscar.
Oscar es un dachshund o perro salchicha. Tiene cuatro años. Vive con Noel y Vanessa en la urbanización Roosevelt, entre las avenidas Domenech y Eleanor Roosevelt. La persona o personas que se lo llevaron entraron a la casa entre las 5:00 p.m. y 8:00 p.m. del viernes 14 de noviembre. Se hizo una querella con la policía (cuyo cuartel queda muy cerca) pero no le dieron ninguna importancia. Demostrémosle que para hacer justicia solo faltan buenos corazones y no armas, amenazas ni biombos azules.

9 de noviembre de 2008

¿Por qué...?

¿Por qué...
1. aparece lo que estábamos buscando cuando buscamos otra cosa?
2. puedes estar todo el día sin hablar con nadie pero suena el teléfono cuando estás en el baño?
3. si te mueves a la fila más corta del banco, la persona frente a ti lleva las transacciones de toda su oficina?
4. el diseño de los abridores de lata y los ensarta-agujas nunca ha cambiado?
5. por qué hasta los 0 tienen que estar a la derecha para ser tomados en serio?
6. siempre llega visita a la hora de la novela?
7. cuando te decides a encender un cigarrillo llega el autobús que esperabas hace media hora?
8. cuando más interesante o divertida está la conversación en el chat, se te congela la compu?
9. los niños se levantan más temprano los domingos?
10. soñamos que se nos caen los dientes?
11. limpias toda la casa y se le cae la bola al nene de la visita en el rincón más oculto que se te olvidó limpiar?
12. escoges entre todas las camisas en la tienda la única que estaba rota o le faltaba un botón?
13. el primer amor nunca es el último?
14. bajo los asientos de los aviones en lugar de salvavidas no hay paracaídas?
15. apretamos con fuerza el control remoto cuando se está quedando sin baterías?
16. nos echamos al bolsillo el bolígrafo que nos prestan?
17. guardamos el paraguas en el baúl del carro y solo nos acordamos cuando llueve?
18. al dibujar a Adán y Eva le ponemos ombligo?
19. vienen diez “hot-dogs” en el paquete si los panes vienen en paquetes de ocho?
20. faltas al trabajo por “enfermedad” y ese día sacan un video para el noticiario en el sitio donde vas?
21. sales por un momentito sin peinar ni arreglarte porque no hay nadie afuera y de momento pasan varios carros y todos te saludan?
22. cuando las madres tenemos frío abrigamos tanto a nuestros hijos?
23. se cae al piso el último pedacito de postre?
24. no hay baterías B?
25. cuando más prisa uno tiene nunca aparecen las llaves?
26. si tienes un golpe en un pie todos te pisan?
27. guardas algo por años y no lo necesitas hasta el día después de botarlo?
28. si todos en el salón han alzado la mano menos tú la maestra te manda a ti?
29. se le pone cerradura a la puerta de un negocio “siempre-abierto”?
30. no podemos evitar bostezar cuando otro lo hace frente a nosotros?
31. no podemos estornudar con los ojos abiertos?
32. le compramos a nuestros hijos todos los juguetes que hubiéramos querido tener?
33. si los hombres son todos iguales, tardamos tanto en elegir marido?
34. venden licores en una gasolinera si está prohibido beber y conducir?
35. le da “pie de atleta” a quien nunca hace ejercicio?
36. juegas todas las semanas el 447 en la loto menos cuando se pega?
37. nos pica la cabeza cuando hablamos de piojos?
38. cuando nos avisan que tenemos un ojo sucio siempre nos limpiamos el que no lo está?
39. si vemos a otro limpiándose un ojo, nos limpiamos los nuestros?
40. no llueve en todo el mes hasta que te decides a lavar el carro o tienes todo preparado para el BBQ?
41. por qué pasan la prueba del sistema de emergencia cuando el protagonista de la novela está a punto de revelar su gran secreto?
42. basta que te vistas de blanco para derramarte encima el café?
43. nunca nos fijamos donde dejamos el carro estacionado?
44. la galleta siempre cae con la mermelada hacia abajo?
45. sabe mejor la cerveza cuando hay “Ley seca”?
46. podemos aguantar las ganas de orinar menos cuando ya estamos cerca del baño?
47. el perro más feo del vecindario es el que logra colarse en tu patio y preñar a tu perra?
48. decimos “entró como Pedro por su casa” o va “a las millas de Chaflán”?
49. nos mordemos los labios cuando escribimos?
50. si no encontraste respuesta a ninguna de las anteriores, estás pensando otra pregunta para que la añada a esta lista?

6 de noviembre de 2008

Buscándonos

Nadie encuentra lo que no está buscando. No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que, sorpresivamente, cuando para la lluvia, vemos una hermosísima flor en el tallo en el que antes no había nada. Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, por transformarse en flor... Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Por soledad. O por dolor. O por ganas de revivir la vida insuflándole oxígeno a los pulmones. O porque sí. ¿Por qué explicarlo todo? ¿Por qué decir que la causa, el efecto, que la casualidad no existe, que...? Mejor pensemos que lo importante es que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no hacemos tostadas (¿para mí solamente? No...), no gastamos el frasco de perfume, duran menos las latas de atún y más las milanesas en el freezer, compramos con más nostalgia que alegría un ramito de flores para llevar a casa, y estrenamos muy pocas cosas. Se van yendo las ganas, como se va la luz, poquito a poco... Y la noche nos asesta su golpe con el recuerdo, nos envía sus fantasmas más tristes, sus sombras incansables e inclementes. La noche que no termina nunca, que crece, que atormenta, que entrevera nombres, que ronda, que agiganta las lágrimas hasta transformarlas en un océano. Estamos solos porque no hacemos una llamada. Porque no damos el paso que nos acerca. Porque no decimos la primera palabra que se transforme en puente. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Por qué creés que vos y yo nos encontramos? ¿Desde dónde venías acercándote? ¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras? ¿Por qué yo? ¿Por qué vos? ¿Por qué nosotros? ¿Por qué creés que no te desviaste, con otro rumbo, que no fuiste más hacia el sur, o más al norte, o al otro lado del mar incalculable? ¿Por qué pensás que me detuve para que pudieras alcanzarme, extender las dos ramas de tus brazos, abarcarme con toda tu ternura como diciéndome "ahora ya no te pasará nada malo, nada triste, nada cruel"; podés dejar de llorar, podés dormir con los ojos cerrados, mansamente y, al despertar, no estarás sola... Nunca más estarás sola. "¿Y yo no estaré solo nunca más...?" ¿Por qué? Porque los dos estábamos buscándonos. Porque desde aquella lejana, lejanísima primera vez que nos vimos, quedó un delgado, finísimo, invisible hilo uniéndonos... un hilo que nada puede cortar, un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas... un hilo indestructible que no soltaste, que no solté, y que al fin volvió a reunirnos para que la historia termine su retrato, tal vez poniendo un poco menos de tonalidad en la paleta, o distintos colores y brillos, pero retornando a los dos mismos protagonistas. Vos y yo. Regresando. Volviendo al paraíso prometido que salimos a buscar sin saber que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies. Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Me entendés, ahora?
Poldy Bird

4 de noviembre de 2008

¡Ya sé por quién votar!

Mientras era la hora para salir a depositar mi importante voto en las urnas, me preguntaba: ¿Estaré haciendo bien? ¿Habré escogido los candidatos mejores? ¿No será un voto perdido? ¿Habrá posibilidades de un verdadero cambio?
Todo esto pensaba y repensaba cuando vi los anuncios de este joven en "YouTube". Esa es la que hay. ¡Ya sé por quién votar!



3 de noviembre de 2008

En memoria de Verónica

Hace mucho que deseo escribir algo sobre Poldy Bird. No la leí de adolescente como algunas de mis amigas. De hecho, la conocí hace poco a través de ellas. Su literatura es más bien sencilla, por eso quizás me gustó tanto. Sus temas son cotidianos, naturales. ¿Qué le falta compromiso político o social? Tal vez. Aún así, pude identificarme con sus letras, con sus sentimientos, con su ternura, con sus emociones.
Hoy leo en el blog de
Fabiana que su única hija, Verónica, acaba de morir a causa de un infarto. No aquella que así lo decidió, sino la de los cuentos. Tenía treinta y nueve años, los mismos que tiene la publicación de “Cuentos para Verónica”.

Cuando te miro, Verónica, tan chiquita, tan redonda, con tu pelito de seda, haciendo morisquetas frente al espejo, soy feliz… y tengo miedo.
Porque el miedo es un raro ingrediente de la felicidad, sobretodo de esta felicidad mía tan pulida, tan dulce, tan nueva. Ahora no lo entiendes, claro, tienes nada más que un año, un añito que pregonas con tu índice en alto y una sonrisa de solo seis dientitos de conejo.
Ahora tu mundo se reduce a los pajaritos de cartulina que papá colgó del techo de tu cuarto y el aire mueve constantemente para tu asombro y tu alegría. Y a la muñeca que buscando tu amistad solo encontró que te diviertas tirándola al suelo desde tu cuna. Y al muñeco de celuloide pintado de rosa que tiene campanas en la barriga y suena a gloria cuando lo mueves.
Un mundo que cabe en la palma de tu mano gorda. Yo estoy en ese mundo, soy una enamorada de ese mundo. Sí, Verónica, ahora mamá está. Lloras de noche y corre a tu cuarto, te acaricia la cabeza, te dice que vuelvas a dormirte. Mamá ya te conoce bien, sabe todo lo que te gusta y lo que no te gusta y cuando pone sus ojos sobre ti, te estudia, te analiza, trata de comprenderte, de aprender cual es el camino que llega a tu corazón para transitar siempre por él.

Y ese es mi miedo. Hoy estoy aquí, tan cerca de ti, pensando la manera de hacerte feliz, segura de que a mi lado encontrarás la dicha. Pero.. ¿si me muero antes de que seas grande? ¿y si me muero antes de poder responder a todas tus preguntas, antes de poder aclarar tus dudas, antes de poder secar las lágrimas de tus primeras desilusiones, ésas que duelen tanto?”*

Tenemos mucho miedo de abandonar a nuestros niños, de que la vida no nos permita criarlos, protegerlos, educarlos. Quizás su miedo fue debido a su propia experiencia. La escritora perdió a su madre en un accidente de tren cuando solo tenía ocho años. Pero nunca nos preparamos para que sean ellos quienes nos abandonen. No es natural, los padres no deben llorar a sus hijos.
No conocí a Verónica, no sé nada sobre su vida adulta. Solo que hizo a Poldy abuela de Alan. Verónica, al igual que Paula, se inmortalizó a través de las letras de sus respectivas madres.

"Yo me sentaba junto a ella, mi abuela de jabon almidonado, de eterno colorete en las mejillas y prolijo rodete rematando su cabeza. Me sentaba junto a ella y miraba sus manos yendo y viniendo con la aguja, el fino hilo imitando el tejido de la tela que después de remendada parecía otra vez nueva. Y así desaparecía el agujero de la media gastada, el siete de la pollerita enganchada en el alambre de un cerco, jugando a las escondidas. Y los botones volvían, como fortificados, a su lugar preciso, los ruedos se alargaban o se acortaban de acuerdo con mi crecimiento o con la moda del momento.
Mirando hacer a mi abuela, aprendí a hacer algunas cosas. Y viendo el empeño que ella ponía para hacerlas bien, me di cuenta de que hacer bien las cosas es una especie de orgullo, un ramito de alegría que le regalamos a nuestra capacidad. “A mi no me sale” o “Yo no sirvo para hacer esto”, eran dos frases que a ella, a mamá Sara, le hacían fruncir el ceño. Y decir: -Cuando uno pone empeño en hacer algo, le sale. Y todos servimos para hacer las cosas que hay que hacer en la vida… salvo las que están reservadas a los artistas y a los virtuosos, como las de la creación.
Por eso, Verónica, a mí me inspira enorme respeto la gente que hace las cosas bien: el zapatero que clava una suela que no vuelve a desclavarse, la cocinera que logra que sus tortas se eleven como una torrecita de dulce sabor, la maestra adorada por sus alumnos, el profesor que consigue meterte en la cabeza su explicación sobre un tema de la materia que enseña, la secretaria que consigue ese llamado que parece imposible, el jardinero que conversa con las plantas para que sean más bellas y mantiene el césped como un delicado colchón de esmeraldas vivas, el empleado que frente a la ventanilla de atención al público deja de lado su dolor y esgrime la amabilidad y la sonrisa como sus dos mejores armas de trabajo. Y quiero que pertenezcas a esa legión de gente. Si aprendiste a hablar cuando las palabras eran esas cosas difíciles que pronunciaban los grandes y tu boquita se encantaba con torpes balbuceos… si aprendiste a tenerte en pie cuando el equilibrio era para vos tan riesgoso como para el trapecista el cruzar el aire de una hamaca hacia otra, sin una red debajo… ahora no me podés decir que “matemática no me entra, mamá” o que no podés prestar atención en clase sin distraerte… o que no sabés cómo mantener el orden de tu placard o como contener una mala contestación.
Cuando tengo un montón de cosas que hacer, me hago una lista con ellas y pongo en primer lugar las que menos me gustan: mientras las hago no me distraigo, pongo atención y cuidado; tienen que salirme bien, porque si no me salen bien, debo repetirlas… ¡hacer dos veces algo que no me gusta! Es intolerable.
Y yo quiero que quieras, que tengas ganas, que hagas las cosas bien para que el mundo se vaya mejorando, para que, poco a poco, entre todos los jóvenes, vayan construyendo un mundo mucho mejor que este que los adultos les ofrecemos. Un mundo a tu gusto, con todo lo que querés que el mundo tenga: amistad, sinceridad, cordialidad, paz, cariño, música, alegría… toda esa alegría que a los de mi generación nos enseñaron que era poco menos que un pecado… como si sólo en el sufrimiento y en la dura obligación estuviese cimentada la verdad de la existencia. Por eso, mi querida Verónica, para que las cosas te salgan bien, tenés que poner, además de voluntad… alegría al hacerlas. Cuando yo era chica, una mucama de la casa de mamá Sara cantaba mientras limpiaba las docenas de caireles de cristal de la araña del comedor con agua y vinagre.

- ¿Por qué cantás siempre que hacés este trabajo? –le pregunté.

- Porque si no canto no quedan tan brillosos –me contestó.

Y ahora, con el correr de los años, llegué a comprender que ella tenía razón."*

No deben ser los padres quienes entierren a sus hijos, no va así la ley de vida, no es ése el orden. Ni siquiera hay una palabra que designe al padre o la madre que pierde a un hijo. Sin embargo hablamos de viudas y huérfanos. El dolor de perder a un hijo es tan inmenso que solo puede compararse con el amor que se le tiene en vida. Por eso cuando vemos a un padre o una madre llorando a un hijo no lo podemos entender.

¿Por qué una madre tiene que correr con su hijo en brazos a causa del estallido de una bomba? ¿Por qué una bala perdida alcanza a un bebé? ¿Por qué un infante es víctima de enfermedades como el cáncer o el SIDA? ¿Por qué un niño se accidenta, se cae, se ahoga? ¿Por qué una mujer joven sufre un infarto? ¿Por qué un muchacho es asesinado en las calles o en la guerra? ¿Por qué se le niega a un joven la oportunidad de vivir?

"Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo". (Séneca)


Más de Poldy Bird en:
http://perso.wanadoo.es/suspirosdelalma/cuentospoldybird.htm


*fragmentos de "Cuentos a Verónica", de Poldy Bird.

26 de octubre de 2008

Los nuevos molinos

La cooperativa no es otra cosa que la bondad organizada,
efectivamente organizada”.
Ana María O’
Neill


—Mujer de las Américas, Mujer de Puerto Rico, Cocinera del movimiento cooperativista, juro mantener vivo el fuego. Que descanse tu cuerpo, pues tu mente queda entre nosotros.

“Encendió la mecha en mi infancia. Con el diploma aún bajo el brazo, la señorita Ana María, junto a otros educadores, se propuso neutralizar el proceso de americanización en una población que empezaba a sentirse extranjera en su propia tierra. Convertidos en soldados de una guerra ajena y ciudadanos de segunda clase, el primer cuarto de siglo lucía confuso y desesperanzador para los habitantes de esta isla regalada.
Nuestra hora favorita era la del recreo. En ese momento olvidábamos el idioma impuesto y volvíamos a ser quienes somos.
—¿A qué jugamos hoy? —preguntó una de de las niñas.
—A indios y vaqueros.
—No, a la guerra.
—Mejor a pobres y ricos —dije.
—Y eso, ¿cómo se juega?
—Nos dividimos en dos grupos. Nosotros somos los pobres y ustedes, los malos, se quieren quedar con lo poco poquito que tenemos.
—¿Por qué no juegan mejor a que somos de la misma comunidad y nos organizamos para que nadie nos pueda hacer daño? —interviniste.
—¡Ay, señorita Ana María! Si pronto no quedaremos en San Lorenzo más que nosotros. To’s se están mudando pa’ la ciudad...
—Tu familia no se irá, tus amigos ni yo tampoco. Nos cuidaremos unos a otros.
—Seño, es que... ayer fueron unos hombres a casa. Grandes, blancos y colora’os. Quieren que le vendamos la finquita. Mi ma’i dijo que no pero por la noche lloraba. Piensa que nos sacarán de to’s modos. Quisiera ser grande, ¡no los dejaría!
—Serás grande, más de lo que imaginas. Andarás sobre mis huellas para luego yo seguir tus pasos. Si luchamos juntos no hay quien nos derrote. Verás que nadie nos quitará lo que es nuestro.
—Pero si Don Jaime y mi pa’i se juntaron pa’ hacer una verja y salieron peleando. Que si alambre, que si madera, que si era muy cara, que se escapaban los animales, que si entraba el gringo. Hasta agarró el machete y por poco deja a mi pa’i sin un brazo. Ni que él fuera el malo...
—No, no lo es. No podemos permitir que nos dividan. Trabajemos en cooperativas, la unidad y organización nos dará fuerza. Les enseñaré cómo.
—¿Sabe, señorita Ana María? Yo quiero ser cura cuando sea grande. Voy a rezar mucho para que Dios nos ayude. Pero además voy a luchar como usted para defender a los débiles y a los pobres. ¿Verdad que puedo hacer las dos cosas?
—¡Claro que sí, Antulio! Yo te abriré el camino. Quizás nos llamen Quijotes, ¡no importa! Derrotaremos a los gigantes. Claro que podrás, ¡claro que lo harás!”

—Hoy, frente a su féretro, puedo decirle que eran solo molinos, señorita. Tenía usted, razón. Aunque nuestros corazones fallen, las ideas permanecen. Siempre habrá alguien que empuñe la lanza. Gracias, Maestra. Misión cumplida.


Elsia Luz Cruz Torruellas
Cuento presentado en el certamen de Fedecoop
Cooperativa de la Federación de Maestros
Octubre, mes del cooperativismo
Monseñor Antulio Parrilla Bonilla
(1919-1994)
Patriota, Obispo Auxiliar de Caguas, Jesuita Perseguido, Defensor de los Oprimidos, y Líder Cooperativista
Monseñor Parrilla nació en San Lorenzo, Puerto Rico en 1919 y fue ordenado sacerdote diocesano en 1952. En 1957 ingresa al noviciado de los jesuitas, en La Habana. "Mi primer contacto con la revolución fue confesar milicianos que bajaban de la montaña y dar misa en un puesto militar de los rebeldes", cuenta. Convive después con los puertorriqueños pobres de Nueva York. Regresa al país en 1960. Su actividad pastoral y social es imparable. En 1965 fue consagrado Obispo Titular de Ucres y Auxiliar de Caguas. Más tarde dirigió el Seminario Regina Cleri de Ponce. Fue profesor en el Instituto de Cooperativismo de la Universidad de Puerto Rico. Fundó el Centro Social Juan XXIII para la formación del laicado.
Escritor asiduo en diarios locales y extranjeros, defendió muchas causas en su afán por ver redimido al pueblo puertorriqueño. "Eran años de lucha contra el servicio militar obligatorio, contra el militarismo, la guerra de Vietnam y en favor de la independencia. Pero la jerarquía me iba marginando. Hasta 1970 participaba de las reuniones del Episcopado, después ya no me invitaron", dice el obispo. Lo dejan sin parroquia donde celebrar misa, pero el pueblo quiere escuchar su prédica y cada rincón de Puerto Rico es apropiado para ofrecer el Evangelio. Frente a la isla de Vieques, desde la barca de los pescadores, enfrenta al ejército estadounidense que hace maniobras, para riesgo de la vida y el sustento de sus habitantes.
Su aportación medular fue el libro, Cooperativismo: teoría y práctica, que permanece como el mejor esfuerzo para un cabal conocimiento de los orígenes, trayectoria y práctica del cooperativismo internacional y el desarrollo del cooperativismo puertorriqueño.
Con su fallecimiento, el 3 de enero de 1994, víctima de un paro cardíaco, se apagó la voz de uno de los más sagaces ideológicos y humanistas del movimiento cooperativista puertorriqueños, síntesis ejemplar entre el compromiso religioso y la lucha por la justicia y la libertad.

Ana María O’Neill(1894-1981)
Nació el 7 de marzo de 1894 en Aguadilla, Puerto Rico. Se graduó de maestra en la Escuela Normal de la UPR en 1915 y ejerció el magisterio. Se convirtió en la primera mujer en ocupar cátedra en el Colegio de Comercio. Realizó una intensa campaña para orientar políticamente a la mujer puertorriqueña y defender el voto independiente. Asistió al Rochdale Institute que albergaba la Escuela Nacional de Cooperativismo y adquirió en 1940 un diploma como líder cooperativista. Desde ahí militó a favor de este movimiento en Puerto Rico. Sus esfuerzos contribuyeron a que se aprobara en 1946 la Ley General de Sociedades Cooperativas de Puerto Rico y a la creación del Instituto de Cooperativismo de la UPR del cual fue una de las primeras educadoras. Asimismo la Profesora O’Neill se destacó como escritora de temas filosóficos y cooperativistas. Su libro más conocido por su perspectiva sobre el Movimiento Cooperativo: - Cuerpo y Alma del Cooperativismo. En el 1961 se le concedió el titulo de Catedrática – Emérita de la Universidad de Puerto Rico y fue designada como Catedrática Ad-honorem del Instituto de Cooperativismo. En el año 1963 se acogió a la jubilación. No obstante, en el 1966 fue galardonada como Mujer de Puerto Rico. También fue declarada "Mujer de Las Américas", El Obispo Monseñor Antulio Parrilla la llamó “La cocinera del movimiento cooperativista en Puerto Rico.” Murió el 30 de mayo de 1981, víctima de un infarto cardíaco, a los 87 años

23 de octubre de 2008

Vidas y máscaras

“La vida es un tránsito;
el mundo es una sala de espectáculos;
el hombre entra en ella, mira y sale.”
Demócrates


El camino es largo pero tienes que andarlo. Se te mezclan formas, colores, presencias, vivencias, siluetas, rostros. Todo parece familiar; sin embargo, nada ni nadie es conocido. Imágenes y sonidos asoman y se desvanecen. Han dado la primera llamada.

Recuerdas estar en una plaza rodeada de columnas. Varios hombres disfrazados recitan y bailan sobre un carromato. Uno de ellos te entrega una máscara. La colocas en tu rostro. Sabes que eres la misma persona pero simulas ser otra. Él habla y tú respondes. Oyes vítores, aplausos. Tras el triste antifaz, eres feliz. Has encontrado tu destino.

Prosigues la ruta. Observas. Reconoces la historia pero en esta ocasión no es real. No te hallas en un monte sino en el atrio de una iglesia. Te asombra la majestuosidad del templo. Afuera, un gentío. Una vez más lo crucifican. Eres uno de ellos.

De pronto, ves tu imagen en uno de los espejos del gran salón. Usas una peluca enorme, un traje vistoso, encajes, adornos. Recibes atenciones, tienes criados que te sirven. Te consideras preciosa pero no ridícula. Todos a tu alrededor son similares; sus ropas, expresiones y ademanes. Asisten a un espectáculo, oyes sus carcajadas. No se dan cuenta que son ustedes mismos los representados. Han dado la segunda llamada.

Eres arrestado en medio de la noche. Cerca de ti, un joven en silencio. La luz te permite ver su cara. “Esa luna, esa luna” es cómplice del asesinato. “La luna deja un cuchillo abandonado en el aire, que siendo acecho de plomo quiere ser dolor de sangre”. Te horrorizas cuando cae con un tiro en la espalda. ¡Qué importa ahora que el próximo disparo vaya dirigido a la tuya! Lloras al poeta.


Nadas. Luchas. Temes salir del túnel que te aprisiona y a la vez te protege. Pierdes las máscaras; la alegre, la triste. Ya no las ves pero las sientes, sabes que no escaparás de ellas. Caen sobre ti el aire, la luz y los ruidos. Han dado la tercera llamada.

Te cargas de energía. Lloras. Sientes sus brazos en tu cuerpo recién nacido. Reconoces sus ojos. Le corresponde ahora ser tu madre. Olvidas.
Una vez más, abre el telón.



Elsai Luz Cruz torruellas
(Siluz)
Octubre 2008

16 de octubre de 2008

Esperando a Omar

Por lo que se oye en las noticias es para estar nervioso. Con toda razón un hombre en Vieques , en medio de la colocación de tormenteras y preparación para recibir al no invitado, sufrió un infarto. Nos obsesionamos con las noticias, vemos todos los canales, todos los pronósticos, todos los mapas, seguimos la trayectoria y temblamos al pensar que está a punto de llegar el monstruo.
Y es que eso es. Pero no llegó. Gracias a Dios.
Aunque no podemos negar que nos desilusionamos. Increíble que somos. Hoy hay trabajo, hoy hay clases. Hoy todo vuelve a la normalidad. ¿Dónde se fue Omar?
Una depresión que según se acercaba a nosotros se convirtió en tormenta y ya está catalogada huracán 3. Fuerte y destructiva. Pero ya no viene. Y nos quedamos con la latería comprada, con la jamonilla, las salchichas, los spaghetti, los doritos y papitas, la cerveza, las velas y el agua.
No se fue la luz. (¿Qué hacemos con tanta vela ahora?) Tampoco el agua (Y nos llevamos cajas) Tenemos ahora Chef-Boyardee y corn-flakes para un año.
Tendremos que hacer una fiesta para terminar con todo lo que compramos. La celebración del huracán que no llegó.
Porque si llega como se temía, tendríamos calles inundadas, árboles en el suelo, comunidades incomunicadas, montes deslizados, puentes caídos, carreteras destrozadas. Habríamos perdido siembras, casas y vidas. Personas ahogadas tratando de pasar los ríos, quemados en incendios ocasionados por velas, electrocutados por los golpes eléctricos e intoxicados por el gas de plantas y estufas.
Sigamos preparándonos. Y si no llega, mejor. Pero que no se convierta esto en el cuento del lobo. Porque un día puede sorprendernos. Y entonces, como decía Rafael Hernández: “¿Qué será de Borinquen mi Dios querido, que será de mis hijos y de mi hogar?”

11 de octubre de 2008

Tejiendo mientras pienso

1, 2, 3, punto doble. Sigo contando 4, 5, 6. ¿Cuántos puntos hacen la hilera? Treinta y cinco.
Viro y vuelta a empezar: 1, 2, 3, 4, 5…
Y así paso la noche, hoy un abrigo, ayer una cartera, mañana un poncho, una frisita o una gorra.
10, 11, 12…
Prendo la TV. Novelas y más novelas, no hay nada más. La hija a quien no le han dicho que el hombre que más odia es su padre, el padre que no sabe que su hija sabe que él es su padre, el hermano que la ama y sufre su abandono pues no sabe que es su hermano, la novia del hermano que sí sabe que el padre de su novio no es su padre por lo tanto no es su hermano, la criada que heredará todo y podrá vengarse de los antiguos patronos pero como es tan buena que cae en lo pe…rfecta, no lo hará sino que los perdonará.
21, 22, 23... Ay, si no me concentro pierdo la cuenta.
Ya los amores no son como los de antes. Amores a lo Elsa y Fred. Me encanta esta pareja. Tanto él como ella. Tremenda película. Pero de eso a que le hayan encomendado a la Zorrilla que reabra el Tapia. Con tantos grupos teatrales locales que tenemos. Después de la inauguración con mil amores que vengan extranjeros y los aplaudimos con nuestra hospitalidad acostumbrada. Pero primero, lo nacional. Como es normal en todos sitios. Menos aquí.
Otra hilera... 4, 5. 6…
Otro que viene es el Nano. Será el gran amor de mi vida, pero ¡difícil pagar 130 dólares por un asiento! Una pena que no venga con el primo Joaquín. Aunque, ¿cuánto costaría entonces? ¿Un ojo de la cara? En lugar de "Dos pájaros de un tiro", el espectáculo podía llamarse “Dos ojos si los miro”
16,17, 18…
Anuncios. Debates políticos. ¿Qué debate ni debate? Eso fue “tiraera” como dicen los jóvenes. ¿Quién roba menos? ¿Quién es menos malo? ¿Quién tiene menos corruptos en su equipo? Y más anuncios. Uno contradiciendo al otro. Que si este no es el partido de antes, que si es el mismo “de mi padre”, que si Fortuño no mientras el otro nene dice que sí, que si el coquí, que si vota PIP. Y promesas y más promesas que olvidarán tan pronto se acomoden en las sillas acojinadas de sus oficinas en el palacio de mármol.
Cambio de hilo, otro color. Paso del rojo al azul, como hizo el último legisladrón arrestado. Y así quedó todo el mundo embarrado. Ja, muchos están temblando. Dicen que de mártir el hombre no tiene ni un pelo, que no se hundirá solo. ¿Habrá oferta que pague su silencio?
25, 26, 27…
Y es que la economía está muy mala. Con la caída de “wol strit” está todo el mundo histérico. Yo de eso no entiendo mucho. Solo sé que si yo puedo vender algunas de estas carteras o gorritas podré empatar la pelea. Porque mientras la cuenta de la luz y el agua se duplica, la pensión de retiro permanece igualita.
33, 34, 35, nudo…Ahora una hilera de medios puntos. Combinación de contrastes.
Todo debería verse así, hilos de varios colores unidos en armonía ya que están hechos de la misma lana. Así somos; pensamos distinto, tenemos creencias diversas pero como decían los fieles a mi vega, “dame un momento pa’ probar de que estoy hecho”… Somos seres humanos diferentes pero hechos de la misma esencia.
Si me dieran un momento, si alguien escuchara lo que pienso mientras tejo, demostraría que la mayoría de nosotros queremos lo mismo: vivir en paz y tranquilidad, llevarnos bien, disfrutar cada día, ayudarnos unos a otros, ser felices. El tiempo es breve y se nos escapa. Dejemos de ser una minoría silente y ¡hagámonos respetar!
Ahora sí que perdí la cuenta. Ya di puntos de más. Aquí no es problema. Es fácil deshacer los errores y reparar lo que hemos hecho mal.
Como no lo es en la vida.

Siluz

Pintura: J. Giménez, Mujer Tejiendo, óleo sobre tela, Barcelona, España, 1945

2 de octubre de 2008

¡copanicopanicopani!


Ni cantando "temas malos" Copani deja de decir lo que hay que decir:


Nos matamos mil en Argentina, México o Brasil. Pero el estado de nuestras carreteras no parece ser una prioridad para nuestros gobiernos:


Solo habría que cambiar las caras pues la corrupción es la misma. En Bolivia, Chile o Puerto Rico...cada cual conoce los suyos. ¡Prohibido olvidar!

30 de septiembre de 2008

El patito feo

No se si danés o ruso,
genial cuentista relata
que en el nido de una pata
la hembra de un cisne puso.
Y ahorrando las frases de uso
en los cuentos eruditos,
diz que sin más requisitos,
en el trigésimo día,
la pata saco su cría
de diez y nueve patitos.

Según este cuento breve,
creció el rebaño pigmeo
llamando PATITO FEO
al patito diez y nueve.
El pobre! Siempre la nieve
lo encontró fuera del ala.
Y siempre erró en la antesala
de sus diez y ocho hermanos
que dejábanle sin granos
las espigas de la tala.

Vagando por la campiña
la palmípeda cuadrilla
al fin llegó hasta la orilla
de la fuente en la montaña.
Que sensación tan extraña
y a la par tan complaciente
la que le onduló en la mente
al llamado Feo Pato
cuando miró su retrato
en el vidrio de la fuente!

Surgió entonces de la umbría
un collar de cisnes blancos
en cuyos sendosos flancos
la espuma se emblanquecía.
(Aquí, al autor, que dormía
cuando este cuento soñó,
dicen que lo despertó
la emoción de la belleza.
Y aquí sigue, o aquí empieza,
lo que tras el soñé yo)

Cisne azul la raza hispana
puso un huevo, ciega y sorda,
en el nido de la gorda
pata norteamericana.
Y ya, desde mi ventana,
los norteños patos veo,
de hosco pico fariseo,
que al cisne de Puerto Rico,
de azul pluma y rojo pico
lo llaman PATITO FEO.

Pueblo que cisne naciste,
mira y sonríe, ante el mote,
con sonrisa de Quijote
y con su mirada triste;
que a la luz del sol que viste
del alba tu campo y tu mar,
cuando quieras contemplar
que es de cisne tu figura,
mírate en el agua pura
de la fuente de tu hogar.

Con flama de tu real sello,
mi cisne de Puerto Rico,
la lumbre roja del pico
prendes izada en el bello
candelabro de tu cuello.
Y azul del celeste tul,
en que une la Cruz del Sur
sus cinco brillantes galas,
es el que pinta en tus alas
tu firme triángulo azul.

Oro latino se asoma
a tu faz y en tu faz brilla.
Lo fundió en siglos Castilla.
Y antes de Castilla, Roma.
Lo hirvió el pueblo de Mahoma
en sus fraguas sarracenas.
Y antes de Roma, en Atenas,
los Homero y los Esquilos
hilaron de ensueños el hilo
de la hebra azul de tus venas.

En tu historia y religión
tus claros timbres están;
que fuiste el mas alto afán
de Juan Ponce de León.
Mírate, con corazón,
en tu origen caballero,
en tu hablar latinoibero,
en la fe de tus altares,
y en la sangre audaz que en Lares
regó Manolo el Leñero.

Veinte cisnes como tú
nacieron contigo hermanos
en los virreinos hermanos
de Méjico y el Perú.
Bajo el cielo de tisú
de la antillana región,
los tres cisnes de Colón,
las tres cluecas carabelas,
fueron las aves abuelas
en tan maña incubación.
Alma de la patria mía,
cisne azul puertorriqueño,
si quieres vivir el sueño
de tu honor y tu hidalguía,
escucha la voz bravía
de tu independencia santa
cuando al cielo la levanta
el huracán del Caribe
que con sus rayos la escribe
y con sus truenos la canta.

Ya surgieron de la espuma
los veinte cisnes azules
en cuyos pico de gules
se deslera la bruma.
A ellos su plumaje suma
el cisne de mi relato.
Porque ha visto su retrato
en los veinte cisnes bellos.
Porque quiere estar con ellos,
Porque no quiere ser pato.

Luis Lloréns Torres

(Juana Díaz, 1876 - Santurce, 1944)

Escritor puertorriqueño. Poeta y ensayista, cultivó la lírica modernista para pasar, en una etapa posterior, al costumbrismo de signo nacionalista y patriótico que predominó en las letras puertorriqueñas en las primeras décadas del siglo XX.

Influido por su militancia política y por el naciente criollismo literario, se involucró a partir de 1904 en la emergente corriente literaria nacionalista que se manifestó a través de la exaltación de los símbolos más representativos del espíritu nacional puertorriqueño: el lenguaje jíbaro, el folklore popular, las estampas costumbristas de la isla o la recuperación de los episodios más significativos de la propia historia, todo ello como un medio de defensa ante el riesgo de aculturación que suponía la presencia del elemento norteamericano.
En esta línea se encuadran sus obras Valle de Collores, Unjú, El patito feo, Campesina criolla, Canto a la mujer puertorriqueña y su famoso Grito de Lares (1917), drama histórico sobre el primer intento independentista de la isla.

24 de septiembre de 2008

Grito de Lares

23 de septiembre, día del Grito.
Día de ir al altar de la patria, Lares. Es lo más cercano que tenemos a un día patrio. ¿Por qué celebrarlo? Nos enseñaron que fue un intento fallido, un simulacro de revolución. Eso nos dijeron en la escuela. Por supuesto, acompañado del dato que de de rico solo tenemos el nombre, que no tenemos recursos naturales, que no podemos vivir solos, que sin alguien que nos cuide nos moriríamos de hambre. No debe extrañarnos. ¿Qué se puede esperar de un sistema que celebra con paradas y algarabía la independencia ajena y atemoriza al pueblo con la propia?
Porque me dijeron todo eso quizás no descubrí la peregrinación a Lares hasta adulta. No permití que ocurriera lo mismo con mis hijos. Ni ellos pueden permitirlo con los suyos. Me encargué de que conocieran la importancia de este día, de que tuvieran claro que admirar a Albizu es más que llevar su rostro en la camiseta, de que Oscar Collazo es mucho más que el nombre de una calle o Juan Antonio Corretjer el de una escuela, de que conozcan la labor de Hostos y se sientan antillanos, que tengan claro que somos parte de esta América Latina, creciente, hermosa y rebelde.
Hace tres años el 23 de septiembre adquirió un nuevo significado. Quisieron apagar la llama y provocaron un incendio. Asesinaron a Filiberto y lo llevaron a la inmortalidad. Olvidaron que el ideal de libertad es fecundo, que se transmite de padres a hijos, que el ser puertorriqueño se hereda y es mucho más que un papel.

Himno Revolucionario
(letra: Lola Rodríguez de Tió)

"Despierta borinqueño que han dado la señal
Despierta de ese sueño que es hora de luchar.
A ese cantar patriótico ¿no arde tu corazón?
Ven, nos será simpático el ruido del cañón.
Nosotros queremos la libertad.
Nuestro machete nos la dará.
Vamónos, boriqueño, vamonos ya,
que nos espera ansiosa, ansiosa la libertad,
la libertad, la libertad
la libertad

21 de septiembre de 2008

Manifiesto de la simpleza masculina

Recibí copia de este manifiesto y lo comparto por lo curioso. Quizás tengan razón…ellos son Simples, las Complicadas somos nosotras. O quizás es lo quieren hacernos creer. Pero de una manera u otra, ¡es verdad que son así! Seguro que “él” pudo haberlo escrito. Sí, él mismo... ese en quien estás pensando.

Querida Mujer:
1- Si quieres algo, pídelo. Dejemos esto en claro: LOS HOMBRES SOMOS SIMPLES. Las indirectas sutiles no funcionan. Las indirectas directas no funcionan. Las indirectas muy obvias tampoco funcionan. Por lo tanto, di las cosas directamente.
2- Si piensas que estás gorda, muy probablemente sea cierto. No preguntes, me negaré a responder. Ahh!!! ... Y las balanzas no mienten ni están desajustadas, para eso las inventaron, para pesar.
3- Si haces una pregunta para la que no quieres respuesta, no te extrañe recibir una contestación que no quieres oír.
4- Somos SIMPLES. Si te pido que me pases la sal, por favor, sólo quiero decir eso. No te estoy reprochando que no esté puesta sobre la mesa, ni estoy insinuando que la comida está sosa. No hay segundas intenciones ni mensajes ocultos... De verdad, todos los hombres SOMOS SIMPLES.
5- Somos SIMPLES. No hace falta que preguntes en qué estoy pensando. El 96.5% de las veces será en 'Sexo'. Y no, no es que seamos unos 'pervertidos', es simplemente lo que más nos gusta, ya que desgraciadamente, SOMOS SIMPLES. (...piensa lo que quieras)
6- A veces no estoy pensando en ti. No pasa nada. Por favor acostúmbrate a eso. No me preguntes en qué estoy pensando, a menos que estés lista para hablar de temas como política, economía, boxeo o autos.
7- Domingo = BBQ ó Pizza = Amigos = Cervezas = Fútbol en la Tele. Y en sábados de pelea, ni te acerques. Esto es como la luna llena o la marea. No se puede evitar.
8- Ir de compras no es divertido, y no, nunca voy a considerarlo de esa manera. Mucho menos si no sé ni siquiera lo que ando buscando.
9- Cuando tengamos que ir a alguna parte, absolutamente cualquier cosa que te pongas está bien. DE VERDAD.
10- Tienes suficiente ropa. Tienes demasiados zapatos. Y las ofertas de ropa no son verídicas. Nadie te regala nada. Nadie, ¿entiendes?
11- Llorar es chantaje. Así de sencillo.
12- El salón de belleza no es lugar para los hombres. Para eso hay peluquerías. Además, no hay corte, tinte o peinado que valga lo que ustedes pagan, para que luego se quejen de que no les gustó y paguen el doble por corregirlo.
13- La mayoría de los hombres tenemos tres pares de zapatos. Insisto SOMOS SIMPLES. Por lo mismo, ¿qué te hace pensar que sirvo para decidir cuál par de los treinta que tienes se te ve mejor?
14- Respuestas sencillas como un 'SI' o un 'NO', son perfectamente aceptables para cualquier pregunta.
15- Acude a mí con un problema sólo si quieres ayuda para resolverlo. Para eso sirvo. No me pidas empatía como si fuera yo una de tus amigas.
16- Un dolor de cabeza que dura 17 meses es un problema. Que te vea un médico. En comparación, una uña con el esmalte saltado, o una media corrida NO son un problema. Créeme que los hombres, SIMPLES como somos, lo último que vemos en una mujer son sus uñas. Quien te diga lo contrario miente, o te lo dice para ver si así logra lo que en realidad pretende el 96.5% del tiempo.
17- Si algo que dije se puede interpretar de dos formas distintas, y una de ellas hace que te entristezcas o te enojes, mi intención era decir la otra.

18- TODOS los hombres vemos nada más 16 colores. Manzana y Durazno son frutas, no colores. Por cierto, ¿Qué carajo es el color 'fuchia'? Es más, ¿Cómo mierda se escribe?
19- La cerveza nos emociona tanto como a ustedes las carteras.
20- Fumar un buen cigarro es tan disfrutable como tener una buena sesión de sexo. Así que no me arruines el momento pidiéndome que lo apague.
21- Si te pregunto si pasa algo malo y tu respuesta es 'no, nada', te voy a creer y reaccionaré como si nada malo pasara. No buscaré otro significado, porque mi pregunta fue clara y directa.
22- No me preguntes si te quiero. Ten la seguridad de que si no te quisiera, no estaría contigo. Y obviamente, tampoco es necesario que trates de averiguar cuánto te quiero.
23- La simpleza del hombre radica en que es un animal instintivo. La mujer es un ente emocional. No le pidas peras a un manzano.
24- Regla genérica: Ante cualquier duda sobre nosotros, piensa siempre lo más sencillo. Recuerda, SOMOS SIMPLES.

Por favor distribuye este manifiesto a la mayor cantidad de mujeres posible, así tal vez nos entiendan de una vez por todas. Distribuye también a todos los hombres que conozcas, para que sepan que no están solos en la lucha.
Gracias,
Nosotros

18 de septiembre de 2008

Siesta

Recuestas tu cabeza sobre mi cuerpo.
Es la hora de tu siesta.
Acaricio tus rizos infantiles y te contemplo.
Pienso en los dos chiquilines que extraño.
Entonces me abrazas,
me convierto en tu mundo y tú en el mío.
Olvido preocupaciones, desgracias, tristezas,
problemas, necesidades, desilusiones, añoranzas.
La vida es este instante y nada más.
Me pierdo en tu sonrisa franca y tus ojos puros
imaginando el tono de tu voz recién estrenada
cuando por fin sepas llamarme abuela.

A Nahuel

14 de septiembre de 2008

Ana Belén - Yo también nací en el '53


Espero no tener que explicar porque me gusta tanto esta canción...
Yo también nací en el ‘53
Y jamás le tuve miedo a vivir
Me subí de un salto en el primer tren
Hay que ver que en todo he sido aprendiz
No me pesa lo vivido, me mata la estupidez
De empezar un nuevo siglo distinto del que soñé.
Yo también nací en el ‘53
Yo también crecí con el “Yesterday”
Como tú sintiendo la sangre arder
Me abracé sabiendo que iba a perder
Siempre encuentras algún listo
Que sabe lo que hay que hacer,
Que aprendió todo en los libros,
Que nunca saltó sin red
¿Qué te puedo decir que tú no hayas vivido?
¿Qué te puedo contar que tú no hayas soñado?
¿Qué te puedo decir que tú no hayas vivido?
¿Qué te puedo contar que tú no hayas soñado?
Yo también nací en el ‘53
Y soné lo mismo que sueñas tú
Como tú no quiero mirar atrás
Sé muy bien que puedo volverme sal.
Siempre tuve más amigos de los que pude contar
Se que hay varios mal heridos que esperan una señal.
¿Qué te puedo decir que tú no hayas vivido?
¿Qué te puedo contar que tú no hayas soñado?
¿Qué te puedo decir que tú no hayas vivido?
¿Qué te puedo contar que tú no hayas soñado?

No me pesa lo vivido me mata la estupidez
De empezar un nuevo siglo distinto del que soñé
¿Qué te puedo decir que tú no hayas vivido?
¿Qué te puedo contar que tú no hayas soñado?
¿Qué te puedo decir que tú no hayas vivido?
¿Qué te puedo contar que tú no hayas soñado?
¿Qué te puedo decir que tú no hayas vivido?
¿Qué te puedo contar que tú no hayas soñado?
¿Qué te puedo decir?
¿Qué te puedo contar?

10 de septiembre de 2008

Por el bien del Partido

“Barquito de papel,
¿en qué extraño arenal han varado
tu sonrisa y mi pasado, vestidos de colegial?”
J.M. Serrat

El papel, temblaba al unísono con las manos que lo sujetaban. Federico leía una y otra vez, incrédulo. Aceptar lo allí solicitado daba al traste con todas sus aspiraciones, su trabajo, su campaña de meses, su preparación de años, su sueño de ser alguien, su ilusión de servir.

Muy despacio, dobla la carta por la mitad. La mira. Sus pensamientos vuelan hasta llevarlo a su oficina nueva. Se ve allí, parado en el mismo centro, eufórico, señalando las paredes, el suelo, mientras decoraba en su imaginación cada rincón. “Aquí irá un cuadro. El escritorio, más cerca de la esquina. Más allá varias sillas para el público.” Recibirá tres días a la semana, por lo menos, a la gente de su región, los escuchará, atenderá sus quejas, solucionará sus problemas. No seguirá los pasos de su antecesor, “el inaccesible”. Lo hará bien, como tiene que ser. Estarán orgullosos de él. Eso creyó.

Dobla las esquinas del papel formando un triángulo en su punta. La renuncia, le solicitan su renuncia “por el bien del partido”. Necesitan su puesto para que el Presidente de la colectividad y ex-gobernador de la provincia pueda colocarse en la Legislatura. Nada menos que el Presidente, el derrotado candidato a la gobernación, a quien el pueblo le votó en contra. ¿Cómo explicar si no que se ganaran las dos cámaras y el poder ejecutivo quedara en manos del principal partido opositor? Necesitaban una vacante. Y fue el escogido.

Torció las esquinas inferiores de la hoja hacia arriba. Ahora entendía la premura de la reunión. Ya le extrañaba tanto misterio. Nada menos que con la jerarquía alta del Partido. Fue con una esperanza ingenua, con el entusiasmo inocente de quien tiene la vida por delante y está a punto de alcanzar sus metas. “Seguro quieren felicitarme y motivarme a trabajar bien, aconsejarme que no me deje corromper, que cumpla con los deberes de un funcionario público de vocación.” ¡Qué chasco, Federico! ¿Cómo pudiste ser tan estúpido?

Abrió el papel como si fuera un cono para beber agua y con una mueca burlona lo colocó sobre su cabeza. Eso había sido, un payaso para todos. Con seguridad a esta hora todos se mofaban de él. Pensar que ya había mandado a hacer una placa para la puerta de su oficina. Senador Federico López Uriarte. Y debajo: A tu servicio siempre. “Eso es lo que soy, un servil, un arrastrado.” Se avergonzaba de sí mismo. Pero ¿tenía otra alternativa que no fuera dejarse llevar?

Tomó el sombrerito que aún tenía en su cabeza y lo aplanó formando un diamante. Recordó los accesorios que le regaló su esposa para adornar el escritorio: su nombre escrito en madera, el marco con la foto familiar y el porta plumas haciendo juego. Todo preparado por uno de los mejores artesanos de su pueblo para quien se proponía ser “el mejor legislador de su tiempo”. Ella confiaba en él. También la gente que lo votó. No quiere imaginarse que pensarán cuando se enteren.

Haló hacia fuera las dos esquinas del diamante. No iban a dejarlo brillar. Lo amenazaron con aquel video comprometedor que tenían en su poder. Total, una tontería: una fiesta de locura, de juventud sin frenos, de irresponsabilidad sin límites. Fueron claros: “Renuncias o lo enviamos a la prensa”. Exponer a su familia al ridículo y a sí mismo a la vergüenza era más de lo que podía soportar.

Abrió el papel en triángulo y lo aplastó hacia el otro lado. Así se sentía: aplastado. Ellos necesitaban una vacante para ofrecer al Presidente, al prepotente candidato incapaz de aceptar la derrota, a ese hombre terco y manipulador que se proponía no solo ser senador, sino presidir el cuerpo. Sin importarle a quien se llevara por delante, lograría su propósito; desestabilizar el nuevo gobierno y entorpecer la labor del gobernador entrante.

Separó hacia las esquinas el pliego doblado. Contempló el barquito que, sin querer, había armado. Pensó en su niñez. ¡Qué fácil era todo antes, entonces tenía fe! Por eso mismo lo seleccionaron; porque aún conservaba sus principios, era fiel a sus ideales, creía en lo que predicaba, estaba dispuesto a transformar su ilusión en trabajo y en bienestar, sabía pensar en los demás. “¡Por idiota!” pensó, sin poder evitar un sonido que pretendió ser carcajada.

Salió, sin importarle la lluvia que arreciaba. Se inclinó en el borde de la acera. Colocó sobre el agua que corría por la cuneta al barquito construido con la carta recibida. Así lo vio perderse a la deriva, calle abajo. “Allá van mis sueños, en algún extraño arenal serán varados. Quise abarcar el mar sin darme cuenta que frente a mi sólo tenía un estanque.” Resignado y empapado, se dirigió a la que todavía era su oficina a preparar la carta de renuncia. Alegaría problemas personales que le impedían ejercer el cargo. Sí, tenía un serio problema personal: se antojó trasatlántico sin percatarse que solo era un barquito de papel.
Siluz