14 de marzo de 2011

A la sombra del General San Martín: Remedios Escalada

A la sombra de ellos:
VIII. María de los Remedios de Escalada (1797-1823), su hija Mercedes Tomasa San Martín Escalada (1816-1875) y José de San Martín (1778-1850)

María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciano Escalada de la Quintana, vivió rodeada de comodidades y prestigio pero también de ideas libertadoras y revolucionarias. Su familia estaba vinculada a la lucha patriótica y fue uno de los primeros contactos que José de San Martín hizo a su llegada a Buenos Aires. Cuando el entonces teniente coronel comenzó a organizar el Regimiento de Granaderos a Caballo, Remedios redactó una nota al gobierno, firmada por muchas damas de la sociedad- en la que se comprometían a contribuir con pequeñas sumas sacadas de sus presupuestos hogareños, para la compra de armas para el nuevo Regimiento. Don Antonio Escalada, su padre, se encargó de recibir los donativos. Fue en una tertulia en su casa, para el 1812, que Remedios y José de San Martín se conocieron.

"Esa mujer me ha mirado para toda la vida",(San Martín en carta a su amigo Mariano Necochea)

Poco después, y con solo quince años, Remedios de Escalada se casa con San Martín, casi veinte mayor que ella, en la Catedral de Buenos Aires. Disfrutan de una corta luna de miel pues los compromisos militares de su esposo los obligan pronto a separarse. Mientras San Martín marcha junto a los Granaderos a San Lorenzo, Remedios permanece en casa de sus padres. Es el comienzo de una corta vida en común donde tendrá que aceptar la idea de que primero estaba la Patria.

No fue hasta dos años después que se reúnen en Mendoza, siendo su esposo gobernador de la provincia de Cuyo. Se integra con prontitud a las actividades políticas. Fue la fundadora de la Liga Patriótica de Mujeres y colabora en la organización del Ejército de los Andes. Bajo su iniciativa, ella y un grupo de mujeres mendocinas, donaron todas sus joyas para equipar a las tropas. Tras la sugerencia de su esposo de dotar al ejército de una bandera, ella y unas amigas la confeccionan en pocos días. El 31 de agosto de 1816, nació en Mendoza, su única hija, Mercedes Tomasa, quien años después sería la compañía del General en el exilio.

Antes de partir hacia Chile, san Martín le pide a Remedios, enferma de tuberculosis, que regrese a la casa de sus padres en Buenos Aires. No se volverán a ver. Ya grave, se instala en una quinta donde muere el 3 de agosto de 1923, solicitando la presencia de su esposo. San Martín no llega, hasta meses después. Dispone entonces la construcción de un mausoleo donde se lee: "Aquí descansa Remedios Escalada, esposa y amiga del general San Martín." Tenía solo 27 años; de los once años que duró el matrimonio, vivieron más de seis separados.

En el 1824, José de San Martín marcha con su hija Mercedes, a quien no ha visto en siete años, a Francia. Considera que de quedarse con su abuela materna, será una malcriada consentida ("¡Que diablos!, la chicuela era muy voluntariosa e insubordinada, ya se ve, como educada por la abuela".) Por eso se dedica, en una forma casi obsesiva, a supervisar su educación.

MÁXIMAS DEL GRAL. JOSÉ DE SAN MARTÍN A SU HIJA
(escritas en el año 1825)
1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: "Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos".
2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
3. Inspirarla a una gran confianza y amistad pero uniendo el respeto.
4. Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
5. Respeto sobre la propiedad ajena.
6. Acostumbrarla a guardar un secreto.
7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.
9. Que hable poco y lo preciso.
10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
11. Amor al aseo y desprecio al lujo.
12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad
 Cuando ambos enferman de cólera, es el joven Mariano Balcarce, hijo del General Antonio González Balcarce, quien los atiende. Para el 1832, Mariano se convertirá en el esposo de Mercedes.

"Antes del nacimiento de mi Mercedes, mis votos eran porque fuese varón; contrariado en mis deseos, mis esperanzas se dirigieron a que algún día se uniese a un americano, hombre de bien, si posible, el que fuese hijo de un militar que hubiese rendido servicios señalados a la dependencia de nuestra patria. Dios ha escuchado mis votos, no sólo encontrando reunidas estas cualidades en su virtuoso hijo don Mariano, sino también coincidir en serlo de un amigo y compañero de armas”.

A excepción de dos años que pasa en Buenos Aires, la pareja residirá siempre cerca de San Martín. A pesar de que confiesa que quiso tener un hijo, es su hija Mercedes (en la fotografía a la izquierda)  y las dos niñas que tendrá, quienes acompañan al General hasta su muerte. Esa hija y sus “dos nietecitas cuyas gracias no dejan de contribuir a hacerme más llevaderos mis viejos días”, vivirán, como su esposa Remedios, adorando a José de San Martín. Será Mercedes la custodia, tanto de los documentos y recuerdos del General, como de sus restos. No es hasta después de su muerte, a los 58 años, que se permite que las cenizas de San Martín regresen A Buenos Aires, como él lo había deseado. Y es su nieta, Josefina Balcarce, única sobreviviente de la familia para el 1899, quien lega al Museo Histórico Nacional todos los muebles y objetos, guardados por ella en el mismo orden en que los tenía su ilustre abuelo.

"Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de ésta y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado han recompensado con usura todos mis esmeros, haciendo mi vejez feliz." (San Martín, 1844)

Dibujo de boda - Alberto Breccia (1982)
Gracias a Mayra Alejandra Ponce, por sugerir a San Martín, esposa e hija.

5 comentarios:

Fabiana dijo...

Cada tanto releo las "máximas de San Martín" y cada vez que lo hago, las noto más perfectas.

Si todos las tuviésemos a mano en la mesa de luz, seguramente seríamos mejores personas.

Te dejo un abrazo enorme.

julia del prado morales dijo...

un gusto venir por acá, y gustar de tan hermosa historia, la de San Martin y sus mujeres.
Gracias por lo que nos dejas. Besos, Julia

Siluz dijo...

Parecen tan sencillas, Fabiana, y sin embargo, cada una de ellas es tan importante. Con solo seguirlas, seríamos, como dices, mejores personas. Y como consecuencia, vivíamos en un mundo mejor.

Julia, el gusto es mío al saber que me visitaste.

Gracias a las dos por comentar. Un abrazo.

Fabi Cura dijo...

me encanta esa frase de San Martin para quien luego seria su esposa, pero yo la tenia como: esa mujer me ha mirado y me ha mirado para siempre... como sea, siendo un honbre tan reservado sabia expresar tanto en tan pocas palabras, he ahi el claro ejemplo de las maximas para su hija... hermoso!

Siluz dijo...

De acuerdo, no es necesario decir muchas palabras sino saber escogerlas. Gracias, Fabi, por tu comentario.