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25 de octubre de 2012

Nochebuena - Luis Lloréns Torres


¡Las doce!... De lejos, venían las coplas,
en suaves rasgueos de tristes guitarras.
Los árboles viejos gemían en sus copas.
Los árboles nuevos, reían en sus ramas.
La turba del pueblo, sonámbula y loca
cantando ovillejos, pasaba, pasaba…
Y apenas si el viento traía sus notas,
como últimos ecos de una cabalgata.
Los árboles viejos gemían en sus copas.
Los árboles nuevos reían en sus ramas.

¡Las doce!...Y adentro, la gata de Angora
veía que al fuego un pavo brillaba…
Reía el abuelo. Reían las mozas.
Y al último nieto la abuela arrullaba.
Reían… De lejos, venían las coplas
en suaves rasgueos de tristes guitarras.
La noche era un sueño de luna y aromas
y cisnes serenos en nítidas aguas.
Los árboles viejos gemían en sus copas.
Los árboles nuevos reían en sus ramas.



¡Las doce!... Y a un vuelo como de palomas
que todas a un tiempo blanqueasen la rama,

la abuela entre nietos se vio, en una ronda

de rostros risueños que así gorjeaban:


—Abuelita, queremos, —decía la tropa—

queremos un cuento de alguna encantada.

—Que no hable de muertos. —Que dure una hora.

—El del niño bueno. —Aquel del fantasma.

—Abuelita, un cuento... —decía la tropa—.

—Un cuento queremos, abuela del alma.
—¡Silencio, silencio! Narraré una historia...
—les dijo. —Y cogiendo a la nieta en la falda,
la arropó de besos. Y así comenzóla:

—Era yo, en un tiempo, la niña mimada,
muy niña, recuerdo que así, cual tú ahora...
Y el resto del cuento fue un collar de lágrimas.
Los árboles viejos gemían en sus copas.
Los árboles nuevos reían en sus ramas.

27 de noviembre de 2010

La Radio con botas

A Paco Escámez Reverte, amigo serratiano

Publica el amigo Paco en su página de facebook, la presentación que hizo Joan Manuel Serrat de su propio programa ”La radio con botas”, el día de su inauguración, el 1 de abril de 1991:
«Buenas noches, soy Joan Manuel Serrat, y dadas las circunstancias, me siento en la obligación de prevenirles que a partir de hoy y a lo largo de tres meses, estaré con ustedes –si quieren acompañarme– de lunes a viernes a esta misma hora. Y ustedes se preguntarán qué se le ha perdido a éste en la radio..., pues tengo mis razones. Se lo explicaré: todo empezó una soleada mañana de invierno, mientras paseaba por el rastro de la Plaza de las Glorias, donde los traficantes de antiguallas ofrecen al mejor postor sus tesoros, ventiladores oxidados, muebles carcomidos, trajes apolillados,... cuando de repente, entre los muchos cachivaches en desorden, reparé en una vieja radio. Era arqueología de primera mano... Me dirigí al viejo mercader que estaba al frente del negocio y le pedí precio por ello. «No se la aconsejo, amigo. Es una radio con botas» –me respondió, tomándola entre sus manos con el mismo cuidado con el que se transporta un plato de sopa llena hasta el borde– «Solo le traerá complicaciones. Está enferma, enferma de la cabeza; está colgada como esos abuelos que sólo hablan de sus buenos tiempos, de la república, de María Castaña. Se ve, que de joven tuvo un revés sentimental y 'se colgó' y ya no hace más que repetir cosas como de que 'Ustedes son formidables', dice que hay guerra en Corea y no para de contar historias de uno que se pasaba la vida inaugurando pantanos y persiguiendo a los rojos. El otro día, sin ir más lejos, yo quería escuchar al 'Butanito', la encendí y apareció una tal 'Ama Rosa'».
«Eso no tiene precio» –grité sin poder contener mi entusiasmo–. «Usted sí que no tiene precio, amigo» –me dijo–, «¿de verdad que le interesa?... ¡Cómo es la gente!, ande, llévesela. Se la regalo. Y si le da mucho la lata, pues la lleva al asilo o la deja tirada en cualquier portal, que la gente no está para monsergas, amigo... y nadie le va a dar un duro por ella, se lo digo yo». Y me la llevé a casa. Y le limpié las heridas. Y ella, despacito, me ha ido contando todo cuanto sabía de nosotros. No hizo falta enchufarla. Ella misma se calzó las botas y juntos, de la mano, nos pusimos a recorrer nuestros ayeres. Ella, con sus botas, y yo con mi memoria. Y en eso andamos. Y por eso estamos aquí... Buenas noches, bienvenidos a «La Radio con Botas»...
“LOS SONIDOS DE 50 AÑOS DE HISTORIA”
Tras unas conversaciones con el entonces director de RNE, Enric Sopena, Serrat preparó durante meses la gestación de un nuevo programa que comenzó a emitirse el 1º de Abril de 1991 y finalizó el 21 de Junio del mismo año. Joan Manuel fue el autor, director y presentador de "La Radio con botas", una serie de programas de una hora de duración que se emitía de lunes a viernes por la cadena de emisoras Radio 5, perteneciente al grupo de Radiotelevisión Española. La idea principal era dedicar el programa de cada noche a los acontecimientos ocurridos durante un año en España, empezando en 1939 (cuando finaliza la guerra civil, precisamente un primero de Abril) hasta terminar en el año 1990. Fueron un total de sesenta capítulos (algunos años necesitaron dos programas) que se mantuvo en antena a lo largo de tres meses y con un gran éxito de audiencia. Cada noche Serrat nos contaba noticias de entonces, comentaba diversos sucesos y chascarrillos, nos ponía canciones y seriales, sin olvidar una variada colección de anuncios publicitarios de la época. Todo este arsenal de "recuperación de la memoria" junto al acostumbrado "glamour" aportado por Joan Manuel significó que la serie fuera una de las más celebradas de la historia de la radiodifusión española.
(Fuente:jmserrat.com)

Para muestra basta un botón.  Y vayamos al 1953, año de muy buena cosecha..., de los que crecimos con el "yesterday"...



Estas palabras de Serrat, y el concepto del programa, me hicieron recordar al poeta boricua, Luis Lloréns Torres en su emotivo y visionario poema sobre la radio.

La Radio
Luis Lloréns Torres
(1876-1944)
Puerto Rico
Que me escuche, comay, se lo ruego
Que esta noche ha traío a la escuela
El maestro rural de este campo
Una caja que siente y que piensa.
Una caja que canta, que toca
Instrumentos de aire y de cuerda
Y que habla en la lengua del yanqui
Y en la nuestra y en toas las lenguas.
Dende Roma un gritón se burlaba
De los hoscos etíopes en guerra;
Dende España, una tal Dalia Iñiguez
Trovó versos de un tal Villaespesa,
En La Habana bombearon la rumba,
En San Juan repicaron la plena
(Güiro, cuatro, violín y guitarra),
En la vieja estación y en la nueva
Un doctor anunciábase como
El más sabio doctor de la tierra.

—¿Y esas voces, maestro — le dije—
Por onde vienen y cómo es que llegan
De tan lejos, y cuánto se tardan
En venir dende onde las sueltan,
Y a ónde siguen después que han llegao
Y qué luego acaece con ellas?...
—Piense, viejo —gruñóme el maestro —
Que teniendo en la chola tal ciencia
En jamás yo maestro sería
Pa ganarme tan pobres pesetas.
—Bien urdío —repuse— que el hombre
Que es de carne y hueso, se muera
Porque to lo que es carne fue hecho
Destinao a podrirse en la tierra,
Pero toas esas voces y voces
Que se salen del hombre pa fuera
Y ellas solas se escapan de Europa
Y ellas solas se vienen pa América.
Esas voces, maestro, es seguro
Que por siglos y siglos se quean
Dando vueltas y vueltas roando
En lo hondo sin fin de la esfera.
Y que bobo, maestro, usté ha sío
Fabricando esa caja tan nena
Que no sabe coger más que voces
En el punto en que nacen y suenan.
No sea bobo, maestro, y fabrique
Otra caja más lista, que puea
Recoger las palabras de enantes
Las que dijo Jesús, en la cena
Las que dijo Colón en la nao
Cuando vio dende el mar la isla nuestra.
Una caja que atrás pegue un brinco
Y mujer amorosa se vuelva
Que yo oiga, que el canto yo oiga
Y los besos y voces de aquella
Que dormía conmigo en la cama
Y cenaba conmigo en la mesa.
Y pa siempre se fue y está ahora
Callaíta debajo e la tierra.

30 de septiembre de 2008

El patito feo

No se si danés o ruso,
genial cuentista relata
que en el nido de una pata
la hembra de un cisne puso.
Y ahorrando las frases de uso
en los cuentos eruditos,
diz que sin más requisitos,
en el trigésimo día,
la pata saco su cría
de diez y nueve patitos.

Según este cuento breve,
creció el rebaño pigmeo
llamando PATITO FEO
al patito diez y nueve.
El pobre! Siempre la nieve
lo encontró fuera del ala.
Y siempre erró en la antesala
de sus diez y ocho hermanos
que dejábanle sin granos
las espigas de la tala.

Vagando por la campiña
la palmípeda cuadrilla
al fin llegó hasta la orilla
de la fuente en la montaña.
Que sensación tan extraña
y a la par tan complaciente
la que le onduló en la mente
al llamado Feo Pato
cuando miró su retrato
en el vidrio de la fuente!

Surgió entonces de la umbría
un collar de cisnes blancos
en cuyos sendosos flancos
la espuma se emblanquecía.
(Aquí, al autor, que dormía
cuando este cuento soñó,
dicen que lo despertó
la emoción de la belleza.
Y aquí sigue, o aquí empieza,
lo que tras el soñé yo)

Cisne azul la raza hispana
puso un huevo, ciega y sorda,
en el nido de la gorda
pata norteamericana.
Y ya, desde mi ventana,
los norteños patos veo,
de hosco pico fariseo,
que al cisne de Puerto Rico,
de azul pluma y rojo pico
lo llaman PATITO FEO.

Pueblo que cisne naciste,
mira y sonríe, ante el mote,
con sonrisa de Quijote
y con su mirada triste;
que a la luz del sol que viste
del alba tu campo y tu mar,
cuando quieras contemplar
que es de cisne tu figura,
mírate en el agua pura
de la fuente de tu hogar.

Con flama de tu real sello,
mi cisne de Puerto Rico,
la lumbre roja del pico
prendes izada en el bello
candelabro de tu cuello.
Y azul del celeste tul,
en que une la Cruz del Sur
sus cinco brillantes galas,
es el que pinta en tus alas
tu firme triángulo azul.

Oro latino se asoma
a tu faz y en tu faz brilla.
Lo fundió en siglos Castilla.
Y antes de Castilla, Roma.
Lo hirvió el pueblo de Mahoma
en sus fraguas sarracenas.
Y antes de Roma, en Atenas,
los Homero y los Esquilos
hilaron de ensueños el hilo
de la hebra azul de tus venas.

En tu historia y religión
tus claros timbres están;
que fuiste el mas alto afán
de Juan Ponce de León.
Mírate, con corazón,
en tu origen caballero,
en tu hablar latinoibero,
en la fe de tus altares,
y en la sangre audaz que en Lares
regó Manolo el Leñero.

Veinte cisnes como tú
nacieron contigo hermanos
en los virreinos hermanos
de Méjico y el Perú.
Bajo el cielo de tisú
de la antillana región,
los tres cisnes de Colón,
las tres cluecas carabelas,
fueron las aves abuelas
en tan maña incubación.
Alma de la patria mía,
cisne azul puertorriqueño,
si quieres vivir el sueño
de tu honor y tu hidalguía,
escucha la voz bravía
de tu independencia santa
cuando al cielo la levanta
el huracán del Caribe
que con sus rayos la escribe
y con sus truenos la canta.

Ya surgieron de la espuma
los veinte cisnes azules
en cuyos pico de gules
se deslera la bruma.
A ellos su plumaje suma
el cisne de mi relato.
Porque ha visto su retrato
en los veinte cisnes bellos.
Porque quiere estar con ellos,
Porque no quiere ser pato.

Luis Lloréns Torres

(Juana Díaz, 1876 - Santurce, 1944)

Escritor puertorriqueño. Poeta y ensayista, cultivó la lírica modernista para pasar, en una etapa posterior, al costumbrismo de signo nacionalista y patriótico que predominó en las letras puertorriqueñas en las primeras décadas del siglo XX.

Influido por su militancia política y por el naciente criollismo literario, se involucró a partir de 1904 en la emergente corriente literaria nacionalista que se manifestó a través de la exaltación de los símbolos más representativos del espíritu nacional puertorriqueño: el lenguaje jíbaro, el folklore popular, las estampas costumbristas de la isla o la recuperación de los episodios más significativos de la propia historia, todo ello como un medio de defensa ante el riesgo de aculturación que suponía la presencia del elemento norteamericano.
En esta línea se encuadran sus obras Valle de Collores, Unjú, El patito feo, Campesina criolla, Canto a la mujer puertorriqueña y su famoso Grito de Lares (1917), drama histórico sobre el primer intento independentista de la isla.