4 de marzo de 2011

A la sombra de Antoine de St. Exupéry: Consuelo Suncín

A la sombra de ellos:
II. Consuelo Suncín (1901-1979) y Antoine de St. Exupéry (1900-1944)


Consuelo Suncín, salvadoreña, adelantada a la época que le tocó vivir, ha sido tan criticada e incomprendida que hasta se intentó borrar su nombre de la biografía de su esposo, Antoine de Saint Exupéry. Odiada por unos y admirada por otros, esta mujer, quien salió sola de El Salvador hacia San Francisco sin haber cumplido los 20 años, treinta después, era heredera universal de dos de sus esposos y ostentaba el título de condesa gracias al último. Su figura de viuda triple y amante de famosos opacó tanto a la artista como a la mujer y vivió a la sombra no solo del escritor y piloto St. Exupéry, sino del filósofo mexicano José Vasconcelos, quien le doblaba la edad, del “mago de la prosa española”, Enrique Gómez Carrillo, del escritor belga Denis de Rougemont, del premio Nobel Maurice Maeterlinck y del poeta italiano Gabriel D’Annunzio.

Consuelo se casó con el autor de “El Principito” en el 1931, un matrimonio que duró trece años. Era su tercer esposo: había enviudado cuatro años antes del guatemalteco Gómez Carrillo, quien la había dejado en una posición muy acomodada. Con St, Exupery, como con Vasconcelos (con quien no se casó), tuvo una relación ardiente pero conflictiva, de engaños mutuos, peleas y reconciliaciones. Según sus palabras: “Ser la esposa de un piloto fue un suplicio. Ser la de un escritor, fue un verdadero martirio” De hecho, estaban separados (él en Nueva York y ella en Francia) en el momento que fue aceptada su misión como piloto en la Segunda Guerra Mundial. El avión fue derribado mientras sobrevolaba Francia en el 1944. Su cuerpo nunca apareció.

Muchas fueron las cartas que se escribieron, cartas que Consuelo nunca pudo enviar debido a la ocupación de Francia y que luego ella publicaría como “Cartas de los domingos”. Se quejan uno del otro, se hacen daño, se aman, se separan, se buscan. Él alega que a pesar de todo, no es capaz de escribir ni vivir sin ella, pero la acusa de ser la culpable de sus huidas. Sin duda alguna, Consuelo es “la rosa” del Principito y no su madre, como se llegó a pensar. Una rosa con espinas, única, llena de imperfecciones, frágil, dependiente, vanidosa, egoísta y mentirosa, pero su rosa.

Elegía con cuidado sus colores, se vestía lentamente y se ajustaba uno a uno sus pétalos. No quería salir ya ajada como las amapolas; quería aparecer en todo el esplendor de su belleza. ¡Ah, era muy coqueta aquella flor! (¿Consuelo arreglándose?)

—¡Qué hermosa eres!
—¿Verdad? —respondió dulcemente la flor—. He nacido al mismo tiempo que el sol. El principito adivinó exactamente que ella no era muy modesta ciertamente, pero ¡era tan conmovedora!

…Y así, ella lo había atormentado con su vanidad un poco sombría.

—¿Y el biombo?
—Iba a buscarlo, pero como no dejabas de hablarme…
Insistió en su tos para darle al menos remordimientos. (Consuelo era asmática. ¿Lo utilizaría para manipularlo? )

De esta manera el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, había llegado a dudar de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia y se sentía desgraciado.
"Yo no debía hacerle caso —me confesó un día el principito— nunca hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas. Mi flor embalsamaba el planeta, pero yo no sabía gozar con eso…

Aquella historia de garra y tigres que tanto me molestó, hubiera debido enternecerme".
Y me contó todavía:
“¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡La flor perfumaba e iluminaba mi vida y jamás debí huir de allí! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus

pobres astucias! ¡Son tan contradictorias las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla".

—Sí, yo te quiero —le dijo la flor—, ha sido culpa mía que tú no lo sepas; pero eso no tiene importancia. Y tú has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz. . .

¿Estaba Antoine de St. Exupéry pidiendo perdón? ¿Le decía la rosa frases que hubiera querido escuchar de labios de Consuelo? ¿Sabía que había miles de mujeres como ella y a la vez, ninguna era igual? ¿Se sentía responsable de “su rosa”?
El Principito, al descubrir un jardín de rosas en nuestro planeta, “se sintió muy desgraciado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. ¡Y ahora tenía ante sus ojos más de cinco mil todas semejantes, en un solo jardín!

Si ella viese todo esto, se decía el principito, se sentiría vejada, tosería muchísimo y simularía morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que fingirle cuidados, pues sería capaz de dejarse morir verdaderamente para humillarme a mí también... "


Pero más adelante, tras sus conversiones con el zorro, les dice:

—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie.
—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.


Y así fue su Consuelo, se sabía más importante que todas y es a ella a quien extrañaba y amaba. Era su esposa, en fin, y le prometió volver para escribir una segunda parte del Principito. La vida no le alcanzó.



7 comentarios:

Abigaíl Suncín dijo...

Muy interesante. Definitivamente Saint-Ex le pidió perdón a Consuelo por medio de su principito. Ella lo amaba y lo iluminaba.

Manny Rosa dijo...

Muy bueno tu análisis. Gracias por compartir estos pensamientos, que nos transportan al mundo de la reflexión y admiración a la capacidad del ser humano para crear cosas buenas y trascendentales.

Siluz dijo...

Saint Exupéry tuvo la capacidad para reflexionar, de manera tan sencilla, sobre el ser humano, su conducta y su atitud ante la vida. Así inmortalizó al Principito y de paso a sí mismo.

Jeannette Píriz dijo...

Buenísimo tu análisis...no sabía de la existencia de Consuelo,a pesar de ser admiradora de Saint-Exupery.Muchas cosas quedan develadas ahora al leer el Principito.Gracias!

Siluz dijo...

Gracias a ti, Jeannette, por comentar.

BLOG DEL PARADO ASTURIANO dijo...

Hola , tengo un cuadro de Consuelo , podemos contactar para confirmar autenticidad?
email : rubierj@gmail.com

Olga Cortez Barbera dijo...

Interesante análisis. El Principito es uno de mis libros favoritos y queridos. Lo he leído muchas veces y regalado muchas más.
Gracias, Siluz