Querido blog:
Es 25 de enero y por poco olvido la fecha.
Y lo siento porque los anteriores seis cumpleaños te dediqué tiempo y letras.
No hay razón para tenerte tan abandonado.
No es falta de cariño.. como dice la canción
ni de tiempo,
pues otras veces le he robado al sueño las horas que te dedico.
Entonces... no sé, pero lo noto en la reducción de entradas comparadas con otros años.
Las visitas escasean, hasta las mías,
los comentarios también,
los intereses cambian,
la constancia flaquea.
Pero aquí estamos.
Quizás sea la hora de reorganizarte, de darte nueva vida, nuevo enfoque.
Veremos.
Es un nuevo año.
¡Y van siete!
Quedas en mis manos, y en mi voz
para seguir escribiendo en voz alta.
Siluz
25 de enero de 2014
17 de enero de 2014
Juan Gelman, ¡descanse, Poeta!
Porque lo escrito permanece por siempre, sea leído o no...
Hay que escribir, poeta, como lo hizo usted.
Descanse, le llegó la hora de encontrarse con los suyos, como lo hizo un día con Macarena, su nieta, tras años de búsqueda.
Descanse, Poeta.
CONFIANZAS
se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomaras el poder » dice
«con estos versos no harás la Revolución » dice
«ni con miles de versos harás la Revolución » dice
y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o el mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán
no ganara plata con ellos
no entrara al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos
ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojara
no alcanzara perdón o gracia por ellos
«con este poema no tomaras el poder » dice
«con estos versos no harás la Revolución » dice
«ni con miles de versos harás la Revolución » dice
se sienta a la mesa y escribe
Juan Gelman
Carta de Juan Gelman a su nieto o nieta no conocido
(y que tardaría 23 años en encontrar)
“Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración del ejército, el Pozo de Quilmes casi seguramente. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración “Automotores Orletti” que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado “El Jardín”.
“Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron –ya vos en ella– al Pozo cuando estuvo a punto de parir. Allí debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar –así era casi siempre– a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 13 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.
“Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado de El Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugnó la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera que hubiese sido el hogar al que fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aun así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son biológicos –como se dice– sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de cómo se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.
“También pensé todos estos años en qué hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez –y fueron varias– que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica –por no ser suficientemente chico o chica– para entender lo que había pasado, lo que habías pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación.
“Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen. Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.
“Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo muy especial y tierno y pícaro. Quién sabe cómo serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera”.
![]() |
| Juan Gelman y Macarena (foto tomada de InfoNews) |
30 de octubre de 2013
Nombres inmortalizados por un poeta
“Si un escritor se enamora de ti, nunca
morirás”.
Así decía un cartel que
publicó Carmen, mi “manita mexicana” en su página de Facebook. Hace más de una década que nos conocemos, a
pesar de que nunca nos hemos visto en persona.
Charlamos mucho, vía Internet y esa noche discutimos la veracidad de esa
frase y tratamos de recordar nombres inmortalizados por escritores. Como acostumbramos hablar de música, comenzamos con los compositores,
y pensamos en los “meros meros” (como ella los llama): Serrat, Sabina, Serrano,
Filio, Silvio, Pablo. De ahí pasamos a
la poesía, un tema que a ambas nos apasiona y sin embargo, nunca habíamos abordado.
Cuántos nombres inmortales, pero cuántos más callados, y en especial, cuántos
escondidos bajo un seudónimo, que fue el que pasó a la inmortalidad.
Así nos acordamos de Claudia, a quien le dedicó el poeta
nicaragüense, Ernesto Cardenal, los
siguientes versos:
Te doy Claudia, estos
versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos
para que tú los entiendas.
son para ti solamente, pero
si a ti no interesan
un día se divulgarán, tal
vez, por toda Hispanoamérica.
Y si al amor que los dictó,
tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor
que no fue para ellas.
Y, tal vez, verás, Claudia,
que estos poemas
(escritos para conquistarte
a ti) despiertan
en otras parejas enamoradas
que los lean
los besos que en ti no
despertó el poeta.
Carmen habló del mexicano, Juan de Dios Peza, famoso por su poema “Reír llorando” y
encontramos versos dedicados a Magdalena.
¡Te conocí soñando,
Magdalena!...
Cruzó el revuelto mar de las
edades
Mi espíritu agobiado por la
pena,
Y á orillas del hermoso
Tiberiades,
Sobre los campos del Medjdel
desiertos.
Buscó en la triste soledad
abrigo,
Y te llegó a encontrar y
habló contigo
Con el lenguaje extraño de
los muertos.
También buscamos la
traducción del conocido poema de Edgar
Allan Poe,
Annabel Lee, que
termina así:
…y ni próceres ángeles del
cielo
ni demonios que el mar prospere en sí,
separarán jamás mi alma del alma
ni demonios que el mar prospere en sí,
separarán jamás mi alma del alma
de la radiante Annabel Lee.
Pues la luna ascendente,
dulcemente,
tráeme sueños de Annabel Lee;
como estrellas tranquilas las pupilas
me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee.
tráeme sueños de Annabel Lee;
como estrellas tranquilas las pupilas
me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee.
Versos tristes, impotentes,
ante la soledad que nos deja la muerte del ser amado. Así también llora el romántico español José de Espronceda en su Canto a Teresa.
¡Oh,
Teresa! ¡Oh, dolor! Lágrimas mías
¡ah!,
¿dónde estáis, que no corréis a mares?
¿Por
qué, por qué como en mejores días
no
consoláis vosotras mis pesares?...
¿Quién
pensará jamás, Teresa mía,
que
fuera eterno manantial de llanto
tanto
inocente amor, tanta alegría,
tantas
delicias y delirio tanto?
¿Quién
pensara jamás llegase un día
en
que perdido el celestial encanto
y
caída la venda de los ojos,
cuanto
diera placer causara enojos?
¡Pobre
Teresa! ¡Al recordarle siento
un
pesar tan intenso…! Embarga impío
mi
quebrantada voz mi sentimiento,
y
suspira tu nombre el labio mío;
para
allí su carrera el pensamiento,
hiela
mi corazón punzante frío,
ante
mis ojos la funesta losa
donde,
vil polvo, tu beldad reposa.
(José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y
Delgado a Teresa Mancha)
Texto completo:
http://www.camagueycuba.org/cienpoesias/78.html
Y no se limita a
nombres femeninos, los masculinos también son inmortalizados. El mejor ejemplo
es este poema de la nicaragüense Gioconda
Belli al escribirle a Sergio:
Te escribo, Sergio
desde la soledad
del mediodía asoleado y desnudo
mientras azota el viento
y estoy, gatunamente,
enrollada en la cama
donde anoche te quise y me quisiste
entre tiempos, sonrisas y misterios.
Va quedando lejano
el mundo que existía antes de conocerte
y va naciendo un nido de palabras y besos,
un nido tembloroso de miedo y esperanza
donde a veces me siento retozando entre trinos,
y otras veces me asusto,
abro los ojos y me quedo quieta,
pensando en este panal de miel
que estamos explorando,
como un hermoso, hipnotizante laberinto,
desde la soledad
del mediodía asoleado y desnudo
mientras azota el viento
y estoy, gatunamente,
enrollada en la cama
donde anoche te quise y me quisiste
entre tiempos, sonrisas y misterios.
Va quedando lejano
el mundo que existía antes de conocerte
y va naciendo un nido de palabras y besos,
un nido tembloroso de miedo y esperanza
donde a veces me siento retozando entre trinos,
y otras veces me asusto,
abro los ojos y me quedo quieta,
pensando en este panal de miel
que estamos explorando,
como un hermoso, hipnotizante laberinto,
donde no hay piedritas
blancas,
ni mágicos hilos
que nos enseñen el camino de regreso.
ni mágicos hilos
que nos enseñen el camino de regreso.
Rubén Darío, también nicaragüense, se inspira en Mía y le dice:
Mía: así te llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: luz del día;
mía: rosas, llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: luz del día;
mía: rosas, llamas.
¡Qué aroma derramas
en el alma mía
si sé que me amas!
¡Oh Mía! ¡Oh Mía!
en el alma mía
si sé que me amas!
¡Oh Mía! ¡Oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
Yo triste, tú triste…
¿No has de ser entonces
mía hasta la muerte?
¿No has de ser entonces
mía hasta la muerte?
Así también el
puertorriqueño José de Diego, conocido
como el Caballero de la Raza, escribió el poema que se haría clásico del
romanticismo, A Laura.
Como dato curioso, el nombre real de Laura era Carmen. Jorge María
Ruscalleda publicó el en el 2005 el libro José
de Diego: Vida e historia. Cartas a Carmen Echavarría, que contiene varias
cartas que quedan como prueba del idilio amoroso entre este y Carmen Echavarría. Fue esa mujer aguadillana quien sirvió de
inspiración para la famosa elegía A Laura. “Siempre se habla de la Laura de
José de Diego, pero nunca de Carmen”, dijo Ruscalleda, refiriéndose al poema.
“Carmita era la famosa Laura”, añadió.
Laura mía:
ya sé que no lo eres;
mas este amor, que ha sido flor de un día,
mas este amor, que ha sido flor de un día,
se olvida a
solas de que no me quieres.
Y, en medio de mi bárbara agonía,
¡te llama a gritos, con el mismo grito
de aquellos tiempos en que fuiste mía!
Yo aun te defiendo, porque tú eres buena
y de tu dulce corazón no pudo
brotar la amarga hiel que me envenena;
De esta espantosa realidad aún dudo
y no sé quién me preparó, cobarde,
por detrás y a traición, el golpe rudo.
Ya es tarde, Laura: por desgracia
es tarde; mas si estás inocente....,
¿por qué muda, si aún la pasión
en mis entrañas arde?
¡Aún tu silencio criminal me asombra!
¡Aún hay un labio, a la traición cerrado,
huérfano de tus besos, que te nombra!
http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/ha/dediego/a_laura.htm
Y, en medio de mi bárbara agonía,
¡te llama a gritos, con el mismo grito
de aquellos tiempos en que fuiste mía!
Yo aun te defiendo, porque tú eres buena
y de tu dulce corazón no pudo
brotar la amarga hiel que me envenena;
De esta espantosa realidad aún dudo
y no sé quién me preparó, cobarde,
por detrás y a traición, el golpe rudo.
Ya es tarde, Laura: por desgracia
es tarde; mas si estás inocente....,
¿por qué muda, si aún la pasión
en mis entrañas arde?
¡Aún tu silencio criminal me asombra!
¡Aún hay un labio, a la traición cerrado,
huérfano de tus besos, que te nombra!
http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/ha/dediego/a_laura.htm
Carmen debe ser
el nombre de alguna musa. Recordemos
aquello que cantaba, entre otros, nuestro Danny Rivera: “Carmen,
Carmen, Carmen, te quiero y tú lo sabes. Carmen, Carmen, Carmen, jamás podré
olvidarte”. Muy especial es este poema de Vicente Quirarte:
Plaza Santo Domingo
Aquellos años vuelven por
azares,
como si los relojes,
conjurados,
hicieran de esta plaza el
Universo.
Un solo adolescente, el
mismo
sabor a calle vieja, las
palomas:
tiempo de exploración donde
el cuadrante
enloquece de puntos
cardinales.
Un nombre se articula. El
organillo
lanza antiguas canciones a
las nubes,
como esa niña espera que le
armen
el castillo que habrá de
derrumbarse
a la vuelta del príncipe en
derrota.
No es que vuelvas, palabra,
estás naciendo
como si nadie hubiera
pronunciado
tus silencios con música tan
lenta,
como el niño que mira hacia
la plaza
a su cuaderno limpio de
palabras
para escribir, en su
lenguaje torpe:
"Carmen".
y este otro, de Juan de Dios Peza, ¡Cree!
Otros nombres no están incluidos en el poema mismo pero sí en la dedicatoria. Miguel Hernández especifica que el poema “Tus cartas son un vino” fue escrito “A mi gran Josefina adorada”. Josefina fue la musa de Hernández, como fue Consuelo la de Juan Antonio Corretjer o Matilde, la de Pablo Neruda.
¡Qué dulces pasan junto a ti las
horas!
¡Ay! ¡si supieras lo que tú me
inspiras!
¡Si vieras cómo sufro cuando
lloras,
y cómo tiemblo cuando tú
suspiras!
Estando junto a ti, mi
pensamiento
es todo luz, y fuego, y armonía,
y un raudal de ternura y
sentimiento
hay en mi voz para llamarte mía.
Y siento como el alma enamorada
tierna acaricia su ilusión ardiente,
cuando baña la luz de tu mirada
con dulces rayos de pasión mi
frente.
Tus miradas de amor y de ternura
ningún pincel a retratar alcanza;
sólo en ellas contemplo la
ventura
sólo ellas me retratan la
esperanza.
Nos amamos ¿verdad? Está cubierto
nuestro amor por el cielo de dos
almas,
como un rayo de luz en el
desierto
se pierde entre las sombras de
dos palmas.
Y ¿es posible que llores? El
quebranto
te llena de letal melancolía.
¿Y dudas ¡ay! cuando te adoro
tanto;
cuando en ti cifro la ventura mía.
¡Si te pudiera devolver la calma
que antes de amarnos te arrulló
tranquila,
y pudiera sacar la luz de mi alma
la lágrima que empaña tu
pupila!...
Mi labio en sueños con amor te
nombra:
no dudes de ese amor que al pecho
inflama,
porque la duda, Carmen, es la
sombra
que en nuestras almas el temor
derrama.
No dudes, porque tú eres de mi
vida
la única luz que me dará
consuelo,
la estrella de esperanza que
convida
a no apartarse nunca de su cielo.
Unamos nuestra vida y nuestra
suerte,
que nunca tu alma ante el dolor
sucumba.
¿Separarme de ti? sólo la muerte.
¿Privarte de
mi amor? sólo la tumba.
Otros nombres no están incluidos en el poema mismo pero sí en la dedicatoria. Miguel Hernández especifica que el poema “Tus cartas son un vino” fue escrito “A mi gran Josefina adorada”. Josefina fue la musa de Hernández, como fue Consuelo la de Juan Antonio Corretjer o Matilde, la de Pablo Neruda.
La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
porque tú me sigas mirando.
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
porque tú me sigas mirando.
Otros, son más
directos, como el mexicano Rubén Mora en
su Lilia y el universo:
¡Está
demandando un verso
tu
cutis de rosa y nieve.
Pero
ninguno se atreve
a
realizar el esfuerzo!
¡Porque
hacia rumbo diverso
el
Universo se mueve,
al
ver que en tu boca breve
está
todo el Universo!
Universo
que en tus labios
se
viste de bugambilia
para
sustento de sabios...
¡Pero
yo estoy de vigilia,
no
sé por cuales agravios,
para
los labios de Lilia...!
¿Y Quién no ha
escuchado el poema de Rubén Darío a Margarita?
Margarita está linda la
mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:
http://www.poemas-del-alma.com/a-margarita-debayle.htm#ixzz2i2Ndt128
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:
http://www.poemas-del-alma.com/a-margarita-debayle.htm#ixzz2i2Ndt128
Otros también hacen cuentos, pero sin
mencionar nombres. El cubano José Martí, por ejemplo, nos habla de la niña de Guatemala:
Quiero, a
la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
Otros se
enorgullecen de sus amores ocultos, se niegan a regalar eternidad, casi como una venganza. Los mejores ejemplos son varios de los poemas de José A. Buesa, entre éstos, Oasis:
Así como un verdor en el desierto,
con sombra de palmeras y agua caritativa,
quizás ser tu amor lo que me sobreviva,
viviendo en un poema después que yo haya muerto.
En ese canto, cada vez más mío,
voces indiferentes repetirán mi pena,
y tú has de ser entonces como un rastro en la arena,
casi como una nube que pasas sobre un río...
Tú serás para todos una desconocida,
tú que nunca sabrás cómo he sabido amarte;
y alguien, tal vez, te buscará en mi arte,
y al no hallarte en mi arte, te buscará en mi vida.
Pero tú no estarás en las mujeres
que alegraron un día mi tristeza de hombre:
Como oculté mi amor, sabré ocultar tu nombre,
y, al decir que te amo, nunca diré quién eres.
Y dirán que era falsa mi pasión verdadera,
que fue sólo un ensueño la mujer que amé tanto;
o dirán que era otra la que canté en mi canto,
otra, que nunca amé ni conocí siquiera.
Y así será mi gloria lo que fue mi castigo,
porque, como un verdor en el desierto,
tu amor me hará vivir después que yo haya muerto,
pero cuando yo muera, ¡tú morirás conmigo!
con sombra de palmeras y agua caritativa,
quizás ser tu amor lo que me sobreviva,
viviendo en un poema después que yo haya muerto.
En ese canto, cada vez más mío,
voces indiferentes repetirán mi pena,
y tú has de ser entonces como un rastro en la arena,
casi como una nube que pasas sobre un río...
Tú serás para todos una desconocida,
tú que nunca sabrás cómo he sabido amarte;
y alguien, tal vez, te buscará en mi arte,
y al no hallarte en mi arte, te buscará en mi vida.
Pero tú no estarás en las mujeres
que alegraron un día mi tristeza de hombre:
Como oculté mi amor, sabré ocultar tu nombre,
y, al decir que te amo, nunca diré quién eres.
Y dirán que era falsa mi pasión verdadera,
que fue sólo un ensueño la mujer que amé tanto;
o dirán que era otra la que canté en mi canto,
otra, que nunca amé ni conocí siquiera.
Y así será mi gloria lo que fue mi castigo,
porque, como un verdor en el desierto,
tu amor me hará vivir después que yo haya muerto,
pero cuando yo muera, ¡tú morirás conmigo!
Poetas, que como Juan de Dios Peza, justifican su
silencio con su caballerosidad.
La escribió una mujer joven
y bella.
¿Descubriré su nombre? ¡No!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.
¿Descubriré su nombre? ¡No!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.
Nos hemos limitado a los
poetas, pero debemos pensar que esta frase aplica a todos los escritores,
compositores, pintores. Debemos pensar
entonces que el amor de un artista nos hará inmortales, así no sea
correspondido. Quedará plasmado nuestro
rostro, nombre y esencia en sus obras, en sus canciones, en sus novelas, en sus
escritos, en sus cartas, en sus poemas, en sus pinturas. Y quizás, quienes en vida vivieron separados,
unan, ya muertos, sus nombres en la
eternidad. Aunque nunca lo sepan...
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3 de octubre de 2013
Un dia de "homeschooling"
Son las
7:45 am. Desde mi cuarto, aún en bata de
dormir, escucho a mis vecinos gritándoles a las nenas que se den prisa. Oigo
que meten bultos a la guagua, niñas ya listas, vestidas y peinadas, para ir a la escuela. Nahuel
duerme.
No tengo
duda que esta es una ventaja de que estudie en casa. Se despierta cuando no
tiene sueño, con una sonrisa, con deseos de vivir un nuevo día y la pregunta: ¿qué
vamos a hacer hoy? En sandalias, sin
peinarse aún, vamos al pequeño huerto, echamos agua a las matas, vemos su
progreso, conversamos. Y aún en pijama,
a desayunar.
Nuestro
horario es flexible, nadie nos impone clases fragmentadas ni un orden fijo, ni tocan
timbres cada cincuenta minutos que nos limiten.
Podemos estar horas estudiando las frutas y los vegetales, y usar el
tema, para conocer las diferencias, las
propiedades, las ventajas de consumirlas, la siembra, sumarlas y restarlas,
aprender sus nombres en inglés y su correcta ortografía en español, usarlas en
oraciones completas, dibujarlas, hacerlas en plasticina, etc.
Estudiamos
la historia de Puerto Rico. Nahuel conoce a Oscar López, a Mariana Bracetti, el Grito de Lares, el verdadero himno de Puerto Rico, el azul de nuestra bandera, porqué desaparecieron nuestros taínos. Intentamos mostrarle el otro lado de la
historia, que conozca también la versión del conquistado, no solo la que
escribe el conquistador.
Leemos,
comentamos, cantamos, dramatizamos, dibujamos.
Daríamos un gracioso espectáculo a quien nos viera imitando cómo se reconocen
los murciélagos: él, un bebé murciélago y yo la madre que había ido a buscar su
alimento. O convirtiéndonos, yo en el Sol y él en la Tierra que gira a mi
alrededor. Hablamos de temas de
actualidad, de descubrimientos espaciales, de mitos y leyendas, de nuestra
identidad latinoamericana, de los seres vivos, de valores, arte, música, poesía.
No tenemos
que ir al mismo nivel en todas las materias.
Puede ir a su propio ritmo. Si tiene
habilidad para las matemáticas, y puede
seguir avanzando, ¿por qué limitarlo a lo que se supone que se cubra en un
grado? O si tiene dificultad en otro
tema, ¿por qué no tomar ese con más calma hasta que lo comprenda? Nuestra meta no es pasar de grado, es
aprender.
Puede utilizar los recursos tecnológicos y la biblioteca, cuando quiera. Si quiere más información sobre algún tema, va de inmediato a la enciclopedia o a la computadora. Tiene sus libros de referencia al alcance, igual que los buscadores virtuales. Y si es importante que los sepa usar, más lo es el que lo quiera hacer. Innumerables veces me pide buscar vídeos sobre el espacio, los planetas, las estrellas más grandes que el sol, el Big Bang, las supernovas, otras galaxias. Y la interrogante que siempre aparece: ¿estamos solos en tanta inmensidad?
El
aprender puede ser divertido. Buscamos la forma de hacer ejercicios y proyectos
amenos, de jugar aprendiendo, de usar expresiones artísticas. De que estudiar sea una tarea agradable y
gratificante por sí misma, no una competencia o una imposición. No recibe
castigos ni humillaciones por no entender algo, no tiene miedo de preguntar,
nadie se burla de él ni le hace bromas pesadas, no sabe lo que es "bullying", no necesita sacar
una determinada calificación ni pasar un examen. No hay nervios ni presiones innecesarias. Para
enfrentarse al mundo, habrá tiempo. Y
estará más preparado para hacerlo con la seguridad y confianza que le dé el
haber tenido una infancia feliz.
No todos
los días amanecen iguales. Tampoco nosotros. Hay días que estamos más enérgicos
que otros, hay días que cubrimos muchos temas, hay días que apenas nos da el
tiempo para nada. Hay días que estamos más receptivos, hay días en que nada
parece funcionar, hay días que queremos hacerlo todo, hay otros en que solo
queremos descansar y charlar. Pero aún de
una película, un juego, una conversación, podemos aprender tanto.
Cuando nos
preguntan ¿y la socialización?, me
pregunto; ¿de qué socialización
hablan? De estar sentado al lado de un grupo
de niños toda una mañana, escuchando, callando y escribiendo. ¿Por qué tenemos que socializar con unos
niños con los que lo único que tenemos en común es nuestro año de nacimiento? Y sí, entiendo que hay que compartir. Nahuel lo hace muy bien, no solo con niños de 6 años, como él, sino también con adultos jóvenes y mayores, adolescentes, niños de otras edades. Y para desarrollarse adecuadamente están los talleres de teatro, los equipos de deporte, las clases de música, las excursiones por la isla, las actividades familiares.
Hay grupos
de apoyo para los “homeschoolers”. Hay
muchísimas páginas que nos ayudan, que nos orientan. En especial, recomiendo: http://prhomeschooling.blogspot.com para los que necesiten información sobre la
Educación en el Hogar en Puerto Rico, su legalidad, así como enlaces de
diferentes asignaturas. Hay también muchísimos recursos , material de referencia,
juegos y ejercicios; entre ellos:
Orientándonos,
hemos formado nuestro propio currículo, de acuerdo a
nuestra realidad, creencias, edad, intereses, habilidades, adaptando los cursos
tradicionales, probando métodos, buscando y descubriendo. Cada día es un escalón, lo subimos gateando,
nos sujetamos de los pasamanos, si caemos nos levantamos y reintentamos, hasta que llegamos al próximo
escalón con la mirada puesta en la meta.
Es agotador
sí, lo es. Quizás
más para la maestra que para el pupilo. Se necesita mucha paciencia, calma,
organización del tiempo, constancia, tolerancia para aceptar las críticas y fe
en lo que hacemos.
Y no
siempre marcha todo sobre ruedas. Más
bien, aprendemos en la marcha. Él y
yo. Nos equivocamos, pues volvemos a
empezar. En fin, no hay supervisores que
nos evalúen, no hay miedo a perder el trabajo o a que nos regañen¸ no hay un
libro que completar o un manual dictador.
Tampoco es que no haya disciplina y orden pero nos lo dicta el sentido
común, la lógica, el aprovechamiento natural del tiempo y la innata curiosidad
del niño.
En fin,
creo que estamos educando. Y nos sobra tiempo para jugar. Y abrazar. Antes que
llegue la noche y surjan nuevas preguntas.
Y sus dudas no me dejen dormir buscando la forma en que encontraremos las
respuestas. Mañana será otro día.
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