19 de mayo de 2008

Empatía

Si preguntan por mí...
diles que salí a cobrar la deuda
que tenían conmigo el amor,
el fuego, el pan, la sábana y el vino,
que eché llave a la puerta y no regreso”.

Beatriz Zuluaga



Por la ventanilla veíamos cómo el ala del avión rompía la gigantesca nube. Ella viajaba con su hija, de unos tres años, a quien acomodó en el asiento central. No era muy conversadora o quizás estaba nerviosa por la altura. Creo que solo notó mi presencia al intentar pasar para llevar a la niña al baño. Yo, próximo al pasillo, entorpecía el paso. Cortés, me levanté. Sonrió. Al regresar, les di unas cajitas con una merienda que repartieron en su ausencia. Dijo “gracias” y volvió a sumergirse en sus pensamientos. Supuse que volaba por primera vez y era la razón para esa expresión de miedo. Aunque en realidad lo único constante era el silencio. A riesgo de parecer imprudente, no dejaba de mirarla. Percibía sentimientos simultáneos encontrados: tristeza, ilusión, rencor, soledad, temor, preocupación, esperanza.

Por lo general leo en los aviones. En esta ocasión se me hizo imposible. Y en algún momento me dormí. Vagaba perdido entre sueños cuando escuché a la niña preguntar:
—Mamá, allá donde vamos...¿nos encontrará papito?
“Extraña a su papá” especulé con algo de envidia. Me sorprendió su respuesta:
—No te preocupes, Lizbeth. Papito no volverá a molestarnos.
No sé si la conversación de la niña con su madre era imaginaria o real, tampoco si transferí a ellas viejas culpas. Mas en un segundo me percaté de toda la tragedia. Ambas iban a rehacer su vida lo más lejos posible de un hombre que las atormentaba. Como escenas de una película, divisé a esta madre, en silencio y a hurtadillas, aprovechando cada ausencia de él para recoger sus pertenencias. Distinguí una habitación infantil, no hace mucho arreglada con ilusión, desarmada en abrupta huida. Sentí la búsqueda del coraje necesario para deshacer su hogar, salir y cerrar la puerta para siempre. Las vi pedir amparo en un refugio para mujeres maltratadas. Imaginé a un trabajador social entregándole presuroso, dos pasajes, solo de ida.
Supe en ese instante que esta niña crecería lejos de la influencia negativa de su padre y que pronto ni lo recordaría.
—Pasajeros cuyo destino final es Panamá, favor de cumplimentar el documento requerido para su entrada al país.
La joven no llenó el papel de aduana por lo que deduje que estaba en tránsito hacia otra ciudad.
Sus ojos seguían fijos en la ventanilla.
El rey amarillo lucía imponente sobre el manto azul. “Cada noche nos regala un nuevo día”, medité.
—Que sea lo que Dios quiera —la oí murmurar.
Estaba seguro. Eran dos víctimas más de violencia doméstica.
La ayudé a bajar su equipaje de mano de la tablilla superior. Aproveché para despedirme.
—Cuando uno escapa de su mundo es porque se ha visto obligado. Has hecho lo correcto. No será fácil pero saldrás adelante. Deseo que todo les salga bien, por ti y por ella.
Me miró extrañada. ¿Cómo podía yo saber? Pero sabía. Y estaba seguro de no equivocarme.

Seguí camino a recoger mis maletas. Ellas se dirigieron hacia alguna salida pues daban la primera llamada para su vuelo. Miré atrás para decirles adiós pero se me perdieron entre la lluvia de pasajeros que inundaban todos los pasillos.
Pensé entonces en el hombre del cual huían. Yo también conozco lo que es asfixiarse en soledad, quemarse el alma en culpas y remordimientos, presumirse inocente y descubrirse culpable, buscar excusas geniales para justificar lo indefendible. Yo sé lo que es perder a quién más se ama.

No las volví a ver. Como tampoco a mi hija. Quizás, hace quince años, alguien la escuchó preguntar si yo las encontraría. No lo hice.

¡Qué sola habrá quedado tu casa, Lizbeth! Tal como ha estado desde entonces la mía...


Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)

9 de mayo de 2008

Alguien dijo

Alguien dijo que un niño se lleva en el vientre durante nueve meses.
Ese alguien no sabe que un hijo se lleva en el corazón toda la vida.


Alguien dijo que toma unas seis semanas volver a la normalidad después de dar a luz.
Ese alguien no sabe que después de dar a luz la normalidad no existe.

Alguien dijo que se aprende a ser madre por instinto.
Ese alguien nunca fue de compras con un niño de tres años.

Alguien dijo que de "buenos“ padres salen hijos "buenos".
Ese alguien piensa que un hijo viene con instrucciones y garantía.

Alguien dijo que las "buenas“ madres nunca gritan.
Ese alguien nunca vio a su hijo romper con una pelota la ventana del vecino.


Alguien dijo que no se necesita una buena educación para ser madre.
Ese alguien nunca ayudó con una tarea de matemáticas de cuarto grado.

Alguien dijo que no se puede amar al tercer hijo como al primero.
Ese alguien no tuvo tres hijos.

Alguien dijo que se pueden encontrar en los libros las respuestas a todas las preguntas sobre como criar hijos.
Ese alguien no tuvo un hijo que se metió una semilla en la nariz.

Alguien dijo que lo más difícil de ser madre es el parto.
Ese alguien nunca dejó a su hijo en la escuela el primer día de kinder.


Alguien dijo que una madre puede hacer su labor con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda.
Ese alguien nunca organizó la fiesta de cumpleaños de su hija.

Alguien dijo que una madre puede dejar de preocuparse cuando los hijos se casan.
Ese alguien no sabe que el matrimonio agrega yernos y nueras al corazón de una madre.

Alguien dijo que el trabajo de una madre termina cuando el último hijo se va del hogar.
Ese alguien ¡no tiene nietos!


¡Feliz día de las Madres!


Gracias, Héctor Orlando, por un día enviarme este escrito.

1 de mayo de 2008

El Primero de mayo y los Mártires de Chicago

Conmemoremos en Puerto Rico, como en el resto del planeta, el verdadero Día del Trabajador, hoy primero de mayo.

La historia del Primero de Mayo es la de "Los Mártires de Chicago". Corría el l880, y la Federation of Organized Trade and Labour Union ( federación de organizaciones de sindicatos de trabajo y comercio de EE.UU.), veía la luz. Las huelgas de ferroviarios, las reuniones y las grandes movilizaciones obreras eran reprimidas a fuerza de balazos, golpes y prisión.

La Ley


En l886, el Presidente de los EE.UU. Andrew Johnson promulgó la ley llamada Ley Ingersoll, que establecía ocho horas de trabajo, y por supuesto no entró en vigor. La federación resolvió entonces, imponer mediante una Huelga General en todo EE.UU., a partir del primero de Mayo de l886, la jornada laboral de ocho horas, para reemplazar la de 12 o 14 horas diarias, a la que se encontraban sometidos tanto varones como mujeres y niños a cambio de salarios miserables.
El corazón del movimiento a nivel nacional, estaba en Chicago, y logró apoyo masivo.

La Huelga

El primero de Mayo llegó y decenas de miles de trabajadores y desocupados salieron a la calle en diversas ciudades de EE.UU., como Nueva York,, Detroit e incluso Cincinnati. En Chicago, la huelga paró casi completamente la ciudad.Numerosas empresas como la fábrica de materiales Mc Cormick contrataron verdaderos ejércitos privados para romper las reuniones y asambleas convocadas por los huelguistas.
El 3 de Mayo mientras una parte de los huelguistas junto con sus familiares se congregaban frente a la planta de Mc Cormick , llegaron las fuerzas del "orden" cargando contra los manifestantes, reprimiendo brutalmente a trabajadores, mujeres niños y ancianos, con un saldo de varios muertos y heridos.

La Bomba

La siguiente asamblea fue realizada en un lugar abierto denominado Haymarket. La reunión había transcurrido sin ningún incidente y en el momento en que se encontraba hablando el último orador , mientras la gente se dispersaba por la lluvia y apenas quedaban unos cientos de huelguistas, se presentó un destacamento de 200 policías fuertemente armados ordenando a los presentes dispersarse.
De pronto en el cielo apareció un objeto luminoso que explotó hiriendo a varios, y la policía transformó Haymarket en zona de tiro a mansalva. Cientos de huelguistas fueron heridos, varios acribillados, y la sangre tiñó las calles de Chicago. Nadie sabe quien arrojó la bomba, existen versiones firmes, que señalan la autoría de un provocador de nombre Rudolf Schnaubelt, quien a pesar de ser detenido dos veces, en cada ocasión recuperó la libertad.

La persecución

Los dueños del poder político y económico utilizaron este acontecimiento para desatar una cacería de brujas en contra de los dirigentes de la federación, en especial aquellos identificados como anarquistas. Se clausuraron los periódicos, se allanaron las casas y locales obreros y se prohibieron las asambleas y reuniones políticas. Los periódicos señalaron con el dedo acusador a los dirigentes anarquistas, pidiendo para ellos cárcel y horca.

El juicio

El juicio fue vergonzosamente manipulado, se los acusó de complicidad de asesinato, aunque nunca se pudo probar relación alguna con el incidente de la bomba, entre otras cosas porque la mayoría de ellos no habían estado presentes en el lugar de los hechos, mientras uno de los dos que sí se encontraba era ni más ni más ni menos que el orador.
El jurado estaba formado por hombres de negocios y un pariente de uno de los policías muertos . El fiscal, sin más, aclaró que se acusó a los prisioneros porque fueron los líderes de la jornada, solicitando un castigo ejemplar que permitiera salvar las instituciones en peligro.

La horca

Cuatro dirigentes anarquistas, a saber: Spies, Parsons, Engel y Fischer, fueron llevados a la horca, al mediodía del viernes 11 de noviembre de 1887.

Los funerales

Los funerales de los que ya mismo se empezó a llamar Mártires de Chicago se efectuaron el día 12 de noviembre de 1887. El ataúd de Spies iba oculto bajo las coronas; el de Parsons, escoltado por 14 obreros que llevaban una corona simbólica cada uno; el de Fischer, adornado con guirnaldas de lirio y clavelinas; los de Engel y Lingg (quien se suicidó un día antes, en su celda), envueltos en banderas rojas. Las viudas y los deudos, de riguroso luto, y encabezando el cortejo un veterano de la guerra civil, con la bandera de los Estados Unidos. 25.000 personas asistieron a las exequias y otras 250.000 flanquearon el recorrido. Durante días las casas obreras de Chicago exhibieron una flor de seda roja clavada a su puerta en señal de duelo. (según el relato de José Martí en el periódico La Nación)


El error

En 1893, un nuevo gobernador de Illinois, John Atgeld, accedió a que se revisara el proceso. Las diligencias practicadas por el juez Eberhardt entonces establecieron que los ahorcados no habían cometido ningún crimen y que “habían sido víctimas inocentes de un error judicial”. Schwab, Fielden y Neebe fueron puestos en libertad. La hermana del testigo Waller demostró al juez que todo lo dicho por él era falso y cómo se había comprado su testimonio; se recogieron declaraciones contra el capitán Bonfield, que había manifestado: “Dénme unos tres mil de esos anarquistas y yo sé lo que voy a hacer con ellos”; se probó cómo el procurador especial Rice dispuso la integración espúrea del Jurado y otros delitos semejantes. Pero ya era demasiado tarde. Aquellos inocentes, “víctimas de un error judicial”, estaban muertos.


¿Y del Día de los Trabajadores.., del 1° de mayo..., qué fue en los Estados Unidos?

El dirigente Peter J. Mac Guire había propuesto en 1882 en un mitin de la Central Labor Union, de Nueva York, celebrar el primer lunes de septiembre como “Fiesta de los que trabajan”. Así nació el Labor Day norteamericano, que se celebró el lunes 5 de septiembre de 1882 por primera vez con un desfile, concierto y picnic. Desde entonces, y más aún luego de los sucesos de Chicago, el sindicalismo oficial de los EE.UU. con apoyo del Gobierno, celebra esa “fiesta” cada primer lunes de septiembre y ha ayudado con celo inigualable a los patrones para que millones y millones de trabajadores se olviden del real sentido del 1º de mayo, y hasta de la fecha misma. Pero no podrán borrar sobre su propio territorio, ni sobre toda la faz de la Tierra, la sombra oscilante de los ahorcados de Chicago.

20 de abril de 2008

El permiso

A Delia y a Mami
¡Hasta luego!

—Salgamos al pasillo —te digo. No quieres. A pesar de tus protestas logro arrastrarte y sacarte de la habitación. No soportas verla así. Pierdes las esperanzas, flaqueas. Puedo adivinar lo que piensas y sé que te avergüenza. No te culpes, prima, yo opino igual. Vivir así, no es vida. Por lo menos, no la suya.

“Prepárense, que este fin de semana nos vamos de “camping”. Salimos en caravana”.

Dicho y hecho. A una palabra suya, toda la familia estaba lista para dar la vuelta a la isla, conocer nuevos rincones y pernoctar donde nos encontrara la noche. No se quedaba ni el perro.

“Este sábado hay que hacerle una fiestita a la nena”.

Siempre la más embelequera, la que se ocupaba de todos los detalles, la que no olvidaba un aniversario, bautismo, graduación ni cumpleaños.

“Ya me voy. Mis enfermos esperan la Comunión y se me ha hecho tarde”.

Ministro de la Eucaristía. Lectora en la misa dominical. Catequista. Sus palabras secundadas por la acción.

“Esta noche hay reunión del partido en casa”.

Fiel a sus creencias políticas. Respetuosa de las tuyas (y las mías) aunque fueran opuestas.

“Quiero grabar esa película que dan esta noche para los nietos”.

Su colección era ya impresionante. Toda nueva tecnología le fascinaba.

“Este sábado es la excursión para los de Edad Dorada”.

Escoger el sitio, organizar la actividad, encargarse de la asistencia, aperitivos, recuerdos a repartir. Hasta amenizar el viaje para que sus “viejitos” no se aburrieran.

“Preparé un arroz con pollo como para chuparse los dedos”.

Su sazón era parecida a la que antes tuvo nuestra abuela. Era dichosa cuando los platos quedaban vacíos sobre la mesa y nos desbordábamos en elogios.

“Hoy no puedo ver el juego, hay ensayo del coro”.

Podía gritar en un partido de béisbol o meditar escuchando música. ¡Y qué bien cantaba! De ella aprendí las nanas que durmieron a mis hijos.

Todos éramos satélites a su alrededor; Tití fue siempre eje, luz, energía, lazo, imán. No había actividad que no disfrutara, proyecto que no la entusiasmara, ayuda que no ofreciera o problema tan grande que pudiera borrar su sonrisa.

Hasta ahora.

—Usted decide, señorita —las palabras del médico revolotean en tu cabeza—. Solo usted puede firmar el permiso.

A tus dieciocho años tienes en tus manos la vida de tu madre.

—Desconéctela, doctor.

Asiento. Has dicho lo que ella hubiera esperado. Abrazadas, regresamos a la habitación y al mirarla, me pareció que nos sonreía.

Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)

11 de abril de 2008

Cita malograda


La cita malograda
Siluz


De:: "brad" < bradcaprio@ghothoomail.com
Fecha:: vie abril 4, 2008 12:14 pm
Asunto:: Deseo conocer damas mayores


Hombre blanco, elegante, culto, maduro y soltero desea conocer damas serias con el fin de establecer amistad con miras a una relación duradera.
Por no considerarlo asunto de juego, solicito que las interesadas me envíen sus datos y por supuesto, una foto reciente (leyó bien... RECIENTE) a mi dirección electrónica. Quien responda a este anuncio deberá pasar por un escrutinio exigente y cumplir todos los requisitos.
Como dicen que cuentas claras conservan amistades y evitan veleidades, hago claro quién soy y cómo soy para evitar futuras reclamaciones o desengaños.
No tomo alcohol ni fumo por lo que no acudo a sitios donde se realicen este tipo de actividades. Nos citaremos en un café tranquilo donde podamos conversar sin humo, alborotos ni aspavientos. Mujeres tomadoras, fumadoras o asiduas a antros de perdición, favor abstenerse de responder.
Vivo solo. Duermo con mis dos gatos, uno persa, hermoso y arrogante y otro recogido de la calle, tierno y consentido. Así que mujeres alérgicas, ni respondan.
Me gusta comer de todo, excepto mariscos. Me encantaría conocer a una mujer que sepa cocinar y prefiera cenar en casa pues detesto ir a restaurantes donde se sienta ese olor insoportable.
Soy alto, pero ni tanto. Mujeres muy altas, por favor, no escriban. No soportaría salir con una mujer a quien tenga que mirar hacia arriba.
No puedo trabajar pues sufrí una lesión en la espalda hace algunos años. La falta de ejercicio me ha hecho subir de peso lo que me ha provocado una profunda depresión. Quizás a eso se deba la falta de amigos y mi mala suerte con las mujeres.
Últimas aclaraciones:
Favor de hacer caso omiso a este aviso estudiantes y desempleadas, activistas políticas, amantes de la salsa o el reguetón. Abstenerse también mayores de cincuenta y cinco años, negras y homosexuales.

Brad



De:: Elizabethilton < la_millo@ghothoohoo.com
Fecha:: dom abril 6, 2008 9:54 am
Asunto:: RE: Deseo conocer damas mayores

Contestaría tu mensaje si no fuera una pérdida de tiempo. En primer lugar, porque soy una mujer de sesenta y cinco años, orgullosa de sus orígenes africanos, de piel negra brillante y a pesar de la edad, con el sabor y ritmo de mi cuna caribeña. Pertenezco a organizaciones pro derechos humanos y no puedo quedarme callada ante las injusticias que veo en mi país o a nivel mundial.

Soy viuda, he enterrado dos maridos quienes se fueron demasiado pronto y sin avisar. No creo que nuestro estilo de vida tuviera que ver con sus partidas. Ambos sufrieron sendos infartos, uno bailando el limbo y el otro tras una borrachera en un antro que frecuentábamos. Ese día habíamos bebido tanto que ni pudimos despedirnos. Pero, a rey muerto, rey puesto.

Gozo de muy buena salud aunque toso como enferma. Tal vez sea por las dos cajetillas de cigarros que me fumo a diario. Además tengo un problema glandular, pero quizás se deba a mi dieta de mariscos. No soporto comer otra cosa, y solo voy a restaurantes cuya especialidad sea langosta o camarones.

Tengo tres perritas que me acompañan a todos sitios; son mi única familia. Así que no podría ir a visitarte pues se formaría la de “perros y gatos”. No son malas pero los de la comunidad la tienen contra ellas. Mira, ayer recibí la queja de una vecina porque se le desapareció su mascota. ¿Cómo iba a decirle que vi la cabeza de su gata en la boca de mi doberman?

Como no soy la mujer de tus sueños me abstendré de responder a tu mensaje. Soy muy alta para tus gustos, tendrías que mirar hacia arriba al hablarme y no lo digo solo por mi físico.

Ah, se me olvidaba aclararte que soy una mujer jubilada con una magnífica pensión y única heredera de mi dos maridos. Soy una persona sociable y tiendo a ser muy generosa. ¿De qué sirve el dinero en la tumba? Como no tengo hijos ni sobrinos, he firmado mi testamento a beneficio de mis perras y del partido político al que pertenezco. No te molestes en contestar ya que salgo esta noche en un viaje en crucero por las islas griegas. De haber cumplido los requisitos para pasar tu exigente escrutinio te hubiera invitado, por supuesto cubriendo todos tus gastos. Pero ni modo... es preferible viajar sola que mal acompañada.

¡Ánimo y perseverancia! Encontrarás a alguien que te merezca. ¡Suerte!

Elizabeth



(Basada en un ejercicio de R.H. Cooper, de Taller Ciudad Seva, 2005)

4 de abril de 2008

"A puerta cerrada" en el Sagrado

“A PUERTA CERRADA” de Jean-Paul Sartre se presentará en el Teatro Experimental de la Universidad del Sagrado Corazón desde el 18 de abril hasta el 4 de mayo – funciones viernes y sábado 8:00pm, domingo 6:00pm. . El jueves 24 habrá función a las 8:00pm.

Una lesbiana, una ninfómana y un cobarde -tres personas culpables de negar su existencia- son condenados a “vivir” juntos y para siempre en un cuarto sin salida.

Con la necesidad eterna de ser aceptado por el otro buscan su mirada para reafirmar que se es, una mirada que juzga, cuestiona, define, aprueba o rechaza. Los personajes se enfrentan a un castigo recíproco, interdependiente, donde cada uno se convierte en verdugo y víctima del otro. Después de todo, el infierno no es un sitio donde se escucha un rechinar y crujir de dientes; "el infierno son los demás”.


INÉS: Ya verán que tontería. ¡Una verdadera tontería! No hay tortura física, ¿verdad? Y sin embargo estamos en el infierno. Y no ha de venir nadie. Nadie. Nos quedaremos hasta el fin solos y juntos. ¿No es así? En suma, alguien falta aquí: el verdugo.

GARCIN (a media voz): Ya lo sé.

INÉS: Bueno, pues han hecho una economía personal. Eso es todo. Los mismos clientes se ocupan del servicio, como en los restaurantes cooperativos.

ESTELLE: ¿Qué quiere usted decir?

INÉS: El verdugo es cada uno para los otros dos.



Casa Abierta es una asociación estudiantil de la Universidad del Sagrado Corazón en San Juan, Puerto Rico que fomenta y desarrolla un espacio para que los propios estudiantes creen su arte. A través de una propuesta los estudiantes tienen la oportunidad de presentar sus ideas para ser producidas, sea en el escenario, sobre el asfalto o a través del lente de una cámara. Para más información: casaabiertapr@gmail.com o búsquelos en facebook.com por Casa Abierta.

1 de abril de 2008

Vuelvo a mirarte

Vuelvo a mirarte: estás
y eres el mismo:
Los ojos y las manos, y ese gesto
de la boca, entre tierno y despectivo.
Vuelvo a mirarte: ya no digo nada.
Me he quedado de pronto
con los labios vacíos,
sin pasión, sin enojo, sin impulsos,
sin reproches, sin nada que decirnos,
sin nada que pedir.
Sin nada mío.

Apenas con un resto de ternura
no sé si para ti o para conmigo
para envolverme en ella al quedar sola,
no más sola que ahora. Yo te miro:
tú estás sereno al fin.
Y estás tranquilo
porque me quedo quieta entre tus manos
y me callo y sonrío:
nunca sabrás, mi pobre amor, qué pienso
cuando sonrío así.

Y alguna vez sabrás que me has perdido.
Mañana o no sé cuándo. Todavía
no están del todo secas estas ramas.
Pero hoy ha comenzado nuestro otoño
y hace frío.
Hoy empiezo a quererte un poco menos,
hoy dejas de dolerme y no estoy triste.

Julia Prilutzky Farny

Nació en Kiev, Ucrania, en 1912 y adoptó la ciudadanía argentina desde temprana edad.Cursó estudios de derecho en la Universidad de Buenos Aires y música en el Conservatorio Nacional.Publicó su primer libro de poesía a la edad de dieciocho años y pronto se convirtió en portavoz de la generación poética del 40.Entre sus libros más reconocidos figuran «Antología del amor», «Sonetos» y «Sólo estará la rosa». Orgullosa de haber vivido todos los sentimientos amorosos que rimaba, se mantuvo coqueta aún anciana. Murió en el 2002 a los 90 años.

ALGUNA VEZ, DE PRONTO, ME DESPIERTO...

Alguna vez, de pronto, me despierto:
Un dolor me recorre tenazmente,
un dolor que está siempre, agazapado,
por saltar, desde adentro.
Entonces tengo miedo.
Entonces, me doy cuenta que estoy sola
frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo
lleno de mis imágenes,
de rostros polvorientos.
Estoy sola, pero siempre estoy sola:
Es lo único cierto.
El amor era un huésped,
la soledad es siempre el compañero
que permanece al lado, inconmovible.
Lo único seguro, verdadero.

Oigo mi corazón, vieja campana
que dobla y que golpea,
que rebota en las sienes y en la nuca
y en la boca y los dedos.
Es cierto, tengo miedo.
Miedo de no poder gritar, de pronto,
de que ya sea demasiado tarde
para un ruego.
La costumbre ahoga las palabras
y alarga el desencuentro.
Ah, tantas cosas quedarán ocultas,
perdidas, sin recuerdo,
tantas palabras que no fueron dichas,
tantos gestos.

Unos dirán: Yo sé, la he conocido,
fue una ardiente rebelde,
se desolló las manos y la vida
por defender los que creyó más débiles.
Otros dirán: Yo sé, la he conocido,
era dura, malévola,
avara de ternura, con la boca
mostraba su desprecio.
Alguien dirá: Y cómo sonreía...
Qué importa lo que vendrá después del gran silencio.

Claro que tengo miedo.

Así, en la madrugada
mientras algún dolor -un dolor, siempre-
va hincando sus agujas en mi cuerpo,
abro las manos en la sombra dulce
para atrapar mi soledad, de nuevo,
y me quedo a su lado, sin moverme,
con los ojos abiertos la vida detenida.
Toda mi sangre es un temor inmenso.

Julia Prilutzky Farny

21 de marzo de 2008

Marejada


Las palmas contemplan erguidas a las olas. Están sorprendidas. Un mar siempre calmo hoy está bravo. ¿Qué pudo irritarlo tanto? Alguna tormenta en el norte lo hizo estallar.

Las gaviotas y pelícanos tratan de descubrir el misterio. Solo reciben gruñidos; la marejada se estrella contra la roca. Ni ella es capaz de aplacarla. Una columna gigantesca se eleva.

Las olas revientan rabiosas en espuma y agua. Algo ha despertado la ira del gigante manso.Cual elefante furioso, pierde su acostumbrado sosiego y deja constancia de su fuerza y poder.

Hasta el más paciente elemento se harta de la injusticia, del abuso, del maltrato.
Algo muy grave lo ha hecho reaccionar.
Parece gritar: ¡basta! ¡no puedo más!

Pero tras ese desahogo, volverá a ser el de siempre.
Perdonará.
Olvidará.
¡Qué pena que tú y yo no seamos mar!


Siluz

20 de marzo de 2008

Día del teatro

27 de marzo
Día internacional del teatro*

Gracias a una iniciativa de la UNESCO se creó este día en 1961, por el Instituto Internacional del Teatro (ITI), organización internacional no gubernamental en el dominio de las artes escénicas.

Tras el cruento conflicto desatado por gobernantes, políticos, economistas y militares, los hombres de teatro manifestaban su esperanza –y su confianza- de que el arte escénico estableciera lazos permanentes de solidaridad y comprensión entre los países. Así, en 1948, nace el Instituto Internacional, y en 1961, en el noveno congreso del ITI, en Viena, un delegado de Finlandia propone la creación del Día Mundial del Teatro. Se fija el 27 de marzo porque era el día en que se inauguraba en París el festival "Teatro de las Naciones, ITI, UNESCO" que reúne a representantes de todos los países del mundo.

Desde 1962, una personalidad del mundo del teatro o una figura conocida por sus cualidades de corazón y espíritu sea invitada a escribir el Mensaje Internacional, traducido a 20 idiomas, leído delante de decenas de millares de espectadores del mundo entero y difundido por los medios de comunicación de los cinco continentes.

Se me haría muy difícil explicar lo que es para mí el teatro y lo que ha significado en mi vida. Por eso acudo a una de los autores que más admiro y cuyas palabras dicen, como nadie podría hacerlo, lo que es y lo que no debe ser el teatro.

Arte por encima de todo **

Queridos amigos:

Hace tiempo hice firme promesa de rechazar toda clase de homenajes, banquetes o fiestas que se hicieran a mi modesta persona; primero, por entender que cada uno de ellos pone un ladrillo sobre nuestra tumba literaria, y segundo, porque he visto que no hay cosa más desolada que el discurso frío en nuestro honor, ni momento más triste que el aplauso organizado, aunque sea de buena fe. Además, esto es secreto, creo que banquetes y pergaminos traen el mal fario, la mala suerte, sobre el hombre que los recibe; mal fario y mala suerte nacidos de la actitud descansada de los amigos que piensan: "Ya hemos cumplido con él".

Un banquete es una reunión de gente profesional que come con nosotros y donde están, pares o nones, las gentes que nos quieren menos en la vida. Para los poetas y dramaturgos, en vez de homenajes yo organizaría ataques y desafíos en los cuales se nos dijera gallardamente y con verdadera saña: "¿A que no tienes valor de hacer esto?" "¿A que no eres capaz de expresar la angustia del mar en un personaje ?" "¿A que no te atreves a contar la desesperación de los soldados enemigos de la guerra?". Exigencia y lucha, con un fondo de amor severo, templan el alma del artista, que se afemina y destroza con el fácil halago. Los teatros están llenos de engañosas sirenas coronadas con rosas de invernadero, y el público está satisfecho y aplaude viendo corazones de serrín y diálogos a flor de dientes; pero el poeta dramático no debe olvidar, si quiere salvarse del olvido, los campos de rosas, mojados por el amanecer, donde sufren los labradores, y ese palomo, herido por un cazador misterioso, que agoniza entre los juncos sin que nadie escuche su gemido.

Huyendo de sirenas, felicitaciones y voces falsas, no he aceptado ningún homenaje con motivo del estreno de Yerma; pero he tenido la mayor alegría de mi corta vida de autor al enterarme de que la familia teatral madrileña pedía a la gran Margarita Xirgu, actriz de inmaculada historia artística, lumbrera del teatro español y admirable creadora del papel, con la compañía que tan brillantemente la secunda, una representación especial para verla.

Por lo que esto significa de curiosidad y atención para un esfuerzo notable de teatro. doy ahora que estamos reunidos, las más rendidas, las más verdaderas gracias a todos. Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta, ni como estudiante sencillo del rico panorama de la vida del hombre, sino como ardiente apasionado del teatro de acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.
El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre. Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo". No me refiero a nadie ni quiero herir a nadie; no hablo de la realidad viva, sino del problema planteado sin solución.
Yo oigo todos los días, queridos amigos, hablar de la crisis del teatro, y siempre pienso que el mal no está delante de nuestros ojos, sino en lo más oscuro de su esencia; no es un mal de flor actual, o sea de obra, sino de profunda raíz, que es, en suma, un mal de organización. Mientras que actores y autores estén en manos de empresas absolutamente comerciales, libres y sin control literario ni estatal de ninguna especie, empresas ayunas de todo criterio y sin garantía de ninguna clase, actores, autores y el teatro entero se hundirá cada día más, sin salvación posible.
El delicioso teatro ligero de revistas, vodevil y comedia bufa, géneros de los que soy aficionado espectador, podría defenderse y aun salvarse; pero el teatro en verso, el género histórico y la llamada zarzuela hispánica sufrirán cada día más reveses, porque son géneros que exigen mucho y donde caben las innovaciones verdaderas, y no hay autoridad ni espíritu de sacrificio para imponerlas a un público al que hay que domar con altura y contradecirlo y atacarlo en muchas ocasiones. El teatro se debe imponer al público y no el público al teatro. Para eso, autores y actores deben revestirse, a costa de sangre, de gran autoridad, porque el público de teatro es como los niños en las escuelas: adora al maestro grave y austero que exige y hace justicia, y llena de crueles agujas las sillas donde se sientan los maestros tímidos y adulones, que ni enseñan ni dejan enseñar.

Al público se le puede enseñar, conste que digo público, no pueblo; se le puede enseñar, porque yo he visto patear a Debussy y a Ravel hace años, y he asistido después a las clamorosas ovaciones que un público popular hacía a las obras antes rechazadas. Estos autores fueron impuestos por un alto criterio de autoridad superior al del público corriente, como Wedekind en Alemania y Pirandello en Italia, y tantos otros.

Hay necesidad de hacer esto para bien del teatro y para gloria y jerarquía de los intérpretes. Hay que mantener actitudes dignas, en la seguridad de que serán recompensadas con creces. Lo contrario es temblar de miedo detrás de las bambalinas y matar las fantasías, la imaginación y la gracia del teatro, que es siempre, siempre, un arte, y será siempre un arte excelso, aunque haya habido una época en que se llamaba arte a todo lo que nos gustaba, para rebajar la atmósfera, para destruir la poesía y hacer de la escena un puerto de arrebatacapas.

Arte por encima de todo. Arte nobilísimo. Y vosotros, queridos actores, artistas por encima de todo. Artistas de pies a cabeza, puesto que por amor y vocación habéis subido al mundo fingido y doloroso de las tablas. Artistas por ocupación y preocupación. Desde el teatro más modesto al más encumbrado se debe escribir la palabra "arte" en salas y camerinos, porque si no vamos a tener que poner la palabra "comercio" o alguna otra que no me atrevo a decir. Y jerarquía, disciplina y sacrificio y amor.

No quiero daros una lección, porque me encuentro en condiciones de recibirlas. Mis palabras las dicta el entusiasmo y la seguridad. No soy un iluso. He pensado mucho, y con frialdad, lo que pienso, y, como buen andaluz, poseo el secreto de la frialdad porque tengo sangre antigua. Yo sé que la verdad no la tiene el que dice "hoy, hoy, hoy" comiendo su pan junto a la lumbre, sino el que serenamente mira a lo lejos la primera luz en la alborada del campo.

Yo sé que no tiene razón el que dice: "Ahora mismo, ahora, ahora" con los ojos puestos en las pequeñas fauces de la taquilla, sino el que dice "Mañana, mañana, mañana" y siente llegar la nueva vida que se cierne sobre el mundo.








Federico García Lorca

8 de marzo de 2008

En el Día Internacional de la Mujer

El mundo tiene esencia femenina

Al igual que en la antigüedad, la mujer de la nueva era está ocupando un lugar protagónico en la vida social del planeta. Lejos de su rol de ama de casa, el ascenso del género femenino a puestos políticos de importancia marca una tendencia que signará el futuro del universo.La mujer firme, segura, intrépida, exigente y competitiva que tuvo que emular al hombre para abrirse paso dentro de la sociedades patriarcales, tendrá un nuevo lugar en los próximos años. El nuevo mundo se perfila femenino y las mujeres actuales, todavía empapadas de competencia con el hombre, deberán redescubrir su verdadera naturaleza para lograr un equilibro que se perdió varios cientos de años atrás.La historia parece volver sobre aquellas protagonistas que supieron gobernar regiones enteras en el Antiguo Egipto o ser veneradas en Grecia y en la América india. Hoy, el protagonismo político de las mujeres es notorio y, al parecer, nada indica que será detenido.

En un nuevo aniversario del Día Internacional de la Mujer bien vale la pena, entonces, recordar cuál fue el inicio de lo que hoy, para muchas generaciones femeninas, parece obvio: la recuperación del espacio y la dignidad dentro de una sociedad que, durante años, fue dirigida por los hombres.

Sobre el 8 de marzo existen diversas versiones. La más conocida es la de un incendio ocurrido en una fábrica textil de Nueva York en 1857, donde habrían muerto quemadas las obreras que hacían una huelga. Según la historiadora canadiense Renée Côté, no existen pruebas documentales de que un incendio de esas características se produjera ese año, ni que ese hecho fuera el motivo para establecer una jornada internacional de las mujeres.Las investigaciones de historiadoras feministas señalan que lo que pasó en 1857 fue, en verdad, la realización de una marcha convocada en el mes de marzo por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side, de Nueva York, que reclamaban una jornada laboral de sólo 10 horas.Diez años después, en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar una huelga de planchadoras de cuellos de la ciudad de Troy, en Nueva York, quienes formaron un sindicato y pidieron un aumento de salarios. Después de tres meses de paro, las huelguistas se vieron obligadas a regresar al trabajo sin haber logrado su demanda.

La historia del 8 de marzo está cruzada por situaciones y hechos que muestran un escenario más complejo y rico en acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.Los orígenes del Día Internacional de la Mujer están ligados a los partidos socialistas de Estados Unidos y Europa, en particular al protagonismo de las mujeres del Partido Socialista Norteamericano que, desde 1908, instauraron unas jornadas de reflexión y acción denominadas Woman's Day. La primera tuvo lugar el 3 de mayo de 1908, en el teatro Garrick de Chicago, con el objetivo central de hacer campaña por el sufragio y contra la esclavitud sexual. De esta manera, el Día Internacional de la Mujer surge para hacer propaganda a favor del sufragio femenino, para defender los derechos laborales de las trabajadoras y manifestarse contra la guerra.

Las primeras conmemoraciones

Durante el primer Día Internacional de la Mujer organizado en los Estados Unidos, las organizaciones de mujeres socialistas llamaron a desarrollar enormes manifestaciones públicas para luchar por el derecho de la mujer al voto y por sus derechos políticos y económicos. En 1909, en fecha similar, 2.000 personas asistieron a una demostración para celebrar el Día de la Mujer en Manhattan, Nueva York. En 1910, las feministas y las socialistas de todo el país se unieron a la celebración de este día de movilización popular. La Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas que tuvo lugar en Copenhague, Dinamarca, el 27 de agosto de 1910 estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. A esta conferencia asistieron más de 100 delegadas de 17 países representando sindicatos, partidos socialistas y organizaciones de trabajadoras.

En Europa, el primer Día Internacional de la Mujer se celebró el 19 de marzo de 1911, en Alemania, Austria y Dinamarca. Las alemanas escogieron esta fecha porque en esa fecha en 1848 el Rey de Prusia, amenazado con un alzamiento armado, prometió una serie de reformas, incluyendo una incumplida promesa de entregar el derecho a voto para las mujeres. Para organizar dicha celebración en 1911 se repartieron un millón de volantes en Alemania.

Históricamente ha habido dos ramas de las luchas de mujeres: la que se concentró contra la explotación industrial femenina y otra concentrada en la obtención de derechos civiles para las mujeres, en particular el derecho al voto. Las socialistas trataron de unir ambas luchas. Sin embargo, hubo un sector de mujeres de la clase media y alta que sólo se concentraron en la lucha por el voto, desasociándose con la lucha de clases en el contexto de las mujeres.

Las mujeres latinoamericanas en particular han transformado este día en un día de lucha contra las dictaduras capitalistas.El resultado de tantos años de sostenimiento del espacio abierto a principios de 1900 se refleja en el rol que las mujeres están protagonizando en el área política del todo el mundo.

Tomado de:
http://www.zonagratuita.com/servicios/noticias/2006/marzo/065.htm

Estos países están gobernados por mujeres:

Argentina: Cristina Fernández
India: Pratibha Patil
Alemania: Angela Merkel
Chile: Michelle Bachelet
Irlanda: Mary McAleese
Finlandia: Tarja Halonen,
Liberia: Ellen Johnson Sirleaf
Filipinas: Gloria Arroyo Macapagal
Letonia: Vaira Vike-Freiberga
Nueva Zelanda: Helen Clark
Mozambique: Luisa Diogo

http://ibasque.com/gobernados-por-mujeres/


Mujer trabajadora

Vengo esta noche a cantarte, compañera,
desde el fondo tenaz de mis entrañas,
un son de lucha mineral y centenaria.
Vengo a cantarte, hermana, con mi sangre,
para empaparla en tu sangre derramada.
Se apaga tras los siglos ya la noche
en que atada, escarnecida y olvidada,
te dejabas morir junto al fogón prendido
sin un gesto de fuga en la mirada.
Van muriendo las horas solitarias
en que la casa insoportablemente muda
te cercaba por doquier con los recuerdos
inasibles del tiempo sumergido
en tardes de ventanas y nostalgias.
Tuyos son los amaneceres que vendrán,
tuyo el cántaro preñado de futuros
tuyo el azul sortilegio de los días
que se vislumbran en el horizonte.
Tuya es el arma que abre las compuertas
de un alba que a los cielos amenaza.
Tuyo es el campo virgen que se extiende
ante el ojo sorprendido de los ángeles.
Es tu hora, compañera, hermana,
la hora del candente itinerario
que te lleve, magnífica, a la aurora.
Es la hora del verbo desatado:
Canta, ruge, grita, resucita
el fuego que se esconde en tus pupilas
y lánzalo como un heraldo del mañana.
Sergio Borao Llop
08/03/2004 23:11

6 de marzo de 2008

En la silla

“Aliento de Dios, despliega las alas de mi espíritu
y lánzame”.
Ángel Sanz Arribas


Sentado en la silla, aguarda. ¡Cuán nervioso lo pone la espera! Mira a todos lados. Al frente, un cuadro de Van Gogh. Trata de perderse entre los girasoles. No puede; lo subyugan esos utensilios raros que ve en una mesita. Guantes, pinzas, agujas. Escucha pasos a su alrededor, voces , un que otro gemido. Tiene miedo, un temor quizás arrastrado desde la niñez, absurdo, irracional. “Alegría de Dios, aleja los fantasmas de mis miedos y confórtame”* . Imagina situaciones, se ve en una sala de tortura, le parece escuchar a otros prisioneros que gritan. Luego vendrán por él. Le sudan las manos. Se aproxima su turno. Espera.

Llega vestida de blanco. Si no supiera que es su verdugo, pensaría que es un ángel. Ella lo reconoce al instante. Recuerda. Está parada frente al gran pizarrón. Le tiemblan las manos y el papel entre ellas, se da cuenta de las risas solapadas de sus compañeros, resiste las ganas de llorar. Le toca dar su informe y aunque se ha preparado, la traicionan los nervios. No puede decir una sola palabra..

—¿Estás lista o no? Son todos unos irresponsables, unos perdedores. Ninguno de ustedes llegará a nada bueno.

La presencia de ese profesor la intimida. El mismo que ahora tiene sentado delante de ella, a su merced. Advierte su miedo. Conoce esa sensación. Ha sentido tanto que no ha podido controlarse. Aquel día, delante de todos, se orinó. Retumbaron las risas de los compañeros . Quiso salir corriendo de ese salón, desaparecer, dormirse y despertar el año entrante.

—Lo que faltaba. Parecen niños de primer grado. Hágame el favor de ir a buscar con que limpiar todo este reguero.

Así debe sentirse él en este momento frente a mí, indefenso por completo. “Fuerza de Dios, rompe las cadenas de mis esclavitudes y libérame”. Esta operación la haré a sangre fría. Saco esa muela dañada y de paso, dos o tres más... sin calmantes, con dolor, que tenga que aguantar sus lágrimas como tuve tantas veces que hacer yo . “Luz de Dios, disipa la tiniebla de mis dudas y guíame” .¿Por qué no? Se lo merece.

Ha llegado la hora de la venganza.

—Abra la boca, Mr. Gutiérrez. —El hombre la mira intrigado—. Ya lo ve, “mister”, a pesar suyo y en contra de todas sus predicciones llegué a ser alguien. Abra la boca y respire bien hondo. Esto le va a doler...

La mirada de asombro se transforma en una de terror. “Torrente de Dios, fecunda los desiertos de mi vida y renuévame”* De pronto, como un Pentecostés, caen sobre ella oraciones aprendidas de niña, la invade un fuego divino, la paz domina la rabia y la razón vence su rencor.

—Gracias, mi niña, tiene una mano divina, apenas la sentí.

Ha llegado la hora del perdón.

Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)

al Dr. Pedro Cabrera por comprender el terror que le tenemos a los dentistas

*Ángel Sanz Arribas: Espíritu divino (Oración al Espíritu Santo)

2 de marzo de 2008

Drama inconcluso

“Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino...”
Amado Nervo

¿Sería capaz de dejarlo todo para ir tras un amor otoñal? De alguien haberle contado esta historia, hubiera pensado que era un buen tema para una novelita rosa o para un cuento de esos hadamadrinescos que terminan con un “vivieron felices para siempre”. Pero jamás que ese drama idílico fuera parte de su vida. En algún momento usurpó un personaje ajeno, unas líneas que no le pertenecían. Se encontraba sobre un escenario sin haberse aprendido el libreto, sin estar preparada, falta de ensayos y el telón... a punto de abrir.

Su vida fue siempre de trabajo, más o menos estable, más o menos feliz. No pudo terminar su carrera; el trabajo, los hijos y las faenas hogareñas consumieron todo su tiempo. Tras el accidente que le costó la vida a su compañero, se vio obligada a seguir adelante sin él. Tenía dos buenos motivos por los cuales luchar, sus hijos. Ahora retirada y con el nido vacío, a su día le sobraran horas.

—¿Por qué no regresas a la universidad? —le preguntó una amiga.

—¿Estás loca? ¿Qué voy a hacer entre tanto crío?

Segura de que era una idea descabellada, pasaron a otros temas. Pero, aquella mechita quedó allí, sin darse cuenta, lista para ser encendida. Meses después, un anuncio en el diario atrajo su atención. “¿Dejaste tu carrera a mitad? Esta es tu oportunidad. Decídete”. Recordó la pregunta de su amiga. ¿Y si no fuera tarde? Las horas vacías la agobiaban. Aún podía llenarlas, antes que las perdiera para siempre.

Tomó el teléfono. Y antes de darse cuenta estaba matriculada.

Sentada en un pupitre (“no puedo creer que todavía se usen”) y a la espera del profesor pensaba: “¿Qué carajo hago yo aquí?” Y al escucharse hablar así, no pudo evitar una carcajada que hizo que todos voltearan a mirarla. Iban a pensarla loca, aunque quizás tenían razón. ¿No era acaso una locura ponerse a estudiar a su edad?

Fue entonces cuando lo vio. Él se sentó con dificultad en un pupitre cercano , con una mirada tan nerviosa como la de ella y una sonrisa delatora de sus pensamientos.

Después de varias clases se dio cuenta que el curso no era tan difícil. Mas notó que él estaba a punto de abandonar el barco. Sin reconocerse en la mujer que hablaba, se oyó decir:

—Si necesita ayuda, llámeme.

En ese instante, él se percató de su presencia. Y no dejó pasar mucho tiempo en aceptar su oferta. Compartieron tareas, repasos para los exámenes, hicieron monografías en conjunto. La satisfacción de aprobar el curso ameritaba celebrar y la invitó a cenar.

—Gracias –dijo él—. Sin ti, no lo hubiera logrado.

Y aquel primer beso, que recibió como una adolescente, despertó sensaciones ya olvidadas.

Supo que él se había divorciado tras un matrimonio tormentoso de veinte años, que nunca tuvo hijos, que tras trabajar 16 horas diarias , de momento se quedó sin empleo, que estuvo a punto de una crisis nerviosa y que entró a tomar aquel curso, como una terapia, casi a exigencias de su siquiatra.

También supo que de ahí en adelante, no se separarían...

Hasta que llegó la propuesta. Él recibió una buena oferta de empleo fuera del país, la oportunidad de viajar, de aventurar. Podían irse los dos, compartir esa experiencia, arriesgarse, atreverse, ¡vivir!

—Las oportunidades son como los amaneceres —él dijo, recordando una cita que había leído en algún calendario.

—Si esperas mucho, los pierdes —concluyó ella.

—Ven conmigo –insistió.

¿Dónde estaba la fortaleza que siempre tuvo? ¿Dónde la seguridad de la que se jactaba? Por primera vez en su vida sintió miedo ante un reto. Miedo a abandonar terreno firme y encontrar arena movediza. Miedo al ridículo. Miedo al fracaso. Miedo a lo desconocido.

—Doña Esperanza. Es hora de su medicina —la despertó la enfermera del asilo.

Ella, sin apenas poderse mover, salió del letargo en que se hallaba. Sólo aquella lágrima delataba su pesar. El paso inmisericorde del tiempo, la incertidumbre de lo que pudo ser, el desengaño por lo no vivido, la angustia de la soledad...y la extraña sensación de que el telón estaba por caer.
Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)