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4 de enero de 2011

Un año ya...(a Sandro)


Tenías toda la razón cuando cantaste"cuando yo aquí no esté, tú de mí te acordarás.." Así es, hoy es "una noche de viejas memorias".  Te fuiste... un 4 de enero... como hoy.  Nada pudimos hacer.  "Lq vida lo ha dictado así" y ante sus designios, somos impotentes. Pero no, no mereces que te recuerde con "penas y penas y penas" ni permita que ese dolor "que me causa llanto" explote...No, "hoy ya no". Tu voz y tus canciones permanecen "en el aire, entre la tierra y en el palmar..entre la arena y sobre el viento que agita el mar".  Te siento aquí y ahora. "Quiero llenarme de ti, quiero poderte encontrar". Y como los grandes no mueren, solo caminan hacia la inmortalidad, pido que "suenen guitarras al viento" y voy a recordarte "como la misma felicidad". No, Sandro, no lloraré tu muerte, cantaré tu vida. Sigues aquí, ¡sí, señor!

5 de enero de 2010

Siempre, siempre...Sandro

MI TRIBUTO A SANDRO
por todo lo que representa para América,
para la música,
para nuestra generación.
Siempre lo recordaremos "como la misma felicidad".



Es ésta la presentación que preparaba con la esperanza de celebrar su recuperación.  Como expliqué en una entrada anterior, decidí terminarla entonces para celebrar su vida..
Sandro esta aquí, permanece con nosotros, resucitado. ¡Sí, señor!

Reproduzco  dos comentarios en la columna:  "El pudor de mi madre ante Sandro" de Elco Lao porque creo, como él, que con la partida de Sandro va desapareciendo nuestra generación.




Siluz dijo...Un saludo a tu madre, una de las "nenas" de Sandro. Yo como ella, hoy lloro su partida. Aunque me repita que solo se ha ido a la eternidad no puedo evitar "penas, y penas y penas". Gracias por compartir estos recuerdos. (5 de enero de 2010 18:52)



Elco Lao dijo... Siluz: He observado algunos reportajes que tratan la muerte de Sandro desde Argentina. Sesentonas y setentonas iban a velar su cuerpo, como si toda una generación de Baby-boomers llorara esa pena. Es como si esta generación llorase también el hecho de que desapareceremos, que moriremos en algún momento como generación. No sólo lloraban por Sandro, lloraban por ellas. (6 de enero de 2010 08:10)

4 de enero de 2010

¡Hasta siempre, Sandro!



La condición de Sandro era crítica.  Pero tenía tantas ganas de vivir, tanto aún por cantar, tanta fe en su recuperación, tanto coraje para luchar, que pensamos la superaría.  Somos muchos sus admiradores, sus “nenas”,  sus seguidores, los que estábamos pendientes de su caso día a día.  Y cuando teníamos la certeza de que sobreviviría, nos sorprenden las noticias de dos nuevas intervenciones quirúrgicas con el triste final.
Sandro nos deja solo físicamente, pues sabemos que  los grandes nunca mueren. Y él pertenecía a ese grupo.  A esos que al partir, dan un paso hacia la eternidad.
Esta presentación la empecé el día del transplante.  Quería darle un tributo no a su memoria sino a su vida, transmitirle desde esta isla que tanto visitó y donde tanto lo queremos, energía, ánimo y fuerza.  Como fondo, la canción de María Elena Welsh, “Como la cigarra’: 
Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
Sin embargo estoy aquí resucitando.
Pero si estoy a la desgracia
y la mano con puñal
por qué mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
solo y llorando;
hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.
 

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
 

Tantas veces te mataron,
 
tantas resucitarás,
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.

Cantando al sol como la cigarra
 
después de un año bajo la tierra,

Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra

Cuando Sandro se agravaba, abandonaba la presentación.  Pero en estos días de Navidad, tuve la esperanza de que sí saldría de ésta.  Hoy me decidí a terminarla, en vista de que en los últimos días no se había publicado nada nuevo. Dicen que “sin noticias, buenas noticias”.
Estaba escogiendo fotos cuando al bajar una de ellas leo la nota que la acompaña.  “Vuelven a llevar a Sandro al quirófano. Es el peor momento de la salud de Sandro desde que se internó”. Fecha: 4 de enero. ¡Hoy! Temo lo peor... Horas más tarde, la segunda intervención.  Y después el boletín de última hora:  20:50 - Murió Sandro, una leyenda de la música popular argentina.  Su cuerpo no resistió…”
Pensé no terminar el trabajo, quizás la letra de la canción no era ya adecuada.  Solo sentía “penas y penas y penas…” y esa sensación de impotencia que da lo irremediable.  Luego algunos amigos me animaron a continuar y recordé aquello que muy joven aún, Sandro cantó:

“No quiero que me lloren
cuando me vaya a la eternidad,
quiero que me recuerden como la misma felicidad.
Pues yo estaré en el aire, entre la tierra y en el palmar.
Estaré entre la arena
y sobre el viento que agita el mar.”

Así será, Sandro. 
Hoy has vencido a la muerte y naces a la vida.  
Hoy tu canto se hace eterno, 
hoy estás aquí ¡resucitando a la inmortalidad!