21 de marzo de 2008

Marejada


Las palmas contemplan erguidas a las olas. Están sorprendidas. Un mar siempre calmo hoy está bravo. ¿Qué pudo irritarlo tanto? Alguna tormenta en el norte lo hizo estallar.

Las gaviotas y pelícanos tratan de descubrir el misterio. Solo reciben gruñidos; la marejada se estrella contra la roca. Ni ella es capaz de aplacarla. Una columna gigantesca se eleva.

Las olas revientan rabiosas en espuma y agua. Algo ha despertado la ira del gigante manso.Cual elefante furioso, pierde su acostumbrado sosiego y deja constancia de su fuerza y poder.

Hasta el más paciente elemento se harta de la injusticia, del abuso, del maltrato.
Algo muy grave lo ha hecho reaccionar.
Parece gritar: ¡basta! ¡no puedo más!

Pero tras ese desahogo, volverá a ser el de siempre.
Perdonará.
Olvidará.
¡Qué pena que tú y yo no seamos mar!


Siluz

20 de marzo de 2008

Día del teatro

27 de marzo
Día internacional del teatro*

Gracias a una iniciativa de la UNESCO se creó este día en 1961, por el Instituto Internacional del Teatro (ITI), organización internacional no gubernamental en el dominio de las artes escénicas.

Tras el cruento conflicto desatado por gobernantes, políticos, economistas y militares, los hombres de teatro manifestaban su esperanza –y su confianza- de que el arte escénico estableciera lazos permanentes de solidaridad y comprensión entre los países. Así, en 1948, nace el Instituto Internacional, y en 1961, en el noveno congreso del ITI, en Viena, un delegado de Finlandia propone la creación del Día Mundial del Teatro. Se fija el 27 de marzo porque era el día en que se inauguraba en París el festival "Teatro de las Naciones, ITI, UNESCO" que reúne a representantes de todos los países del mundo.

Desde 1962, una personalidad del mundo del teatro o una figura conocida por sus cualidades de corazón y espíritu sea invitada a escribir el Mensaje Internacional, traducido a 20 idiomas, leído delante de decenas de millares de espectadores del mundo entero y difundido por los medios de comunicación de los cinco continentes.

Se me haría muy difícil explicar lo que es para mí el teatro y lo que ha significado en mi vida. Por eso acudo a una de los autores que más admiro y cuyas palabras dicen, como nadie podría hacerlo, lo que es y lo que no debe ser el teatro.

Arte por encima de todo **

Queridos amigos:

Hace tiempo hice firme promesa de rechazar toda clase de homenajes, banquetes o fiestas que se hicieran a mi modesta persona; primero, por entender que cada uno de ellos pone un ladrillo sobre nuestra tumba literaria, y segundo, porque he visto que no hay cosa más desolada que el discurso frío en nuestro honor, ni momento más triste que el aplauso organizado, aunque sea de buena fe. Además, esto es secreto, creo que banquetes y pergaminos traen el mal fario, la mala suerte, sobre el hombre que los recibe; mal fario y mala suerte nacidos de la actitud descansada de los amigos que piensan: "Ya hemos cumplido con él".

Un banquete es una reunión de gente profesional que come con nosotros y donde están, pares o nones, las gentes que nos quieren menos en la vida. Para los poetas y dramaturgos, en vez de homenajes yo organizaría ataques y desafíos en los cuales se nos dijera gallardamente y con verdadera saña: "¿A que no tienes valor de hacer esto?" "¿A que no eres capaz de expresar la angustia del mar en un personaje ?" "¿A que no te atreves a contar la desesperación de los soldados enemigos de la guerra?". Exigencia y lucha, con un fondo de amor severo, templan el alma del artista, que se afemina y destroza con el fácil halago. Los teatros están llenos de engañosas sirenas coronadas con rosas de invernadero, y el público está satisfecho y aplaude viendo corazones de serrín y diálogos a flor de dientes; pero el poeta dramático no debe olvidar, si quiere salvarse del olvido, los campos de rosas, mojados por el amanecer, donde sufren los labradores, y ese palomo, herido por un cazador misterioso, que agoniza entre los juncos sin que nadie escuche su gemido.

Huyendo de sirenas, felicitaciones y voces falsas, no he aceptado ningún homenaje con motivo del estreno de Yerma; pero he tenido la mayor alegría de mi corta vida de autor al enterarme de que la familia teatral madrileña pedía a la gran Margarita Xirgu, actriz de inmaculada historia artística, lumbrera del teatro español y admirable creadora del papel, con la compañía que tan brillantemente la secunda, una representación especial para verla.

Por lo que esto significa de curiosidad y atención para un esfuerzo notable de teatro. doy ahora que estamos reunidos, las más rendidas, las más verdaderas gracias a todos. Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta, ni como estudiante sencillo del rico panorama de la vida del hombre, sino como ardiente apasionado del teatro de acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.
El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre. Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo". No me refiero a nadie ni quiero herir a nadie; no hablo de la realidad viva, sino del problema planteado sin solución.
Yo oigo todos los días, queridos amigos, hablar de la crisis del teatro, y siempre pienso que el mal no está delante de nuestros ojos, sino en lo más oscuro de su esencia; no es un mal de flor actual, o sea de obra, sino de profunda raíz, que es, en suma, un mal de organización. Mientras que actores y autores estén en manos de empresas absolutamente comerciales, libres y sin control literario ni estatal de ninguna especie, empresas ayunas de todo criterio y sin garantía de ninguna clase, actores, autores y el teatro entero se hundirá cada día más, sin salvación posible.
El delicioso teatro ligero de revistas, vodevil y comedia bufa, géneros de los que soy aficionado espectador, podría defenderse y aun salvarse; pero el teatro en verso, el género histórico y la llamada zarzuela hispánica sufrirán cada día más reveses, porque son géneros que exigen mucho y donde caben las innovaciones verdaderas, y no hay autoridad ni espíritu de sacrificio para imponerlas a un público al que hay que domar con altura y contradecirlo y atacarlo en muchas ocasiones. El teatro se debe imponer al público y no el público al teatro. Para eso, autores y actores deben revestirse, a costa de sangre, de gran autoridad, porque el público de teatro es como los niños en las escuelas: adora al maestro grave y austero que exige y hace justicia, y llena de crueles agujas las sillas donde se sientan los maestros tímidos y adulones, que ni enseñan ni dejan enseñar.

Al público se le puede enseñar, conste que digo público, no pueblo; se le puede enseñar, porque yo he visto patear a Debussy y a Ravel hace años, y he asistido después a las clamorosas ovaciones que un público popular hacía a las obras antes rechazadas. Estos autores fueron impuestos por un alto criterio de autoridad superior al del público corriente, como Wedekind en Alemania y Pirandello en Italia, y tantos otros.

Hay necesidad de hacer esto para bien del teatro y para gloria y jerarquía de los intérpretes. Hay que mantener actitudes dignas, en la seguridad de que serán recompensadas con creces. Lo contrario es temblar de miedo detrás de las bambalinas y matar las fantasías, la imaginación y la gracia del teatro, que es siempre, siempre, un arte, y será siempre un arte excelso, aunque haya habido una época en que se llamaba arte a todo lo que nos gustaba, para rebajar la atmósfera, para destruir la poesía y hacer de la escena un puerto de arrebatacapas.

Arte por encima de todo. Arte nobilísimo. Y vosotros, queridos actores, artistas por encima de todo. Artistas de pies a cabeza, puesto que por amor y vocación habéis subido al mundo fingido y doloroso de las tablas. Artistas por ocupación y preocupación. Desde el teatro más modesto al más encumbrado se debe escribir la palabra "arte" en salas y camerinos, porque si no vamos a tener que poner la palabra "comercio" o alguna otra que no me atrevo a decir. Y jerarquía, disciplina y sacrificio y amor.

No quiero daros una lección, porque me encuentro en condiciones de recibirlas. Mis palabras las dicta el entusiasmo y la seguridad. No soy un iluso. He pensado mucho, y con frialdad, lo que pienso, y, como buen andaluz, poseo el secreto de la frialdad porque tengo sangre antigua. Yo sé que la verdad no la tiene el que dice "hoy, hoy, hoy" comiendo su pan junto a la lumbre, sino el que serenamente mira a lo lejos la primera luz en la alborada del campo.

Yo sé que no tiene razón el que dice: "Ahora mismo, ahora, ahora" con los ojos puestos en las pequeñas fauces de la taquilla, sino el que dice "Mañana, mañana, mañana" y siente llegar la nueva vida que se cierne sobre el mundo.








Federico García Lorca

8 de marzo de 2008

En el Día Internacional de la Mujer

El mundo tiene esencia femenina

Al igual que en la antigüedad, la mujer de la nueva era está ocupando un lugar protagónico en la vida social del planeta. Lejos de su rol de ama de casa, el ascenso del género femenino a puestos políticos de importancia marca una tendencia que signará el futuro del universo.La mujer firme, segura, intrépida, exigente y competitiva que tuvo que emular al hombre para abrirse paso dentro de la sociedades patriarcales, tendrá un nuevo lugar en los próximos años. El nuevo mundo se perfila femenino y las mujeres actuales, todavía empapadas de competencia con el hombre, deberán redescubrir su verdadera naturaleza para lograr un equilibro que se perdió varios cientos de años atrás.La historia parece volver sobre aquellas protagonistas que supieron gobernar regiones enteras en el Antiguo Egipto o ser veneradas en Grecia y en la América india. Hoy, el protagonismo político de las mujeres es notorio y, al parecer, nada indica que será detenido.

En un nuevo aniversario del Día Internacional de la Mujer bien vale la pena, entonces, recordar cuál fue el inicio de lo que hoy, para muchas generaciones femeninas, parece obvio: la recuperación del espacio y la dignidad dentro de una sociedad que, durante años, fue dirigida por los hombres.

Sobre el 8 de marzo existen diversas versiones. La más conocida es la de un incendio ocurrido en una fábrica textil de Nueva York en 1857, donde habrían muerto quemadas las obreras que hacían una huelga. Según la historiadora canadiense Renée Côté, no existen pruebas documentales de que un incendio de esas características se produjera ese año, ni que ese hecho fuera el motivo para establecer una jornada internacional de las mujeres.Las investigaciones de historiadoras feministas señalan que lo que pasó en 1857 fue, en verdad, la realización de una marcha convocada en el mes de marzo por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side, de Nueva York, que reclamaban una jornada laboral de sólo 10 horas.Diez años después, en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar una huelga de planchadoras de cuellos de la ciudad de Troy, en Nueva York, quienes formaron un sindicato y pidieron un aumento de salarios. Después de tres meses de paro, las huelguistas se vieron obligadas a regresar al trabajo sin haber logrado su demanda.

La historia del 8 de marzo está cruzada por situaciones y hechos que muestran un escenario más complejo y rico en acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.Los orígenes del Día Internacional de la Mujer están ligados a los partidos socialistas de Estados Unidos y Europa, en particular al protagonismo de las mujeres del Partido Socialista Norteamericano que, desde 1908, instauraron unas jornadas de reflexión y acción denominadas Woman's Day. La primera tuvo lugar el 3 de mayo de 1908, en el teatro Garrick de Chicago, con el objetivo central de hacer campaña por el sufragio y contra la esclavitud sexual. De esta manera, el Día Internacional de la Mujer surge para hacer propaganda a favor del sufragio femenino, para defender los derechos laborales de las trabajadoras y manifestarse contra la guerra.

Las primeras conmemoraciones

Durante el primer Día Internacional de la Mujer organizado en los Estados Unidos, las organizaciones de mujeres socialistas llamaron a desarrollar enormes manifestaciones públicas para luchar por el derecho de la mujer al voto y por sus derechos políticos y económicos. En 1909, en fecha similar, 2.000 personas asistieron a una demostración para celebrar el Día de la Mujer en Manhattan, Nueva York. En 1910, las feministas y las socialistas de todo el país se unieron a la celebración de este día de movilización popular. La Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas que tuvo lugar en Copenhague, Dinamarca, el 27 de agosto de 1910 estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. A esta conferencia asistieron más de 100 delegadas de 17 países representando sindicatos, partidos socialistas y organizaciones de trabajadoras.

En Europa, el primer Día Internacional de la Mujer se celebró el 19 de marzo de 1911, en Alemania, Austria y Dinamarca. Las alemanas escogieron esta fecha porque en esa fecha en 1848 el Rey de Prusia, amenazado con un alzamiento armado, prometió una serie de reformas, incluyendo una incumplida promesa de entregar el derecho a voto para las mujeres. Para organizar dicha celebración en 1911 se repartieron un millón de volantes en Alemania.

Históricamente ha habido dos ramas de las luchas de mujeres: la que se concentró contra la explotación industrial femenina y otra concentrada en la obtención de derechos civiles para las mujeres, en particular el derecho al voto. Las socialistas trataron de unir ambas luchas. Sin embargo, hubo un sector de mujeres de la clase media y alta que sólo se concentraron en la lucha por el voto, desasociándose con la lucha de clases en el contexto de las mujeres.

Las mujeres latinoamericanas en particular han transformado este día en un día de lucha contra las dictaduras capitalistas.El resultado de tantos años de sostenimiento del espacio abierto a principios de 1900 se refleja en el rol que las mujeres están protagonizando en el área política del todo el mundo.

Tomado de:
http://www.zonagratuita.com/servicios/noticias/2006/marzo/065.htm

Estos países están gobernados por mujeres:

Argentina: Cristina Fernández
India: Pratibha Patil
Alemania: Angela Merkel
Chile: Michelle Bachelet
Irlanda: Mary McAleese
Finlandia: Tarja Halonen,
Liberia: Ellen Johnson Sirleaf
Filipinas: Gloria Arroyo Macapagal
Letonia: Vaira Vike-Freiberga
Nueva Zelanda: Helen Clark
Mozambique: Luisa Diogo

http://ibasque.com/gobernados-por-mujeres/


Mujer trabajadora

Vengo esta noche a cantarte, compañera,
desde el fondo tenaz de mis entrañas,
un son de lucha mineral y centenaria.
Vengo a cantarte, hermana, con mi sangre,
para empaparla en tu sangre derramada.
Se apaga tras los siglos ya la noche
en que atada, escarnecida y olvidada,
te dejabas morir junto al fogón prendido
sin un gesto de fuga en la mirada.
Van muriendo las horas solitarias
en que la casa insoportablemente muda
te cercaba por doquier con los recuerdos
inasibles del tiempo sumergido
en tardes de ventanas y nostalgias.
Tuyos son los amaneceres que vendrán,
tuyo el cántaro preñado de futuros
tuyo el azul sortilegio de los días
que se vislumbran en el horizonte.
Tuya es el arma que abre las compuertas
de un alba que a los cielos amenaza.
Tuyo es el campo virgen que se extiende
ante el ojo sorprendido de los ángeles.
Es tu hora, compañera, hermana,
la hora del candente itinerario
que te lleve, magnífica, a la aurora.
Es la hora del verbo desatado:
Canta, ruge, grita, resucita
el fuego que se esconde en tus pupilas
y lánzalo como un heraldo del mañana.
Sergio Borao Llop
08/03/2004 23:11

6 de marzo de 2008

En la silla

“Aliento de Dios, despliega las alas de mi espíritu
y lánzame”.
Ángel Sanz Arribas


Sentado en la silla, aguarda. ¡Cuán nervioso lo pone la espera! Mira a todos lados. Al frente, un cuadro de Van Gogh. Trata de perderse entre los girasoles. No puede; lo subyugan esos utensilios raros que ve en una mesita. Guantes, pinzas, agujas. Escucha pasos a su alrededor, voces , un que otro gemido. Tiene miedo, un temor quizás arrastrado desde la niñez, absurdo, irracional. “Alegría de Dios, aleja los fantasmas de mis miedos y confórtame”* . Imagina situaciones, se ve en una sala de tortura, le parece escuchar a otros prisioneros que gritan. Luego vendrán por él. Le sudan las manos. Se aproxima su turno. Espera.

Llega vestida de blanco. Si no supiera que es su verdugo, pensaría que es un ángel. Ella lo reconoce al instante. Recuerda. Está parada frente al gran pizarrón. Le tiemblan las manos y el papel entre ellas, se da cuenta de las risas solapadas de sus compañeros, resiste las ganas de llorar. Le toca dar su informe y aunque se ha preparado, la traicionan los nervios. No puede decir una sola palabra..

—¿Estás lista o no? Son todos unos irresponsables, unos perdedores. Ninguno de ustedes llegará a nada bueno.

La presencia de ese profesor la intimida. El mismo que ahora tiene sentado delante de ella, a su merced. Advierte su miedo. Conoce esa sensación. Ha sentido tanto que no ha podido controlarse. Aquel día, delante de todos, se orinó. Retumbaron las risas de los compañeros . Quiso salir corriendo de ese salón, desaparecer, dormirse y despertar el año entrante.

—Lo que faltaba. Parecen niños de primer grado. Hágame el favor de ir a buscar con que limpiar todo este reguero.

Así debe sentirse él en este momento frente a mí, indefenso por completo. “Fuerza de Dios, rompe las cadenas de mis esclavitudes y libérame”. Esta operación la haré a sangre fría. Saco esa muela dañada y de paso, dos o tres más... sin calmantes, con dolor, que tenga que aguantar sus lágrimas como tuve tantas veces que hacer yo . “Luz de Dios, disipa la tiniebla de mis dudas y guíame” .¿Por qué no? Se lo merece.

Ha llegado la hora de la venganza.

—Abra la boca, Mr. Gutiérrez. —El hombre la mira intrigado—. Ya lo ve, “mister”, a pesar suyo y en contra de todas sus predicciones llegué a ser alguien. Abra la boca y respire bien hondo. Esto le va a doler...

La mirada de asombro se transforma en una de terror. “Torrente de Dios, fecunda los desiertos de mi vida y renuévame”* De pronto, como un Pentecostés, caen sobre ella oraciones aprendidas de niña, la invade un fuego divino, la paz domina la rabia y la razón vence su rencor.

—Gracias, mi niña, tiene una mano divina, apenas la sentí.

Ha llegado la hora del perdón.

Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)

al Dr. Pedro Cabrera por comprender el terror que le tenemos a los dentistas

*Ángel Sanz Arribas: Espíritu divino (Oración al Espíritu Santo)

2 de marzo de 2008

Drama inconcluso

“Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino...”
Amado Nervo

¿Sería capaz de dejarlo todo para ir tras un amor otoñal? De alguien haberle contado esta historia, hubiera pensado que era un buen tema para una novelita rosa o para un cuento de esos hadamadrinescos que terminan con un “vivieron felices para siempre”. Pero jamás que ese drama idílico fuera parte de su vida. En algún momento usurpó un personaje ajeno, unas líneas que no le pertenecían. Se encontraba sobre un escenario sin haberse aprendido el libreto, sin estar preparada, falta de ensayos y el telón... a punto de abrir.

Su vida fue siempre de trabajo, más o menos estable, más o menos feliz. No pudo terminar su carrera; el trabajo, los hijos y las faenas hogareñas consumieron todo su tiempo. Tras el accidente que le costó la vida a su compañero, se vio obligada a seguir adelante sin él. Tenía dos buenos motivos por los cuales luchar, sus hijos. Ahora retirada y con el nido vacío, a su día le sobraran horas.

—¿Por qué no regresas a la universidad? —le preguntó una amiga.

—¿Estás loca? ¿Qué voy a hacer entre tanto crío?

Segura de que era una idea descabellada, pasaron a otros temas. Pero, aquella mechita quedó allí, sin darse cuenta, lista para ser encendida. Meses después, un anuncio en el diario atrajo su atención. “¿Dejaste tu carrera a mitad? Esta es tu oportunidad. Decídete”. Recordó la pregunta de su amiga. ¿Y si no fuera tarde? Las horas vacías la agobiaban. Aún podía llenarlas, antes que las perdiera para siempre.

Tomó el teléfono. Y antes de darse cuenta estaba matriculada.

Sentada en un pupitre (“no puedo creer que todavía se usen”) y a la espera del profesor pensaba: “¿Qué carajo hago yo aquí?” Y al escucharse hablar así, no pudo evitar una carcajada que hizo que todos voltearan a mirarla. Iban a pensarla loca, aunque quizás tenían razón. ¿No era acaso una locura ponerse a estudiar a su edad?

Fue entonces cuando lo vio. Él se sentó con dificultad en un pupitre cercano , con una mirada tan nerviosa como la de ella y una sonrisa delatora de sus pensamientos.

Después de varias clases se dio cuenta que el curso no era tan difícil. Mas notó que él estaba a punto de abandonar el barco. Sin reconocerse en la mujer que hablaba, se oyó decir:

—Si necesita ayuda, llámeme.

En ese instante, él se percató de su presencia. Y no dejó pasar mucho tiempo en aceptar su oferta. Compartieron tareas, repasos para los exámenes, hicieron monografías en conjunto. La satisfacción de aprobar el curso ameritaba celebrar y la invitó a cenar.

—Gracias –dijo él—. Sin ti, no lo hubiera logrado.

Y aquel primer beso, que recibió como una adolescente, despertó sensaciones ya olvidadas.

Supo que él se había divorciado tras un matrimonio tormentoso de veinte años, que nunca tuvo hijos, que tras trabajar 16 horas diarias , de momento se quedó sin empleo, que estuvo a punto de una crisis nerviosa y que entró a tomar aquel curso, como una terapia, casi a exigencias de su siquiatra.

También supo que de ahí en adelante, no se separarían...

Hasta que llegó la propuesta. Él recibió una buena oferta de empleo fuera del país, la oportunidad de viajar, de aventurar. Podían irse los dos, compartir esa experiencia, arriesgarse, atreverse, ¡vivir!

—Las oportunidades son como los amaneceres —él dijo, recordando una cita que había leído en algún calendario.

—Si esperas mucho, los pierdes —concluyó ella.

—Ven conmigo –insistió.

¿Dónde estaba la fortaleza que siempre tuvo? ¿Dónde la seguridad de la que se jactaba? Por primera vez en su vida sintió miedo ante un reto. Miedo a abandonar terreno firme y encontrar arena movediza. Miedo al ridículo. Miedo al fracaso. Miedo a lo desconocido.

—Doña Esperanza. Es hora de su medicina —la despertó la enfermera del asilo.

Ella, sin apenas poderse mover, salió del letargo en que se hallaba. Sólo aquella lágrima delataba su pesar. El paso inmisericorde del tiempo, la incertidumbre de lo que pudo ser, el desengaño por lo no vivido, la angustia de la soledad...y la extraña sensación de que el telón estaba por caer.
Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)

29 de febrero de 2008

JUAN SALVADOR GAVIOTA

"Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura de lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro".
Silvio Rodríguez
Juan Salvador Gaviota
de Richard Bach
(Fragmento)

Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos. Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue mas que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro.. más... Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó. Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor. Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera. La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar.

Juan Salvador, tengo tanto que aprender. Juan Salvador, enséñame a no rendirme, a tratar siempre; a cuando falle , volver a intentarlo, sin verguenza, sin desánimo. Yo también quiero alzar vuelo, contigo cruzar el firmamento y nunca detenerme. Como tú quiero amar quién quiero ser y lograr lo que quiero hacer. Siempre seguir "un centímetro más". Juan Salvador, no me dejes, ¡espérame!

Siluz

fotos en La Guancha (PR) y Lago Nahuel Huapi (Arg)

20 de febrero de 2008

Eclipse lunar

" La luna está desnuda, sin enigma,
y se tumba en las aguas, como un faquir.
Desde la estrella el mito aplaude, aplaude".
Luis Álvarez Piner

a mi hija, gracias por aplaudir conmigo...

Diferentes horas pero la misma. Pensamientos de amigos en diferentes partes del planeta se entrelazan. Todos observan el cielo al unísono. Es un espectáculo que nos brinda la Naturaleza. Una luna hermosa que de tantas miradas, se sonroja.

“Esa luna, esa luna...”*

Desde la ventana de su celda, una mujer observa. Con ella vuela su mente a su barrio. Imagina a los hijos en el patio del que fue hasta hace poco su hogar. Le parece escuchar a la abuela contándoles historias mientras ellos la miran embelesados.

“La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando”.*

A las once de la noche los ojos de un joven boricua intenta acortar la distancia. A la misma vez y en algún punto de ese inmenso cielo estrellado se cruza su mirada con la de la esposa quien espera que dé la una en el reloj porteño.

“En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño”. *

Como musa traviesa, revolotea entre los pinceles del artista, se cuela en la pluma de algún escritor, acompaña a estudiantes teatreros en noches de bohemia, susurra una melodía al compositor y unos versos al poeta.

“Sé que entre todas las palabras, una
Hay para recordarla o figurarla.
El secreto, a mi ver, está en usarla
Con humildad. Es la palabra luna.
Ya no me atrevo a macular su pura
Aparición con una imagen vana;
La veo indescifrable y cotidiana
Y más allá de mi literatura. **


En el bosque, un toro abandona la “maná”, enamorado como nunca. A lo lejos, aúllan los lobos. Los coquíes cantan enloquecidos. Los microorganismos en la laguna resplandecen. El firmamento se oscurece para esperar el regreso de la diosa hechicera.

Entre árboles y trincheras, guerrilleros escondidos, ven signos redentores. Más escondidos aún, rehenes vislumbran señales de esperanza.
Es noche de magia, de ideales, de euforia y utopía.
Hoy hay eclipse.


Siluz Poemas: * Federico García Lorca y ** Jorge Luis Borges

14 de febrero de 2008

A mis amigos

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo;
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida, paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas;
los arrebatos de humor, la negligencia, las vanidades, los temores y las dudas.
Un barco frágil de papel,
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel,
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel:
un corazón.
A mis amigos les adeudo algún enfado que perturbara sin querer nuestra armonía;
sabemos todos que no puede ser pecado el discutir, alguna vez, por tonterías.
A mis amigos legaré cuando me muera mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema, mi pobre alma incorregible de cigarra.

Un barco frágil de papel, parece a veces la amistad
pero jamás puede con él la más violenta tempestad
porque ese barco de papel, tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel: un corazón.

Amigo mío si esta copla como el viento,
adonde quieras escucharla te reclama,
serás plural, porque lo exige el sentimiento
cuando se lleva a los amigos en el alma.

Letra y música: Alberto Cortez

31 de enero de 2008

Diez días en tierra lejana

"Va quedando lejano
el mundo que existía antes de conocertey va naciendo un nido de palabras y besos,un nido tembloroso de miedo y esperanzadonde a veces me siento retozando entre trinos,y otras veces me asusto,abro los ojos y me quedo quietapensando en este panal de mielque estamos explorando,como un hermoso, hipnotizante laberinto,donde no hay piedritas blancas,ni mágicos hilosque nos enseñen el camino de regreso".Gioconda Belli

Noche tras noche, cuando su reloj daba las veintidós. Sitio de reunión: la sala de chateo. Los seudónimos presentes en la lista de usuarios honraban años de amistad virtual. Allí la charla era amena y la música a su gusto. En ese breve espacio, coincidieron.


“El tiempo nos lanzó de lado a lado

trazos redondos surcando paralelos espacios
coincidimos desafiando las leyes deletreadas
infringiendo barreras quebrantadas al tacto”.*
A él le llamaron la atención sus pocas pero acertadas palabras y a ella la afinidad en gustos. Mientras, sin ellos saberlo, Gioconda se confabulaba con Joan Manuel. La conversación giraba entre poemas y canciones, vivencias paralelas, pensamientos . Luego, tras Oscar descubrir que ella amaba a Serrat casi tanto como él, dejó volar una canción para Lucía, se proclamó “sinceramente tuyo” y le afirmó: “no hago otra cosa que pensar en ti”.

Con el tiempo fueron abandonando la sala y hablaban más en privado. Y de la música pasaron a la poesía, de la poesía a la política, de la política a las luchas, de las luchas a las ideas. Para su sorpresa tenían puntos de vista similares.

“Por sobre todas las cosas,

el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario”. *

Ambos rondaban los sesenta. Sabían de amores y fracasos. Como también que a través de la pantalla afloraba un sentimiento al que no querían aún darle nombre. Necesitaban acompañar sus soledades, acortar la distancia, hacer presente la ausencia .

“…te siento levantarte
desde el aire llenarme
pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo
sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo,
doy vueltas
te busco
y no estás
y estás allí
tan cerca”. *

Y se dio el viaje. Más de treinta años sin subir a un avión. Estaba aterrada. ¿Por qué era de tierra tan lejana? Gracioso que te preguntes eso, Lucía. Si no fuera así , ni siquiera le hubieras hablado. Sin embargo, otras cosas la asustaban más aún: que al verse todo cambiara, se desilusionara uno del otro, no pudieran mantener una conversación normal o ni siquiera se gustaran. No estaba en edad para aventuras; si no las había buscado en su juventud, menos le interesaban ahora. Pero ¿y si es él?. La vida te ofrece una nueva oportunidad. Escribir un epílogo para ese capítulo de tu vida que ya creías cerrado. Sus pasos la dirigieron a la agencia de viajes, y se vio con un pasaje en las manos. Saldría de su isla caribeña en pleno verano para ir a conocer el invierno del otro hemisferio.

“Todo dejé atrás.
No oí lamentos, ni recomendaciones
porque en todo el Universo de mi ceguera
solo vos brillabas
recortado sol en la oscuridad”.*
21 de julio de 2003

Mis nervios me traicionan. Tras una parada en el aeropuerto de Panamá, voy rumbo al de Ezeiza en Buenos Aires. En el avión, pero en primera clase, va Luis Rafael Sánchez, un reconocido escritor de mi país. El miedo me hace pensar lo terrible que puede ser viajar con famosos. ¿Quién se acuerda de los que murieron con Gardel o con Clemente**? Trato de acallar esos pensamientos tétricos. Intento leer. Para hacer más llevaderas las once horas de viaje llevo la novela “El país bajo mi piel” de mi escritora favorita: Gioconda Belli. Leo el epígrafe en la introducción: “La verdadera felicidad no consiste en tener todo cuanto se desea, sino en desear cosas que no se tienen y en luchar por conseguirlas.” De acuerdo. Hacia eso vas. Cálmate.

Sigo leyendo: “Julio Verne y mi abuelo Pancho –que me proveía de libros- fueron los responsables de que desarrollara una imaginación sin trabas y llegara a creer que las realidades imaginarias podían hacerse realidad”. Mi mente empieza a dar tumbos. Todavía me pregunto qué hago yo aquí, qué busco. Sabes la respuesta y te da miedo descubrirla. Has estado muy sola, a pesar de tus tres hijos, a pesar de tu profesión, a pesar de tu estabilidad. Se me llena el corazón de dudas y trato de no aferrarme a ellas. Miro por la ventanilla. Ya no veo nada abajo, ni tierra, ni mar. Volamos sobre las nubes. ¿Qué haces aquí? Deberías estar en casa, en tu calor, con tus pies firmes en tu suelo. Si Dios hubiera querido que volaras, te hubiera dado alas. Procuro convencerme y me repito: Voy en busca de mi realidad imaginaria, de un amor virtual que apareció sin buscarlo.

—Señoras y señores, el capitán ha comenzado su descenso hacia la ciudad de Buenos Aires. La hora local: 20:10.

Guardé el libro. No había pasado de la introducción. Saqué el bolso de maquillaje para retocarme un poco. Cierro los ojos. Suspiro. Y sin pensarlo más, descendí la escalinata del avión con el alma entre las manos y el corazón queriendo salírseme del pecho.

30 de julio de 2003

—…anuncia la salida de su vuelo con destino a San Juan de Puerto Rico. Pasajeros pueden abordar por la salida número 22.

A la una en punto de la tarde comienza a moverse el avión sobre la pista. No te olvides atrasar tu reloj. De regreso a casa; a mi sol, a mi mar, a mis hijos y nietos. Con mi maleta llena de recuerdos. Pero los que más atesoras son los que llevas en tu corazón. Abro la cortina de la ventanilla, doy una última mirada a la ciudad, tomo mi libretita de apuntes y escribo:

Vine a encontrarme con un amor, hoy me voy con dos:
Oscar y su ciudad de aires buenos.
¡Cómo me emocionó ver el Obelisco y encontrarlo desde cada calle del centro! Contemplarlo era la prueba de que llegué, de que estaba aquí, de que no era un sueño.
Fue una delicia pasear abrazados como adolescentes por San Telmo, Recoleta, Puerto Madero, los Bosques de Palermo y la Plaza de Mayo.
Disfruté comerme un choripán
en la Costanera, saborear las facturas (aunque esa palabra me acordara de mis cuentas), los alfajores, el dulce de leche y probar el mate. Que divertido fue tratar de cruzar la 9 de julio sin que cambiara el semáforo u oírlo discutir si River era mejor equipo que Boca, como si de eso dependiera que el mundo continuara girando. Me enamoró el río La Plata, ese mar dulce que llegué a confundir con mi océano por su inmensidad.
Me pareció curioso como Oscar pide todo con un "¿puede ser?" y no deja de decir "no, por favor" cuando le das las gracias, como puede “tener fiaca” pero no desgano, pensar que un “revolú” es un “quilombo” y terminar cada parlamento con un “Mira vos” o un ‘¿comprendés?” Todo dicho con ese acento porteño que me derrite y la seguridad y picardía de que lo sabe. “Tal cual”. Oscar…ay, Oscar...¿dónde estarás ahora?

“Sola yo, amor,y vos quién sabe dónde;

tu recuerdo me mece como al maíz el viento
y te traigo en el tiempo,recorro los caminos,
me río a carcajadas
y somos los dos juntos
otra vez,
junto al agua”. *
Recuesta su cabeza del espaldar, cierra los ojos, no viaja sola. Trae a Oscar en el tiempo, los dos juntos. Recuerda el primero de esos diez días. Al cruzar la puerta de la aduana temió que sus nervios la traicionaran. Sus ojos lo buscaron entre la gente. Ya él la había divisado. Se acercó sonreído, Lucía temblaba. Él le puso otro abrigo sobre los hombros, sabía que no estaba acostumbrada al frío. ¿Era el clima lo que te estremecía, caribeña? La abrazó con fuerza, y al cruzarse sus miradas, percibió seguridad y ternura sin necesidad de palabras.

“Hablamos un lenguaje de jeroglíficos
y me vas descifrando sin más instrumentos
que la ternura lenta de tus manos,
desenredándome sin esfuerzo,
alisándome como una sábana recién planchada,
mientras yo te voy dando mi universo;
todos los meteoritos y las lunas
que han venido gravitando en la órbita de mis sueños,
mis dedos llenos del deseo de tocar las estrellas
los soles que habitan en mi cuerpo”. *

Lucía toma el bolígrafo y continúa:
Hoy amo esta ciudad porque es la suya, porque bajo su cielo nos miramos, nos reconocimos, nos amamos. Unimos nuestros sueños y realidades, nuestros muchos años, nuestras fantasías, nuestras inseguridades y fracasos, nuestras luchas y experiencias, su sol y mi estrella, nuestras patrias, nuestras vidas. Porque a pesar de habernos encontrado sin buscarnos, entendimos que la espera ha terminado.

“Llueve copiosamente
sobre mi cara
y sólo pienso en tu lejano amor
mientras cobijo
con todas mis fuerzas,
la esperanza”. *
Guarda la libreta y se coloca los audífonos. Otra vez Serrat: “Tanto tiempo esperándote… fue sin querer… es caprichoso el azar.” Suspira. Volverás. Estos diez días no han sido un paréntesis, sino un empezar. Volverás... A pesar de unas lágrimas que logran escapar, sonríe. Abre su libro. Ahora sí podrá leer a Gioconda. También ella siente un país bajo su piel y en sus oídos “paraules d’amor” . Ya no tiene dudas. Es él.

“Usamos el derecho a la alegría,
a encontrar el amor
en la tierra lejana
y sentirnos dichosos
por haber hallado compañero
y compartir el pan, el dolor y la cama”. ***

Notas:
*Todos los poemas incluidos son fragmentos de la poesía de Gioconda Belli, una de las voces femeninas más destacadas de la literatura nicaragüense y pionera de la poesía revolucionaria. El propósito del ejercicio en “La navaja de Occam” era unir nuestro estilo con el de nuestra escritora favorita. Ver entrada "Redescubriendo a Gioconda Belli" http://siluz.blogspot.com/2007/10/redescubriendo-gioconda-belli-en-uno-de.html

**Carlos Gardel, la leyenda del tango, perdió la vida en un accidente de aviación en Medellín, Colombia el 24 de junio de 1935. Roberto Clemente, destacadísimo jugador puertorriqueño del béisbol de Grandes Ligas, murió el 31 de diciembre de 1972 cuando el avión en que llevaba ayuda a las víctimas del terremoto de Managua, Nicaragua, cayó al mar a pocos minutos del despegue.

***Recordando a Oscar en sus 60.

Elsia L. Cruz Torrruellas
(Siluz)

25 de enero de 2008

Un año escribiendo en voz alta

El 25 de enero de 2007 a las 7:33 de la mañana abrí la puerta de este blog dando la bienvenida a quien quisiera leer lo que escribía en voz alta. Dos horas después publicaba “Iguazú, agua grande”, la primera entrada en ver la luz.
Ha pasado un año; 47 entradas, Más de dos mil visitantes registrados a partir de agosto. Unos firman, otros no. Unos leen, otros no. Unos buscan algo en específico, otros entran por casualidad. Unos se quedan, otros se van. Pero lo importante es que estuvieron aquí, en ocasiones desde países tan distantes como Australia o Japón. Muchas visitas de Puerto Rico, Argentina, México, Estados Unidos y España. Varios lectores fieles. Tres comentaristas que no fallan: Cabita, Xai y Claudia. Muchos amigos, alegrías y satisfacciones. Muchos recuerdos, historias, pensamientos, aficiones, vivencias compartidas.
Ese día abrí la puerta hacia un mundo nuevo. Una de esas puertas que luego se hace imposible cerrar.
Gracias a todos ustedes por acompañarme en el camino.

Siluz

14 de enero de 2008

Reflexiones del Lobo Feroz



Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como una agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,

y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente”.
Los motivos del lobo
Rubén Darío


Me miro al espejo y no lo entiendo. Tengo los ojos muy grandes, es cierto. Y una boca enorme. “Para comerte mejor” comentan que dije. Esa frase ha dañado mi reputación por los siglos de los siglos. Mi nombre se convirtió en sinónimo de peligro y maldad, quizás solo superado por el cuco y las madrastras.

¿Tengo la culpa de que aquel pastor mentiroso gritara “¡Ahí viene el lobo!” por divertirse? Hasta me acusó de haberme tragado el rebaño completo. Tremendo estómago el tuyo, Lobito. Bueno, si me tragué a los seis cabritos, a la Caperucita y a la abuela, todos enteritos, debo tenerlo. ¡Y con tan buenos dientes que poseo como para haberlos hecho trocitos!

Pago pecados ajenos, no hay duda. ¿Por qué Doña Cabra dejó solos a sus siete hijos? Además de irresponsable es una bruja sádica y vengativa. Debe ser casi maga porque tras abrirme la barriga sacó a los seis cabritos, la llenó de piedras, cosió la herida y a todo esto ni me desperté. ¡Tengo más vidas que el coyote en manos del correcaminos! Aunque en cada una me achacan errores de otros. ¿Soy yo culpable si la madre de Caperucita fue tan negligente como para enviar a una niña sola a cruzar el bosque sabiendo que merodeaba un lobo feroz? ¿Por qué no fue ella misma a cuidar de su madre enferma? ¿De quién era el deber? Y además, ¿desde cuándo no iba la Caperucita a visitar a su abuela que fue capaz de confundirla conmigo? Y ¿dónde está su sentido de caridad? Le dije que tenía hambre, hasta me detuve a charlar con ella. ¿Por qué no me ofreció uno de los pasteles que llevaba en la canasta? ¡Si mi intención fuera comérmela, lo hubiera hecho allí mismo!

Esas cosas les pasan por egoístas. ¿Por qué los tres cerditos no vivían juntos en lugar de vivir cada uno por su cuenta? ¿No creen, como nosotros, en la cooperación y el compañerismo? Yo no permitiría que mi hermano viviera en una casa de paja cuando yo tengo una de ladrillo, por muy vago que éste fuera. En lugar de soplar, debí haber tumbado las puertas de una patada. Fuiste un tonto, Lobito. No viste el humo que salía por la chimenea y por poco te hacen sopa.

Esos dos hermanos contaron puras mentiras a todos los niños, tantas que no sé como pueden dormir después de oír historias tan aterradoras. Flautistas que secuestran chiquillos, niños abandonados por sus padres a su suerte, hechizos, engaños, hermanastras envidiosas, animales maltratados, monstruos, brujas que engordan a los chicos para comérselos. Después de escuchar todo eso, ¿quién le teme al Lobo feroz? Puedo ser insensible, pero no mato por diversión. Puedo ser despiadado pero no abandono a mis crías. Puedo ser cruel pero no provoco el sufrimiento de mis iguales. Puedo ser temible pero defiendo mi manada y nos mantenemos juntos ante el peligro. Puedo ser inconsciente pero no destrozo la tierra donde vivo.
Y son estos seres, los llamados humanos, los que se atreven a cantarle a sus hijos: “La loba, la loba, vendrá por ahí... si es que este niño no quiere dormir...” No, no puedo entenderlo
.
Siluz

9 de enero de 2008

Al recibir el nuevo año

2008. Octavo año de este nuevo siglo. Año olímpico y eleccionario. Año de promesas, cambios y soluciones. Hora de salvar al planeta, de traer paz y justicia, de erradicar el hambre y la corrupción, de traer la felicidad a esta vida y no a esperarla en la próxima..
Termina un año y empieza otro, hacemos muchas resoluciones. Ya en diciembre podremos mirar atrás y ver qué cumplimos, qué logramos, en qué nos sorprendió el año, que pasó que no esperábamos, qué esperábamos que no pasó.
¡Tantos proyectos comenzados! Un Manual para maestros de teatro me reclama que lo saque del olvido. Las primeras escenas de una obra de teatro piden un desarrollo. La tercera parte de una trilogía de cuentos mitológicos ha quedado en el tintero.
¡Tantas esperanzas y sueños! Ver contentos a mis hijos y saber que toman las decisiones correctas. Que mis nietos crezcan saludables y mi tía vuelva a caminar. Una plaza para Maritza, un diploma para Noel y la visita de Juan, Ale y Mía a Puerto Rico para compartir con familiares y amigos.
¡Tantas metas personales! Salud y entusiasmo para cumplirlas. Un reencuentro de Tallerines, una actividad de Navajeros. Otra antología. Alguna mención en un certamen. Volver a hacer teatro. Regresar a Buenos Aires.

Continuar “escribiendo en voz alta” y confiar que las musas no se vayan de vacaciones, ni siquiera con el Nano.